Justa condena a Jones Huala

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30 de diciembre de 2018  

La Justicia de Chile determinó que el dirigente mapuche Facundo Jones Huala, de nacionalidad argentina, es culpable de haber intervenido en el incendio de una propiedad en dicho país y lo condenó a 9 años de prisión, de los cuales deberá cumplir 5 años y 7 meses, pues permaneció con prisión preventiva durante 3 años y cinco meses. El hecho ocurrió en 2013.

La condena es un firme avance en un camino cuya meta es poner fin a la violencia mapuche desatada por Jones Huala y sus seguidores a ambos lados de la Cordillera de los Andes, consistente en la ocupación por la fuerza de tierras que erróneamente consideran suyas desde los tiempos de la conquista española y cuyo reclamo involucró en la Argentina a Santiago Maldonado.

Aquel dirigente es el creador de la agrupación Resistencia Ancestral Mapuche (RAM). Se encontraba prófugo de la Justicia chilena cuando fue detenido por la argentina para su posterior extradición tras una acertada decisión de nuestra Corte Suprema de Justicia. A diferencia de la inmensa mayoría de los descendientes de mapuches en nuestro país, que se caracterizan por su índole pacífica y trabajadora, Jones Huala, que nació en Bariloche, eligió el camino de la violencia por considerar que por las otras vías habían fracasado en la lucha por defender sus derechos.

Por eso, RAM afrontó denuncias por robo de ganado e incendios, además de haber ocupado tierras de propiedad privada. En una oportunidad el dirigente mapuche afirmó: "Vamos a defender nuestras tierras de las mineras, petroleras e hidroeléctricas, y vamos a expulsar a todos los terratenientes que nos mantuvieron en la miseria durante años. Del alambre para adentro solo habrá justicia ancestral". El objetivo de RAM es la creación de una nación mapuche en la Patagonia, apelando a esa justicia ancestral absolutamente incompatible con nuestra Constitución, que no admite infundados reclamos territoriales que desmembren la Nación.

Se trata de un objetivo tan trasnochado como inadmisible pues las comunidades en cuestión no son originarias de nuestro país, máxime si se pretende materializarlo mediante el uso de la violencia. Nuestro país y Chile han sufrido en tiempos no tan lejanos las trágicas consecuencias de ideologías que proponían la violencia como único instrumento para lograr avances en la sociedad, cuando lo único que lograron fue desatar la violencia de signo inverso y sumir a ambos países en un oscuro y largo período.

Tanto la herramienta -la violencia- como el objetivo -crear una nación- marchan a contrapelo de la verdad histórica, pero también, y pese al falaz discurso de Jones Huala, atentan contra los mapuches que él dice defender.

La Justicia chilena y la argentina han hecho lo correcto: sancionar un delito violento, aunque para ello tuvieron que transcurrir casi seis años.

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