Teresa, la dama de hierro
Ter-Minassian es muy firme en las negociaciones con la Argentina
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"Ma, Pablo, questo e inaccettabile. Non puedo presentarlo al board", dice Teresa Ter-Minassian dirigiéndose al secretario de Hacienda, Pablo Guidotti, en un momento en el que la negociación entre los enviados del Fondo Monetario Internacional y el equipo económico se atranca y no hay acuerdo.
La enviada del FMIpara negociar con el gobierno argentino es italiana, y si bien hace esfuerzos para hablar en español, el italiano se le escapa permanentemente.
Pero cuando la relación se tensa y se eleva el tono de la discusión, unilateralmente Ter-Minassian abandona el cocoliche (mezcla de español e italiano) y se lanza a hablar en inglés.
"Cuando se pone nerviosa a Teresa no le sale una sola palabra en español, y se pone a hablar en inglés. A partir de allí toda la negociación sigue en ese idioma, que se transforma en el oficial cuando las cosas están más complicadas", confió uno de los funcionarios familiarizados con las negociaciones.
¿Cómo es la intimidad de las negociaciones, y cuál el trato entre los funcionarios del Fondo y del equipo económico a la hora de las discusiones, en las que muchas veces se ponen sobre la mesa posiciones bien diferenciadas y sobre las que no existe el menor punto de acuerdo?
Nadie se olvida de la tensión y los fuertes cruces verbales entre el fallecido ministro de Economía de Raúl Alfonsín Bernardo Grinspun y el entonces negociador para la Argentina Joaquín Ferrán.
La relación hoy es bien diferente. "Nos van a extrañar cuando nos vayamos", confió a La Nación un alto funcionario del equipo de Roque Fernández, que ha participado activamente en las negociaciones con el Fondo desde 1996 hasta ahora.
Teresa Ter-Minassian tiene una relación de afecto y respeto técnico por el secretario de Hacienda Pablo Guidotti. Es con el que más cercanía tiene, y la expresa con gestos, trato y cordialidad.
Con el resto del equipo argentino, el contacto es profesional, y atento, pero nada más que eso dicen quienes frecuentan las mesas de negociación.
Ter-Minassian es la que lleva la voz cantante de los técnicos del FMI en las negociaciones. Y muchas veces su tozudez hace extender hasta horas impensadas las discusiones. Muchas veces, cuando no hay acuerdo, se juega con las necesidades de los otros. Esto ocurrió en diciembre del año último, cuando Teresa no aceptaba el esquema de trimestralización de las metas, que se finalmente se resolvieron en favor del esquema planteado por Hacienda, cuando a nadie le quedaban fuerzas para seguir discutiendo en el Ministerio de Economía, y Teresa iba a perder el avión que la llevaría de vuelta a los Estados Unidos.
Contrapeso
Ella es la más dura y esquemática en las negociaciones, y contrasta con la posición de Tomás Reichmann, que si bien tampoco es de aflojar, es quien se muestra más comprensivo con ciertas posiciones del equipo económico.
Por ser chileno, Reichmann puede entender mejor la situación argentina, aunque tampoco es fácil de convencer, comentó un colaborador de Roque Fernández.
Del lado argentino, es Guidotti quien fija los parámetros de la negociación. Por su relación más directa con Ter-Minassian, es a quien tiene que seducirla y convencerla para que las propuestas que surgen del Palacio de Hacienda sean aceptadas.
"¿Cómo son las negociaciones? Como un partido de póquer. Cada cual protege su mejor carta, descarta la que sabe que no le sirve para nada y guarda para el final la ganadora", dijo un funcionario cercano a la intimidad de las discusiones, y que pidió no ser identificado.





