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OPINIÓN

Educación a conciencia

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Desde 1982, la Asociación Conciencia trabaja denodadamente para que la chispa individual se encienda al servicio de construir vínculos comunitarios genuinos, ingredientes básicos para activar la esperanza en un mejor futuro para todos. El regreso a la democracia inspiró a un grupo de mujeres que entendieron el valor de impulsar una educación ciudadana crítica y participativa. Capacitar en la importancia del voto y sus procedimientos tanto como en los valores democráticos fue el primer desafío que eligieron; hoy traducido en la Formación para el Ejercicio Activo de la Ciudadanía que ofrecen.

Días pasados tuvo lugar la tradicional edición 2026 de Multiplicar, el evento anual que organiza Conciencia, que concitó la participación de funcionarios, embajadores, empresarios, sindicalistas, periodistas y referentes sociales. Bajo el lema de “El futuro no se espera”, Jorge Macri abrió la velada. Destacó que “hay mucha gente comprometida con el bien común”. Desgraciadamente, no tanta como todos desearíamos.

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El principal valor del trabajo de la institución radica precisamente en esa vocación por sumar voluntades desde la educación. El programa de becas alcanzó a 20.000 beneficiarios, 4000 de ellos universitarios, con mayor impacto en jóvenes de primera generación universitaria y mujeres, quienes muchas veces carecen de otras oportunidades. El 80% son parte de familias en las que nadie antes había accedido a estudios superiores, con un 75% de mujeres. Bastaría que cada uno de nosotros pudiera contribuir con 9000 pesos mensuales para aportar a una beca.

Silvana Vives, titular de la Asociación Conciencia
Silvana Vives, titular de la Asociación ConcienciaGza. Expoa

Silvana Vives, presidenta de Conciencia, destacó que cumplieron con el compromiso de duplicar el alcance para llegar a 21 provincias, 243 localidades y casi 100.000 participantes. “La escuela importa porque es el único piso garantizado de equidad en una sociedad fragmentada”, señaló.

Así lo confirmó Santiago Barrera, un becario neuquino que contó cómo la beca recibida lo llevó a ser el primer universitario de su familia.

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Una noche no alcanza para dar cuenta de todo lo bueno que Conciencia y sus 1100 voluntarios federales hacen por la comunidad. Con deserción y ausentismo en auge, suman acompañamiento y tutorías para fortalecer la continuidad educativa y desarrollar la confianza necesaria para que los jóvenes estén en mejor posición al momento de afrontar desafíos académicos y personales. Es así que frente a altas tasas de desocupación apuestan a brindarles también herramientas para vincularse con el mundo del trabajo, además de contribuir a que muchos emprendedores puedan hacer realidad sus sueños.

Un capítulo aparte merece la labor destinada a fortalecer a organizaciones sociales de base cuyo trabajo comunitario es irremplazable, con capacitaciones, gestión de donaciones y de trabajos de voluntariado corporativo, entre otros aportes.

Garantizar el acceso a los derechos fundamentales de muchísimos chicos que viven en la ruralidad, con índices de abandono escolar temprano y trabajo infantil, demanda de Conciencia un complejo y sostenido abordaje integral.

A lo largo de 46 años de vida el impacto de todo lo realizado se mide muy satisfactoriamente en vidas transformadas y creación de oportunidades. Las acciones de Conciencia, además, marcan agenda y proponen políticas públicas. Una comunidad agradecida debe apoyar su labor, por el bien de todos.

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