
Telefónicas, fuera de la agenda
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La privatización de Entel fue una de las primeras del gobierno de Carlos Menem, pero se trató de una venta de activos y no de una concesión, a manos de Telefónica y Telecom. Ambas operadoras fueron las segundas en firmar un "acta de entendimiento" con el Gobierno, luego de Aguas Argentinas. Esos acuerdos vencieron el 31 de diciembre.
Pero mientras que Aguas busca un nuevo acuerdo con urgencia, porque de lo contrario estaría operando sin contrato alguno, Telefónica y Telecom están fuera de las negociaciones.
"Las telefónicas saben que no están en la agenda del Gobierno", dijo una fuente de la Uniren. "No va a haber cambios", reconocen en las empresas que acordaron la entrega de tarjetas de telefonía a los beneficiarios de los planes Jefes y Jefas de Hogar, así como dar acceso al servicio de Internet en el interior del país "a precios promocionales".
Las tarifas de telefonía básica (llamadas locales) y las comunicaciones desde teléfonos públicos están reguladas. Sin embargo, a partir de 1999, el Gobierno desreguló las llamadas de larga distancia, donde hay libre competencia dentro de una banda de precios.
Pero el negocio de las telefónicas tiene un gran componente desregulado: tanto el servicio de Internet como el de telefonía celular tienen precios libres. "Las empresas pueden equilibrar sus ingresos", dicen en el Ministerio de Planificación. De hecho, en más de una ocasión el secretario de Comunicaciones, Guillermo Moreno, ha manifestado que las tarifas telefónicas deben ajustarse "para abajo". El secretario guarda como carta de negociación un estudio económico en el que recopiló los costos de operación de las empresas para demostrar que no necesitan ajustes.
Además, desde el Estado se impulsa la formación de una nueva empresa de telecomunicaciones, formada por las cooperativas, con gran presencia en el interior.





