
Uno de cada cuatro dólares que ingresan al país viene de Brasil
En 2025, el intercambio bilateral fue el más alto de la década; en el primer semestre del año, el déficit con el país vecino se redujo fuertemente; analistas advierten que las asperezas no deben sostenerse en el tiempo
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La tensión política entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva eleva los decibeles a medida que se acercan las elecciones presidenciales en Brasil, el próximo 4 de octubre. Allí se juegan dos modelos de gestión, uno más cercano a las políticas de centroizquierda de Lula, y el otro en consonancia con el camino que busca consolidar Donald Trump en la región, en clara alianza con el gobierno argentino.
Hay una pelea a la vista entre Milei y Lula, pero contrasta con una realidad económica que va en la dirección contraria: Brasil es el principal socio comercial de la Argentina, pero también un aliado importante en otros aspectos, como destaca el economista Dante Sica.
“El año pasado, Brasil concedió a la Argentina, en el marco del Mercosur, la posibilidad de que el gobierno de Milei y Estados Unidos pudieran negociar un acuerdo bilateral. Además, en los últimos dos años se cerraron acuerdos entre el Mercosur y la Unión Europea, con el EFTA, con Singapur; estamos negociando con Canadá y con Corea del Sur. Hay dinamismo”, opinó quien fuera ministro de Producción y Trabajo de la Argentina y fundador de la consultora Abeceb.
Agregó que “el conflicto entre presidentes es un fulbito electoral para la tribuna. El hecho de que los mandatarios no se lleven bien no implica que las siguientes líneas de mando no puedan trabajar en conjunto”. Sin embargo, asegura que los problemas no deben sostenerse en el tiempo.
El experto en negocios internacionales, Marcelo Elizondo, también advirtió que a ninguno de los dos países le conviene escalar el conflicto hasta el punto de llegar a un impacto comercial. “Lo más probable es que se mantenga una tensión en el vínculo entre los dos presidentes, que tienen un enfrentamiento ideológico y una vocación de posicionamiento internacional personal que los enfrenta, pero no debería pasar de ahí”, sostuvo.
Elizondo recordó que la relación comercial entre los dos países está amparada por tratados internacionales, en particular el Tratado de Asunción del Mercosur, de modo que “no pueden haber decisiones unilaterales de un país en relación al otro para interrumpir el comercio porque no sería solamente una decisión doméstica, sino que afectaría el tratado”.
Esto quiere decir, según Elizondo, que si Brasil quisiera imponer sanciones a la Argentina, tendría que acudir a un tribunal arbitral del Mercosur, el órgano de resolución de controversias compuesto por técnicos de distintos países. Esto le quita a Brasil la facultad de decidir individualmente. “Pero además, el Tratado del Mercosur prevé causas para implementar sanciones. Básicamente, son comportamientos comerciales contrarios al tratado y no enfrentamientos verbales entre los presidentes”.
Los números de la relación bilateral
Según reflejó la consultora Biglobal, dentro de los socios de Brasil, la Argentina es el mercado con mayor dependencia general: uno de cada cuatro dólares importados proviene de ese país. Además, en 2025 el intercambio bilateral alcanzó US$3207millones, el valor más alto de la última década y un 12% superior al registrado en 2024. Sin embargo, todavía se ubicó un 21,3% por debajo del máximo alcanzado en 2011.

Según un trabajo de la consultora Abeceb para Cambras, el déficit comercial bilateral acumulado se redujo fuertemente: pasó de US$3506 millones en enero-julio de 2025 a US$1255 millones en el mismo período de 2026.
La consultora proyectó que 2026 cerraría con un déficit cercano a US$2300 millones, menos de la mitad de los US$5201 millones de 2025.
También, que las importaciones desde Brasil llevan 9 meses consecutivos de caída y bajaron 14,8% interanual en julio. El sector automotor explica buena parte del cambio: las importaciones de los principales rubros automotrices brasileños cayeron US$282 millones interanuales. Además del menor dinamismo del mercado local, la creciente compra de vehículos chinos que le están quitando participación a Brasil.
Del otro lado, las exportaciones argentinas a Brasil crecieron 4,6% en julio, impulsadas principalmente por el sector automotor.
Esa realidad queda reflejada en los datos más recientes del Intercambio Comercial Argentino (ICA) publicados por el Indec.
- En junio de 2026, Brasil fue el principal destino de las exportaciones argentinas, concentrando 12,6% del total. La Argentina vendió bienes por US$1176 millones e importó por US$1417 millones, lo que dejó un déficit bilateral de US$241 millones. El intercambio total alcanzó los US$2593 millones.
- El comercio está compuesto principalmente por manufacturas industriales, especialmente del sector automotriz, además de productos químicos, energía y bienes intermedios.
- La relación comercial entre ambos países se desarrolla en el marco del Mercosur, lo que favorece el intercambio de bienes y la integración de cadenas productivas.
A diferencia de otros mercados donde predominan las exportaciones de materias primas, los envíos hacia Brasil están dominados por manufacturas industriales. Los principales productos vendidos fueron vehículos para transporte de mercancías, automóviles, trigo y petróleo crudo. Más del 60% de las exportaciones correspondieron a manufacturas de origen industrial.
Las importaciones provenientes de Brasil también muestran esa lógica industrial. Los productos más relevantes fueron automóviles, vehículos híbridos, energía eléctrica y tractores para semirremolques. Los bienes intermedios y las piezas para la producción explican una parte sustancial de las compras argentinas.
Un acuerdo particular
La industria automotriz es quizás el ejemplo más claro de una dependencia mutua. Las terminales instaladas en ambos países funcionan como una cadena regional en la que las autopartes y los vehículos cruzan la frontera varias veces durante el proceso de producción.
Elizondo explicó que el otro tratado que hay entre los dos países es el Acuerdo Binacional Automotriz que se llama Flex, que prevé un intercambio compensado o proporcionado de exportaciones de autos y autopartes entre ambos países, para que “no haya una gran diferencia entre importaciones y exportaciones. Se busca un equilibrio” y agregó: “El principal componente del vínculo comercial bilateral es el sector automotriz. Un tercio de las exportaciones argentinas que van a Brasil son de este sector”.
De todas maneras, según destacó Biglobal, entre enero y mayo, las importaciones argentinas de vehículos para transporte de personas desde el mundo aumentaron un 11,2% en términos interanuales. En cambio, las provenientes de Brasil disminuyeron aproximadamente un 25,1%.
Cuestión de peso
En el acumulado general del primer semestre, el peso brasileño es todavía más evidente. Entre enero y junio de 2026, la Argentina exportó a Brasil por US$6254 millones. El país gobernado por Lula representó así el 12,6% de las ventas externas argentinas. Al mismo tiempo, explicó el 21,5% de todas las importaciones realizadas por la Argentina.
Los datos también muestran que el Mercosur continúa siendo una zona de intercambio clave, aunque con resultado negativo para la Argentina. Durante el primer semestre, el bloque registró un déficit comercial de US$1877 millones para el país, impulsado principalmente por el saldo desfavorable con Brasil.
La relación económica es estratégica para ambos países. Brasil es un mercado indispensable para las exportaciones industriales argentinas y un proveedor central para su aparato productivo.



