
Una solución al desempleo
Para los ciudadanos, la falta de trabajo es el principal problema del que deberá ocuparse el próximo gobierno; también cuestionaron el aumento de la delincuencia y la corrupción
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La gente tiene en claro cuáles son los temas inaplazables de los que se deberá ocupar el próximo político que se siente en el sillón de Rivadavia: terminar con el desempleo y con la delincuencia son las prioridades que imponen hoy a los futuros gobernantes, aunque el traspaso del mando se haga efectivo sólo dentro de un mes y medio.
Si bien cuestiones como la inseguridad, la corrupción y la falta de transparencia se mezclaron con otras preocupaciones, la falta de trabajo fue el eje de cada uno de los testimonios.
"Necesitamos un cambio económico con sensibilidad social", sentenció sin vacilar Nicolás Mammarella, un estudiante de 24 años, al ser consultado por La Nacion sobre los temas pendientes que necesitan una solución.
"La falta de trabajo me preocupa, ya que creo que no sólo nos afecta a los jóvenes, sino a toda la población en general", aseguró, al tiempo que cerraba su libro de historia y lo apoyaba sobre un banco de una plaza céntrica.
Acomodándose sus lentes, continuó: "Todas las medidas económicas que se han tomado en los últimos años parecen no haber ayudado demasiado a la solución de estos problemas. Por el contrario, fueron antisociales y generaron el crecimiento del desempleo y una actitud de descreimiento de la gente respecto de los dirigentes", protestó el joven.
En tanto, María Victoria Cardani no dudó en separarse de sus tímidos compañeros de estudio de la Universidad Nacional de La Matanza para responder a la consulta. Según dijo, el trabajo y la educación son las materias pendientes del Gobierno.
"No existen fuentes de trabajo, no hay fábricas donde la gente pueda trabajar -aseveró-. Es como un círculo: cuanto más trabajo haya, más educación habrá, y cuanta más educación, mayores serán las posibilidades de trabajo", dijo, graficando en el aire con las manos para explicar su teoría. Si bien ambos jóvenes coincidieron en que el empleo es una necesidad de urgente solución, cada uno lo relacionó con dos temas diferentes: medidas económicas y educación.
Inseguridad
Para Gerardo Quinteros, un gastronómico de 46 años, la seguridad es la máxima prioridad que deberá tener en cuenta quien decida cuáles serán las letras que deberán figurar en mayúsculas en las carpetas de los futuros gobernantes.
El hombre consideró que el desempleo es el culpable de la inseguridad: "La gente, desesperada, sale a robar; en tanto, los que marchamos derecho nos sentimos cada vez más desprotegidos".
Quinteros aseguró que si el próximo gobierno da prioridad a la acción social, contará con el apoyo de todos los ciudadanos. "Cualquiera que resuelva este problema, ya sea Fernando de la Rúa o Eduardo Duhalde, será reelegido, como ocurrió con Carlos Menem", agregó entre sonrisas.
Sin embargo, tuvo críticas hacia el actual primer mandatario. "Al Presidente le faltó realizar reformas de acción social -protestó Quinteros-. La situación se le fue de las manos. Se supone que el Partido Justicialista, como su nombre lo indica, debería ser el encargado de hacer justicia."
Para Quinteros, las medidas laborales que se adopten dependerán de la llegada de grandes inversores, ya que si hay confianza en el nuevo gobierno, los capitales volverán a la Argentina.
"Gracias a Dios, a mí trabajo no me faltó nunca. El problema es para mis tres hijos, no les veo futuro", explicó preocupado, a la vez que sus grandes ojos negros se tornaban más oscuros al pensar en la falta de oportunidades que tienen los jóvenes. Por su parte, Germán Rutter, de 34 años, un empleado administrativo de traje a cuadros y maletín negro, coincidió en que el objetivo principal por resolver el desempleo. Aunque agregó otro ítem que consideró de suma relevancia: la corrupción.
"El gobierno que sea elegido el próximo domingo debe atender el tema de la corrupción, que genera tanto malestar en la gente. Con bajar el índice de desocupación, solamente, no alcanza. Los dirigentes deben dar el ejemplo; tienen que propiciar un verdadero equilibrio social, todos debemos tener la posibilidad de trabajar", sostuvo.
Con un enorme ramo de rosas rojas en la mano destinado a su esposa, Carlos Avalos, un jubilado de 66 años que, igualmente, trabaja en la Superintendencia de Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), opinó que la desocupación es una preocupación de todos, ya que la inseguridad, según él, es un producto derivado de la falta de empleo. "La gente que no tiene trabajo debe salir a robar", aseguró frunciendo el entrecejo.
No obstante, confió en que tanto el justicialismo como la Alianza, los dos partidos con mayores posibilidades de ser consagrados ganadores en los comicios del próximo domingo, se van a ocupar de solucionar el problema, "pero si van a tener éxito o no, es otra cuestión", apuntó.
"Todos los candidatos hablan continuamente de dar apoyo a las pequeñas y medianas empresas -continuó-, pero las Pyme no florecen de la noche a la mañana, es un proceso que requiere de mucho tiempo."
La esperanza como salida
En una parada de colectivos del microcentro, Mirta González y su bebé Owen, de tres meses, esperaban el transporte que toman a diario, ya que la mujer se ve obligada a llevar a su pequeño hijo a la oficina. Allí tienen una guardería donde le prestan cuidados mientras ella trabaja. "Me parece bien que le pregunten a la gente cuáles son sus intereses, así los políticos, de una vez por todas, nos van a escuchar", aseguró.
Al igual que para los demás consultados, para González el desempleo es un problema inquietante. "Aunque tengo un excelente trabajo en una empresa constructora, para una madre soltera, como yo, no resulta nada fácil conseguir empleo. Sin embargo, hay que admitir que tampoco lo es para los padres de familia. Hoy, muchos no tienen cómo alimentar a sus niños", apuntó.
Al ser consultada acerca de si confiaba en que alguno de los dos candidatos más firmes a la presidencia pudiera solucionar dicho problema, respondió que "ninguno hará nada". Seguidamente, miró al pequeño Owen y se rectificó: "En fin... La esperanza es lo último que se pierde, votaremos a alguien y pensaremos que esa persona hará algo", dijo, mientras se despedía para subir con su bebé al colectivo.






