Cuánto le queda al productor del precio de la soja
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Mientras la soja superaba en Chicago el valor de 600 dólares la tonelada por primera vez desde 2012, el riesgo financiero de la Argentina rondaba los 1600 puntos. Nada alcanza para mejorar la posición de un país en el mundo cuando se desconfía de la seriedad de sus políticas y del comportamiento de los gobernantes. Menos, todavía, cuando las reyertas con el ministro de Economía, Martín Guzmán, ponen esa incredulidad a fuego vivo, evidenciando cortocircuitos dentro del círculo áulico de la vicepresidenta, de incomprensible gravitación interna a pesar de su alicaída imagen en las encuestas de opinión pública.
En 2012, la pobreza era en la Argentina del 25%; hoy, del 44%. La inflación era hace nueve años del 25% anual; actualmente, del 47%, uno de los índices más altos del planeta. Y el déficit fiscal sigue por las nubes. Solo con el crecimiento del valor de las exportaciones agrícolas de estos días el Gobierno podría pagar los 2400 millones de dólares que adeuda al Club de París y que vencen pronto.
No hay, sin embargo, ingresos que alcancen para un gobierno que desconoce el valor del ahorro y actúa como barril sin fondo. Carlos Etchepare, analista de mercados agropecuarios, ha dicho con todas las letras que eso de 600 dólares la tonelada de soja es para los productores de países gobernados de otra manera: Brasil, Uruguay, Paraguay, y tantos otros. Con el 33% de derechos de exportación sobre la soja, los productores argentinos reciben poco más de 33.000 pesos, equivalentes a unos 215 dólares, pero no 600 dólares.
Ese 33% de retenciones, o un tercio del precio en juego, se potencia en el carácter de verdadero despojo inconstitucional a raíz del cepo cambiario; de tal modo, el productor apenas recibe 55 pesos por dólar, no los más de 150 pesos del mercado libre. Sobre lo que queda, el fisco le aplicará después otro 35% por ganancias, más otros gravámenes.
La recaudación por retenciones correspondientes a la campaña 2020/21 será de unos 8600 millones de dólares, o sea, unos 2600 millones más que la campaña pasada. Un economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA) estimó, en momentos en que gran parte de la cosecha gruesa ha concluido, que la suma de los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol dará al país una producción por 44.485 millones de dólares. Superará en más de 15.200 millones de dólares la producción de la campaña 2019/20, y las exportaciones alcanzarán los 30.458 millones de dólares.
Este fenómeno se ha generado en un contexto de difíciles condiciones climáticas para la producción agrícola. La cosecha gruesa será menor a la del ciclo anterior en no menos de 10 millones de toneladas, con registros empobrecidos en partes considerables de la zona núcleo. En el caso de la soja, la producción ha sido declinante en los últimos cinco años. Pero el motor de adquisiciones hechas particularmente por China en los mercados mundiales y las zozobras climáticas padecidas no solo por la Argentina, sino por otros países como Estados Unidos y Brasil, han repercutido sobre el total de las existencias de granos y suscitado expectativas inusuales respecto de materias primas en las que la Argentina ha ejercido un peso considerable en términos históricos.
Esperemos que una sociedad despierta y lúcida no compre las distorsionadas e ideologizadas prédicas antirruralistas del kirchnerismo y reconozca, con gratitud, los aportes que, año tras año, realiza el sector de mayor productividad de su economía, fuente de cuantiosas divisas para sus empobrecidas finanzas.








