El Papa y la ley del juego
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De no ser tratado en el Congreso, el proyecto de ley del juego caduca el 1° de marzo del año próximo. Su aprobación por la Cámara de Diputados es de fines de 2024 y, desde entonces, los fuertes intereses en pugna han logrado frenar cualquier avance para su abordaje en el Senado.
El propio gobierno nacional había rechazado la iniciativa en la Cámara baja, limitándose a presentar otro proyecto que solo contempla el endurecimiento de penas para operadores ilegales, pero que nada propuso para poner límite a la publicidad y los patrocinios, donde reside el verdadero negocio con el que tantos siguen enriqueciéndose para perjuicio de una sociedad cada vez más jaqueada por la ludopatía.
La Iglesia viene ejerciendo fuerte presión en este terreno. El propio Papa León XIV se ha referido reiteradamente al crecimiento de las apuestas como “una plaga” al sostener que constituye “un grave problema educativo, de salud mental y de confianza social”. Por su parte, el arzobispo de Córdoba, monseñor Ángel Rossi, fue quien acuñó la frase sobre que cada celular es “un casino en las manos de los chicos”. Fue en ocasión de la aprobación de la regulación de las apuestas virtuales durante la gestión de Juan Schiaretti.
La Conferencia Episcopal Argentina insiste desde hace más de un año sobre la importancia de no demorar la sanción de una ley para terminar con la cultura de “la timba y el azar” por cuanto “genera adictos a una enfermedad que pone en juego la vida”.
Luego de reunirse con monseñor Rossi, el dirigente radical Rodrigo De Loredo y otras figuras de la oposición apuntaron contra el gobernador Martín Llaryora, a quien exigen reglamentar la última reforma de la ley para que se prohíba la publicidad del juego, impulsando también iniciativas tendientes a establecer nuevas regulaciones, restricciones y mayores controles sobre las apuestas online. Llaryora, por su parte, solo decidió frenar el lanzamiento de una nueva “raspadita” de la lotería provincial.
Si bien en el Congreso consideran poco probable que el proyecto aprobado en Diputados pueda tratarse en la Cámara alta durante las sesiones extraordinarias, habrá que ver cómo impacta el reclamo de una sociedad que reclama límite legal a un creciente problema de fuertes implicancias. Son muchas las vidas en juego.

