Reglamentaron los biocombustibles
Se trata de la ley 26.093, que prevé incentivos para la producción de biodiésel y etanol
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A más de diez meses de la sanción de la ley 26.093, de promoción de los biocombustibles, el presidente Néstor Kirchner firmó ayer el decreto que reglamenta la norma y que finalmente abrirá el camino a fuertes inversiones en la instalación de plantas de producción de biodiésel y etanol. El biodiésel se elabora principalmente sobre la base de soja, y el etanol, con maíz y sorgo o caña de azúcar.
Según fuentes privadas, en los próximos años podrían invertirse en este sector más de US$ 1500 millones. Por la ley reglamentada ayer, a partir de 2010 las naftas y el gasoil deberán ser cortadas con al menos un 5% de etanol y biodiésel, respectivamente. También se espera una fuerte demanda mundial de esos nuevos combustibles.
La norma fue suscripta durante una audiencia que Kirchner mantuvo con los ministros de Planificación Federal, Julio De Vido, y de Economía, Felisa Miceli; el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, y el subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar.
Según la norma reglamentada ayer, cuya letra chica deberá ser definida en las próximas semanas por la Secretaría de Energía, los proyectos de producción de biodiésel que se presenten y sean aprobados no tributarán los impuestos al gasoil y a los combustibles, lo que suma un 39,2% del valor del combustible. En el caso del etanol, tampoco se aplicará el impuesto a los combustibles y la tasa de infraestructura hídrica, lo que implica una exención de hasta el 76 por ciento.
"Hay otras excepciones, por ejemplo, como la del impuesto a la ganancia mínima presunta por tres años, la amortización acelerada de bienes de uso -en vez de amortizarlo en 10 años, se puede hacerlo en 3 o 4-, el diferimiento del impuesto a las ganancias, y la devolución anticipada del IVA en la compra de bienes de uso. Esencialmente, estos beneficios tendrán un efecto financiero que podrían cambiar la tasa de retorno de la inversión uno o dos puntos", expresó Claudio Molina, presidente de la Asociación Argentina de Biocombustible e Hidrógeno (AABH).
Esos incentivos sólo rigen para los combustibles destinados para el mercado doméstico, pero se descuenta que la Argentina tendrá una producción suficiente para abastecerse y tener un remanente exportable muy importante. Además, exceptuando las retenciones, los combustibles que se exportan prácticamente no tienen impuestos.
"Esta ley nos permitirá, junto con la energía atómica, la eólica, el carbón y los biocombustibles, abrir nuestra matriz energética que era un problema en 2003", dijo De Vido. El funcionario señaló también que el beneficio alcanza "no sólo a la soja, el girasol y el maíz, sino también al cáñamo y el tártago, producciones que se impulsarán desde Economía por ser cultivos de costo menor a los commodities tradicionales".
Miceli destacó que la Argentina tiene un gran potencial para el desarrollo de esa fuente energética y se estima que para 2010 se estará produciendo, como mínimo, 600.000 metros cúbicos de biodiésel y 250.000 metros cúbicos de etanol. Según los números que maneja la AABH, un futuro sector empresario de biocombustibles podría dar lugar a 70.000 nuevos empleos, entre directos e indirectos.
La norma reglamentada privilegia los proyectos que presenten los productores agropecuarios. Según Juan Gerar, presidente de la Asociación Maíz Argentino (Maizar), nuestro país tiene una gran oportunidad en etanol. "Normalmente, se tienen cosechas de más de 20 millones de toneladas, y el consumo interno está en, como mucho, 9 millones, quedan entre 12 y 13 millones de toneladas para exportar, ya sea como grano o como etanol."






