
Una propuesta de café gourmet para restaurantes y hoteles
Selecciona el café y provee las máquinas
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Veinte años en el mercado gastronómico, ocho de ellos en la Argentina, le dieron a Jorge García Puigrredón la experiencia necesaria para armar Central de Café, la primera empresa dedicada a la importación, venta y distribución de café gourmet para empresas, restaurantes y hoteles.
El empresario chileno, licenciado en administración hotelera, llegó a la Argentina para trabajar en una compañía de catering. Luego tuvo a su cargo la gerencia de The Coffee Store y en 2004 divisó un nicho de mercado que todavía no había sido explotado.
"No había una empresa que atendiera al mercado corporativo y a las instalaciones hoteleras con café premium", señaló García Puigrredón, quien inmediatamente se puso a estudiar el negocio y las combinaciones de café para armar un producto a la medida del paladar argentino.
"Fueron meses de trabajo. Me dediqué a mezclar los diferentes granos para armar el ideal, que lo hacemos con café de Colombia, Brasil y Moca [Puerto Rico]. Además, armé un sistema de monodosis que es único y mantiene las propiedades del café por más de un año, aunque también ofrecemos el producto en grano o molido para filtro. Este último también constituye una innovación", explicó.
Tras lograr el blend ideal de café, seleccionó las máquinas de expreso, que entrega en comodato.
"Elegimos las mejores máquinas para estar en línea con una oferta premium. Encontramos equipos norteamericanos para filtro que son los mejores, y en lo que es expreso trabajamos con una empresa local. También nos ocupamos de tener las mejores cremeras, porque no se trata sólo de idear algo nuevo, sino también de armar todo alrededor de eso y cumplir con lo que uno ofrece", sostuvo el emprendedor.
La investigación de mercado y el armado de la línea de producción demandaron una inversión cercana a los 60.000 dólares. Con la oferta lista, García Puigrredón comenzó a ofrecer el producto y no tuvo "inconvenientes para conseguir clientes".
"Fue fácil armar una cartera, porque construimos una marca y un producto que no existía. Los años en el sector me ayudaron a ver qué quiere el cliente y a conocer sus necesidades", dijo el empresario chileno, quien destacó "ventajas de precios y negociación con los proveedores de la industria".
En poco menos de dos años, Central de Café consolidó una cartera de más de 80 clientes distribuidos en la Capital Federal, el conurbano y el interior, que le reportan ventas de café en grano, para filtro y en monodosis por 250.000 dólares.
De acuerdo con el emprendedor, la empresa ya concretó la primera fase del proyecto de "establecer las bases de un negocio posicionado en todo el país, para encarar un fuerte crecimiento en los próximos años".
Para avanzar con la siguiente fase de expansión, la compañía está dialogando con potenciales inversores que le permitirán incrementar la producción para llegar a 40.000 kilogramos de café (actualmente comercializa 1500 kilogramos).
Central de Café concretó sus primeras exportaciones a Chile no sin antes adaptar el blend del producto a los gustos de ese país. García Puigrredón quiere llegar a otros mercados de la región en el largo plazo, aunque destaca que "los mayores consumidores están en la Argentina".
Ahora está considerando la posibilidad de llegar a los supermercados con su marca, y también al negocio minorista, con locales a la calle. "Estos planes están en la tercera fase del proyecto de acá a diez años y no representan mayores dificultades. Con una marca instalada, ingresar en los supermercados es simple y es cuestión de empacar. El tema de los locales también es factible porque hay mucho por ofrecer", explicó.
"Si bien es un mercado más atomizado -continuó- hay cosas por hacer, como tostar a la vista y ofrecer mezclas únicas."
Central de Café emplea a cinco personas, atiende directamente a cada cliente y no posee distribuidores.






