AA no se toma vacaciones
1 minuto de lectura'
Hace pocos días finalizó otra campaña de los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA), difundida por los canales de la televisión abierta y de cable, y por 70 radiodifusoras de todo el país. Tuvo por finalidad convocar a toda persona, sin distinción de sexo, religión o edad, que creyese tener un problema con la bebida, a concurrir sin cargo alguno y garantizando absoluta confidencialidad a las reuniones que dicha organización de bien público efectúa para compartir las dificultades de quienes tienen esa adicción y tratar de ayudarlos a recuperarse.
Alcohólicos Anónimos es una organización integrada por 20.000 hombres y mujeres de todo el país, que padecen o han padecido alcoholismo, y está subdividida en aproximadamente 800 grupos. Las personas que los integran buscan colaborar con otros alcohólicos, a fin de que puedan mantenerse sobrios. Esta metodología es utilizada en todo el mundo desde hace 68 años y ya fue trasladada a otros grupos de pacientes de diferentes enfermedades. Se basa en la idea de que al brindar ayuda a los demás, al explicitar y compartir el problema con otros, es más fácil salir de él.
Durante las reuniones, las personas en recuperación pueden hablar acerca de los efectos que la bebida tenía en sus vidas y en sus personalidades o de las medidas que fueron tomando para ayudarse a luchar contra el alcoholismo. El programa de recuperación se desarrolla a lo largo de los llamados "doce pasos", que no son abstracciones teóricas sino las descripciones de conductas y actividades que los integrantes originales de Alcohólicos Anónimos creyeron interesantes para lograr alcanzar la sobriedad. También sigue las denominadas "doce tradiciones", que son los principios destinados a asegurar y afianzar la supervivencia de cada uno de esos grupos.
Alcohólicos Anónimos no alienta falsas expectativas. Buena parte del éxito del método que emplea reside en que desde el comienzo se les aclara a los alcohólicos cuáles cuestiones están al margen de las actividades de la organización. Por ejemplo, no se hacen campañas contra el alcohol, sino que sólo se invita a concurrir a quien tenga dificultades con la ingesta de bebidas alcohólicas y el único requisito exigido es que los concurrentes alienten el deseo de abandonar esa conducta compulsiva.
La adicción al alcohol no puede ser curada de un día para el otro. No obstante, en las reuniones grupales las palabras "sólo por hoy" son moneda corriente y sirven como un eficaz estímulo para demostrar que la batalla contra la adicción a la bebida debe ser librada y ganada todos los días.
Para los que no son alcohólicos, el plazo de 24 horas puede parecer un compromiso menor, pero de acuerdo con las experiencias de los integrantes de Alcohólicos Anónimos, la batalla diaria ganada puede provocar un clic tan intenso que genere un cambio de actitud frente a la bebida, capaz de prolongarse durante el resto de la existencia de quien lo experimenta.
Uno de los obstáculos más graves para el manejo del alcoholismo es la negación de la enfermedad. Mientras el adicto no acepte su condición, tal como ocurre, por lo general, con muchas otras adicciones, no es factible iniciar ningún tratamiento ni ofrecer ayuda alguna.
Por consiguiente resulta reconfortante observar que AA no cesa en sus esfuerzos por mantener alejado del alcohol a todo aquel que haya decidido hacerlo, ofreciéndole un ámbito de contención y comprensión indispensable para encarar la difícil y noble tarea que la entidad se ha propuesto.




