Educación, ventana de oportunidad
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A juzgar por los recursos invertidos y los resultados obtenidos, nuestro país podría sin duda hacer mucho para optimizar la inversión educativa. Con los mismos recursos, sin embargo, una reducción de la matrícula podría traducirse en mejoras. La población de menores de 15 años no detiene su caída desde 2001, al punto de que hoy es ya un 12% menor que entonces. Un informe de Argentinos por la Educación (AxE) plantea que, para el año 2030, debido a la baja de la natalidad, habría un 27% menos de alumnos matriculados para el nivel primario en nuestro país. Respecto de 2023, último año con estadísticas disponible con desagregación por nivel de escuela, estaríamos hablando de 1,2 millones menos de alumnos. El impacto variará según las provincias. Mientras para Santiago del Estero la caída sería del 19%, en Corrientes rondaría el 21% y en Santa Fe, el 24,5%. En la Capital Federal, la merma llegaría al 34%, con 92 mil alumnos menos en primaria, y alrededor de 510 mil alumnos menos en la provincia de Buenos Aires, con una caída del 30,5%.
De sostenerse la tendencia proyectada en esta transición demográfica y manteniendo constante la cantidad de cargos docentes observada para 2023, la media de alumnos por maestro, que para 2023 era de 16, un valor promedio para Latinoamérica, pasará a rondar los 12, lo que ubicará a nuestro país entre los de más bajo ratio de la región.
El documento titulado “Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado” también anticipa una baja en la cantidad de cursos numerosos. Aquellos de entre 25 y 29 alumnos que hoy rondan el 30% del total pasarían a ser apenas el 3,5%. Los de más de 30 estudiantes, en apenas cuatro años pasarían del 14,4% al 0,4%. Como contrapartida, los cursos de entre 15 y 19 alumnos pasarán de constituir el 17,5% al 48,8%, mientras que los de menos de 15 alumnos aumentarán del 4% al 22,2%.
Estamos frente a una oportunidad muy concreta de mejorar los niveles de aprendizaje de nuestros chicos. Además de las ventajas que una reducción de la matrícula encierra en términos presupuestarios, los cambios proyectados deberían también traducirse en nuevos modos educativos.
Desde AxE plantean entre las opciones posibles “reorganizar secciones y escuelas con baja matrícula, reasignar cargos docentes hacia tutorías o parejas pedagógicas, extender la jornada escolar o fortalecer otros programas no académicos”.
Si bien hay una relación entre inversión y aprendizajes, esta no es totalmente directa por cuanto deben también considerarse factores como la gestión educativa, el contexto socioeconómico y las políticas de cada jurisdicción. La baja de la tasa de natalidad modificará de manera notable el escenario, con cambios positivos y negativos. En términos educativos, con la contracción de la matrícula a la que nos referimos se abre una fantástica ventana de oportunidad que no podemos desaprovechar. Debemos abrir sin demoras el debate necesario para encarar el desafío de planificar la organización de los recursos y ganar eficiencia en un nuevo escenario.






