Ocuparse del corazón todavía es un tema pendiente

Unas 6000 muertes súbitas por año se dan en ámbitos laborales, pero muy pocas firmas se cardioprotegen
Déborah de Urieta
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26 de octubre de 2014  

El 15% de las 40.000 muertes súbitas que ocurren cada año en la Argentina sucede dentro del ámbito laboral. A pesar de que hay un 80% de posibilidades de que un paciente llegue al hospital con vida si se usan equipos y entrenamiento a tiempo, no hay una ley nacional que obligue a las empresas a prevenirse.

En el país son pocas las empresas que –por decisión propia– optaron en los últimos años por cardioprotegerse o cardioasistirse. Es decir, que cuentan con desfibriladores ubicados y señalizados correctamente dentro del ámbito laboral, y con personal entrenado para poder responder en tiempo y forma ante una emergencia cardíaca.

"En Occidente, la causa más frecuente de muerte es la enfermedad cardiovascular, y de estas afecciones, la mitad se da de forma súbita", cuenta el doctor Mario Fitz Maurice, médico cardiólogo universitario especialista en electrofisiología. En la Argentina se producen unas 40.000 muertes súbitas por año, de las cuales el 70% ocurre en compañía de alguna persona y el 15%, dentro del ámbito laboral. En estos casos, con gente preparada para reanimar al paciente, las posibilidades de llegar con vida al hospital son del 80%", sostiene el médico.

Fitz Maurice ejemplifica la falta de conocimiento y de concientización que existe sobre el tema, y la ausencia de una ley que aborde este tema a nivel nacional: "Una de cada 1100 muertes es debido a un incendio, mientras que una de cada cinco es como consecuencia de una enfermedad cardíaca", dice. Y se pregunta cuántos matafuegos ve una persona en su lugar de trabajo (cuestión reglamentada por una ley nacional) y cuántos desfibriladores. "No digo que haya que sacar los matafuegos, sino que hay que poner más desfibriladores".

Como afirman desde la Federación Argentina de Cardiología (FAC), "la desfibrilación externa es, en el 80% de los casos, el único tratamiento efectivo para ir al rescate de las víctimas de muerte súbita cardíaca". Agregan que los desfibriladores externos automáticos o semiautomáticos son dispositivos inteligentes que tienen una virtud: no es imprescindible que haya un médico cerca en una emergencia.

El doctor Daniel Corsiglia, director ejecutivo de la Red Federal de RCP de la FAC, considera que son cuatro los ítems que deben tener en cuenta las empresas para determinar si precisan desfibriladores, hacer simulacros y tener personal entrenado en casos de emergencias del corazón.

En primer lugar si se trata de una empresa con aglomeraciones. A mayor concentración de gente, más probabilidades de que ocurra una tragedia. Pero también –explica Corsiglia– puede tratarse de una compañía en la que trabajen pocas personas, pero en lugares de alto riesgo. Por ejemplo, establecimientos en los que se trabaje con electricidad. En estos casos también es conveniente que la empresa tome medidas de prevención.

Los otros dos atributos están vinculados con la ubicación de la empresa. Por ejemplo, si se encuentra en un lugar alejado de los centros de atención médica, la ambulancia puede tardar en llegar. Lo mismo ocurre si la compañía está en un lugar de difícil acceso. En ambos casos, un plan de contingencia puede hacer la diferencia.

Entrenamiento y capacitación

Pero no alcanza con tener desfibriladores en el establecimiento, sino que es muy importante que el personal esté entrenado para saber usarlos y que sepa hacer reanimación cardiopulmonar.

Por eso, las empresas suelen convocar a especialistas o entidades como FAC o la Fundación Cardiológica Argentina, que se encargan de entrenar al personal, dar charlas de concientización, asesorar en la confección de planes y protocolos, y de guiar a la empresa en cuanto al número y la ubicación de desfibriladores recomendados en cada caso, entre otros numerosos aspectos.

