Un pacto con los "traidores"

Jorge Oviedo
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14 de diciembre de 2001  

Hay quienes dicen que Cavallo tiene un gran defecto: es tozudo, no escucha a nadie y es capaz de ir a fondo en decisiones equivocadas. Y dicen que lo compensa con una gran virtud: es capaz él solo de desarmar todo aquello que montó y no funcionó.

En estos días no están en juego sólo los planes de competitividad. La incorporación de Miguel Kiguel al equipo del ministro no puede ser vista sino como parte de un acuerdo programático del actual gobierno con el menemismo y su tanque de ideas en materia económica, el CEMA.

Son los mismos a quienes Cavallo no tuvo ningún empacho en llamar "traidores a la Patria" en una entrevista con LA NACION en los tiempos en que pulseaba fuerte contra los ortodoxos. Es verdad que en ese momento no mencionó a Kiguel, pero dedicó la tremenda acusación a quienes habían llevado al hasta hoy presidente del Banco Hipotecario a la segunda administración de Carlos Menem.

La llegada de Kiguel reivindica al ex presidente del Banco Central y fundador del CEMA, Pedro Pou, que fue despedido de mala manera de su vital cargo con la inocultable satisfacción del ministro de Economía.

Pou, el CEMA y Menem son los declarados enemigos de los planes de competitividad y de la convertibilidad ampliada, y son los primeros propulsores de la dolarización en la Argentina. La llegada de Kiguel no puede dejar de ser vista como un paso importantísimo en ese sentido en un momento decisivo.

En los últimos días, en los mercados circulaban -por millonésima vez, es cierto- los rumores sobre el inminente alejamiento del circunspecto Daniel Marx como secretario de Finanzas y viceministro. Y sobre una inminente dolarización.

El arribo de Kiguel también significa poner al frente del canje internacional de deuda a un hombre de excelente relación con los mercados financieros, que hasta ganó un premio por su estrategia para lograr financiamiento en los tiempos anteriores a la crisis rusa, cuando el FMI temía que por el abundante crédito y la falta de austeridad la economía argentina podía "recalentarse".

Llevar a Kiguel a ese puesto significa buscar una cara confiable para los mercados. Y no hay duda de que si Cavallo siguiera en sus posturas de hace unos meses habría optado por otra persona.

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