Todo queda en familia: una experiencia laboral donde trabajan los padres

Varias empresas ofrecen una oportunidad para los hijos de sus empleados; es una estregia en la que ganan ambas partes
Silvina Scheiner
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22 de febrero de 2015  

En 1958, Antonio Botella limpiaba las oficinas y, con su radio portátil, recorría la planta mientras cerraba los portones de la planta de Munro de Laboratorios Glaxo.

Dos años después, su hijo José María, ingresó en la empresa y trabajó en ella hasta que se jubiló, en 2004. Por la gestión de su padre, Cristián, de 19 años, hijo de José María, también entró al laboratorio, al sector Empaque. Allí conoció a la que hoy es su esposa y tuvo dos hijos. Por supuesto, Alexa y Ian fueron al jardín maternal de la firma hasta sus 5 años.

Más tarde, la cuarta portadora del apellido Botella también se sumó a la organización y, como su padre, su abuelo y su bisabuelo, decidió iniciar su vida laboral en GSK. Alexa Botella participó de una nueva edición de GSK Junior, el programa que ya va por su tercera edición, y que permite a chicos de entre 16 y 23 años, hijos de colaboradores, tener una experiencia de trabajo. "Fue alrededor de noviembre de 2012 cuando mi papá vino con una propuesta que me sorprendió. Me planteaba tener mi primera experiencia laboral, ni más ni menos que en la empresa donde trabajaba él. Para mí no era un lugar cualquiera, porque yo pertenecí a la empresa de bebé. Fui a la guardería desde los 45 días hasta que cumplí tres años", recuerda la joven, que está terminando el CBC para entrar a la Carrera de Comunicación en la UBA.

"Compartir esa experiencia con mi papá fue maravilloso. Yo todavía no había terminado mi secundario y empezaba a decidir qué carrera iba a seguir. Si bien tenía mi tendencia bastante definida, entrar al departamento de Comunicación terminó de inclinar mi balanza por completo. Entendí un poco mejor cómo se organiza el trabajo dentro de un sector y la importancia de cada persona que forma parte de un área. Cada tarea que realicé, desde pegar avisos en la cartelera hasta pedir presupuestos en restaurantes, fue enriquecedora. Incluso, participé en un encuentro en el que estuvo el CEO de la empresa, Andrew Witty. Aunque solo le alcancé el micrófono, para mí fue mortal", afirma.

El programa, del cual ya participaron 32 becarios, está compuesto por un taller de orientación vocacional, donde una psicopedagoga le brinda a cada participante un informe personalizado de su potencial. En una charla denominada "Mi primer Empleo", se orienta a los jóvenes para preparar su CV y se brindan herramientas para que aprendan cómo desenvolverse durante una entrevista.

"El programa consiste en una práctica laboral de verano. Brinda a los hijos de los empleados una primera oportunidad, incorporándolos al mundo del trabajo real, con sus derechos y obligaciones. Les permite también explorar sus áreas de interés e ir definiendo posibles cursos profesionales", sostiene Natalia de Vita, gerenta de Recursos Humanos de la empresa en Argentina.

En Bayer hay una historia similar protagonizada por los Role. José Luis tiene 51 años, y hace 23 que trabaja en el laboratorio alemán. Es farmacéutico y en estos años tuvo varias posiciones dentro de la empresa. Hoy es gerente de Asuntos Regulatorios para el Cono Sur.

Sus tres hijos escucharon por años, en cada comida familiar, los asuntos laborales de su papá. Incluso, llegaron a sentir el olor de la fama en épocas donde las pantallas no estaban disponibles, porque su papá, como farmacéutico responsable, aparecía con su nombre y apellido en las cajitas de todos los medicamentos.

Matías, uno de sus hijos, tenía pensado estudiar marketing, pero antes quería probar cómo era "eso de trabajar". Probó, por supuesto, en la misma empresa de la que tantos años oyó hablar. Comenzó como pasante dentro del departamento de Ventas y, cuando su contrato estaba por terminar, se postuló para un puesto en el Centro de Distribución, donde, previo análisis de sus capacidades por parte de Recursos Humanos, quedó efectivo.

Hace ya 4 años que Matías trabaja en Bayer, ahora en la parte de Marketing de Salud Femenina , mientras sigue con sus estudios. "Lo que me sedujo es el peso que tiene la empresa a nivel mundial y los beneficios que brinda a los empleados. Por supuesto, también influyó todo lo que conocía de la firma a través de mi viejo", relata.

Con formatos diversos, son muchas las empresas que contemplan el acercamiento de hijos o hermanos a la compañía, y comprueban que ese lazo genera una importante identificación con la compañía.

Level 3, proveedor mayorista de servicios de internet y comunicaciones que a nivel mundial que acaba de comprar TW Telecom, va por su tercera edición del programa de trabajo para hijos y hermanos. La iniciativa comenzó en la Argentina, pero ahora se está replicando en varios países de la región. "La idea es brindarles a los hijos o hermanos de los empleados la posibilidad de una primera experiencia laboral en un entorno controlado, con coaching y seguimiento, para ayudarlos a transitar este primer paso que suele ser tan difícil", afirma Martín Tommasi, director de Recursos Humanos para el cluster Sur.

Se convoca a los jóvenes en diciembre y trabajan durante enero y febrero, aunque no contempla que se queden sino que tengan una experiencia de aprendizaje. "De todos modos, muchos resultan tan buenos que los mentores nos piden que los contratemos 2 o 3 meses más, o que los traigamos de nuevo para las vacaciones de invierno", sostiene.

En ese tiempo, aprenden a armar bien su CV, a manejarse en una entrevista, a ser buenos comunicadores, etcétera, en lo que se considera una típica situación ganar-ganar. No solamente para los jóvenes, que aprenden desde el manejo de una agenda hasta cómo circulan las órdenes en una estructura, sino también para la empresa, que mejora su employer branding y, por ende, invierte por anticipado en su política de reclutamiento futuro.

"La gente joven sale satisfecha de la experiencia y es una excelente difusora de la marca. Además, a la empresa le suma porque los jóvenes traen nuevas ideas, aplican conocimientos y teorías que leyeron en la universidad. Es aire puro para las organizaciones que muchas veces tienden a encerrarse en sus mismas prácticas", rescata Tommasi.

Explican en la empresa que es fundamental para motivarlos que puedan recibir algún proyecto, hacerse cargo de él y verlo finalizado en el tiempo en que estén en el programa.

Unilever también tiene un Programa de Prácticas de Verano para hijos de empleados. Lanzado en enero de 2007, cada verano jóvenes de entre 18 y 22 años, con secundario completo y

o estudios superiores en curso en cualquier área de formación, tienen una experiencia en el área que elijan. Este mes ingresaron 50 chicos y en febrero, lo harán otros 21. "Me ayudó a tener noción de las responsabilidades, a entender el trabajo por objetivos y vincularme tanto con pares como con superiores. Lo más enriquecedor de la experiencia fue estar en un equipo y adaptarme a un ritmo y dinámica desconocidos", sostiene Gastón Vaquero, que el año pasado, a sus 20, hizo una pasantía de 4 meses como asistente de Marketing en Hellmann’s.

María Silvia Casanova, prefirió hacer la pasantía una vez terminada la carrera, a sus 22 años. Estuvo dos meses como analista de Cadenas Regionales en el sector Ventas. "Al mes de estar ahí empecé a organizar una promoción para el mundial, hablé con proveedores y me encargué de la entrega de premios a las distintas cadenas del interior del país. Esos dos meses me permitieron tomar dimensión de la dinámica laboral e ingresar en otro trabajo sin problema, con experiencia profesional."

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