La ubicación y cantidad de desfibriladores no es un tema menor. No alcanza con que la empresa cuente con los equipos, sino que tienen que estar estratégicamente ubicados y bien señalizados para que, en caso de una emergencia, el personal entrenado pueda asistir al paciente de forma inmediata. "Es un hecho crucial, ya que por cada minuto de demora en la desfibrilación se pierde un 10% de posibilidad de sobrevida", describe Corsiglia.

Lo mismo se encarga de resaltar Fitz Maurice: "Lo ideal es llegar dentro del primer minuto". En estos casos, la posibilidad de llegar con vida al hospital es del 80 por ciento. Aunque lo aceptado es llegar dentro de los tres minutos. Por eso los desfibriladores deben estar ubicados de forma tal que, desde cualquier punto de la empresa, se pueda llegar al aparato en menos de ese tiempo.

En entidades como FAC y Fundación Cardiológica Argentina, que otorgan certificados a las entidades que se comprometen a estar preparadas para responder a emergencias cardíacas, coinciden en que son pocas las empresas de nuestro país que tomaron medidas preventivas vinculadas con la muerte súbita.

El doctor Néstor Pérez Baliño, médico cardiólogo y presidente de la Fundación Cardiológica Argentina –donde entregan certificados desde 2006–, estima que son sólo alrededor de 120 las empresas a las que le otorgaron uno en estos años.

"No son demasiadas en relación a la importancia del tema, ya que mueren por esta causa 120 personas por día, y entre 40.000 y 60.000 por año", indica Corsiglia. En el caso de la fundación que él preside comenzaron con la cardioasistencia en 2008 y, hasta el momento, otorgaron unos 40 certificados. Pero los certificados no sólo fueron entregados a empresas, sino también en establecimientos como shoppings o estadios.

No sólo no existe una ley nacional que obligue a las empresas a que cuando los especialistas lo consideren oportuno tengan un plan de contingencia, sino que –como opina el doctor Fitz Maurice– hay muy poca difusión y concientización sobre la muerte súbita. Por eso propone que se aplique algo similar a lo que existe en Estados Unidos, donde por ejemplo los programas de televisión con mayor rating están obligados a dedicarle un minuto al mes a hablar sobre este tema.

Firmas con buen corazón

Empresas como Fratelli Branca, SAP, Gefco Argentina, Molinos Río de la Plata, Novartis o Scania son algunas de las que tomaron la decisión de cardioprotegerse en los últimos años, pese a que no se encuentren obligadas a hacerlo. Y todas coinciden en la recepción positiva que tuvieron por parte del personal.

"Ofrecer condiciones laborales saludables no sólo beneficia a los trabajadores y a la compañía, sino que también genera un lugar de trabajo respetado y admirado", explican desde Molinos Río de la Plata, empresa que se encuentra cardioprotegida desde 2012.

"Esto nos posiciona como una compañía atenta con su personal, enalteciendo su rol, porque entendemos que son el recurso fundamental para el crecimiento y el progreso", agregan desde Fratelli Branca, que hace poco tomó la iniciativa.

Como dicen desde SAP, la cardioprotección "es una medida que habla del compromiso y la responsabilidad que la empresa siente en relación a sus empleados; significa que se preocupa por la salud y la seguridad de quienes forman parte de su compañía".

Justamente por eso, desde hace casi dos años cuentan con los equipos y con personal entrenado. Y como recalcan desde Gefco Argentina, haberse comprometido con este tema tuvo un impacto muy positivo en el clima laboral de la organización, hasta tal punto que el personal pidió voluntariamente formarse para estar preparado ante una emergencia.

En Novartis agregan que la recepción positiva de esta clase de políticas focalizadas hacia la salud también tiene que ver con que "este tipo de conocimientos son aplicables en la vida diaria más allá del trabajo".

En el caso de Scania tomaron la decisión luego de que en la compañía vivieran una emergencia en 2010. "Esto despertó la inquietud de las distintas esferas de la organización respecto de la importancia de contar con las herramientas y las personas adecuadas para resolver situaciones de similares características", recuerdan desde la empresa.

En Scania sugieren a otras compañías que aún no tengan un plan de contingencia que lo apliquen a la brevedad. "Antes de que haya una emergencia en la empresa."

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