
Soldati pidió el concurso preventivo
El holding no pudo vender activos en Compañía General de Combustibles, Tren y Parque de la Costa
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Sociedad Comercial del Plata (SCP), el holding de uno de los supuestos "dueños de la Argentina", Santiago Soldati, pidió ayer el concurso preventivo de sus acreedores ante los juzgados en lo comercial números 20 y 25, de la Capital Federal. Hicieron lo propio sus controladas Compañía General de Combustibles (CGC) y Tren de la Costa SA.
"El grupo tiene activos con gran valor, pero que requieren tiempo", reconoció Jorge Morón, director financiero de SCP, en su casa central de San Isidro. "Cuando quisimos financiar la etapa de desarrollo inicial de nuestros negocios e intentamos sacar a Bolsa a CGC en 1997, vino la crisis asiática, después la rusa, la brasileña...", recordó el directivo de Comercial del Plata, que mantiene una deuda de 842 millones de pesos.
A los bancos -entre ellos, el Citibank, Dresdner, Río, Nación y Société Générale- les debe 472 millones, al tiempo que el pasivo del Tren de la Costa sobrepasa los 132 millones. Además, el holding adeuda 238 millones a los tenedores de obligaciones negociables.
En 18 meses de complejas negociaciones con múltiples bancos y bonistas, el grupo Soldati había llegado a principios de acuerdo con algunos de sus acreedores para refinanciar su pasivo. Esos convenios, sin embargo, dependían de la venta de ciertas participaciones antes de mediados de 2001, según reconoció Morón. SCP quería desprenderse el 51% de CGC, la mitad del Parque de la Costa y el 100% del sistema ferroviario y los centros comerciales del Tren de la Costa. Pero no pudo ni preveía hacerlo en los próximos meses, y eso lo condujo al concurso.
El mayor escollo apareció en la venta de CGC, pues sobre ella recae un fallo arbitral de EE. UU. que la condena a pagarle 150 millones de dólares a la petrolera norteamericana Reef. Esta empresa era socia de CGC en el área de Río Colorado hasta que le vendió su participación por 48,5 millones en 1998. Poco después, la anglo-holandesa Shell adquirió de la petrolera de Soldati aquella porción del área, más su operatoria, por 110 millones.
Reef reclamó entonces ante los tribunales norteamericanos porque consideraba que CGC había violado cláusulas contractuales. La firma argentina no se presentó y perdió la causa, pero reaccionó ante la Justicia argentina, que dictaminó que el fallo norteamericano no le es aplicable. "Igualmente, este caso creó una contingencia a la hora de buscar comprador para CGC", se lamentó Morón, que negó que hayan empezado a negociar con el grupo Perez Companc. El directivo de SCPespera que durante el proceso concursal se resuelva este sambenito de CGC porque cada acreedor deberá demostrar cuánto le deben. "Y la Justicia argentina nos dio la razón frente a Reef", se confió Morón. "Además, como las ventas de activos requerirán la aprobación del juez, a los compradores se les brindará una seguridad que antes no tenían."
La enajenación del tren y el parque se topó con el impacto de la recesión, "que afecta mucho más al sector del entretenimiento", en opinión del director financiero de SCP. La productora de cine norteamericana Paramount estuvo a punto de firmar a principios de año, pero su controlante, el multimedios Viacom, se fusionó con el gigante televisivo CBS. Su acuerdo con Soldati "quedó en compás de espera hasta que se afiance el proceso de unión".
El Tren de la Costa, en tanto, despierta el explícito interés del empresario supermercadista Alfredo Coto. Las conversaciones continúan, pero Morón dio pistas de por qué fracasaron estas operaciones: "Con el actual contexto económico, o te ofrecen una cifra que no se puede aceptar o no aparece comprador, porque los inversores extranjeros no se entusiasman." El director de Comercial del Plata se preocupó en aclarar que mientras se desarrolla el proceso judicial -identificación de los acreedores y posterior renegociación del pasivo-las operaciones de las empresas del holding "continúan normalmente". El grupo ya redujo costos y personal. Por caso, su casa central se trasladó de Puerto Madero a San Isidro y se quedó con 50 de sus 200 empleados.






