La dignidad de un techo
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El derecho a una vivienda adecuada está reconocido por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Sin embargo, solo en América Latina, unos 60 millones de personas residen en viviendas deficientes y asentamientos informales. En la Argentina, cifras oficiales de 2025 reportan que 1.287.942 familias residen en los llamados barrios populares. Un estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Alianza para una Economía Verde (PAGE) reveló que una de cada tres familias afronta problemas de vivienda, con nueve de cada diez que sueñan con mejorar su hogar.
El tema habitacional es una de las mayores preocupaciones para miles de familias argentinas. En este escenario, la labor de la Fundación Vivienda Digna, que funciona desde 1979 en San Isidro, se agiganta. Además de programas de concientización se trabaja concretamente junto a familias de escasos recursos económicos en la construcción, mejoramiento y equipamiento de sus casas, financiados según las posibilidades económicas. A la fecha, llevan otorgados más de 10.000 créditos; detrás de cada uno hay una historia y un sueño que se hace realidad. El esfuerzo propio se potencia con la ayuda mutua y el trabajo colectivo, a partir de capacitaciones en distintas temáticas de autoconstrucción.
A través de una red de Corralones Sociales (Barracas, José C. Paz, Boulogne y La Tablada) se atiende el equipamiento de las viviendas. Los productos llegan gracias a las donaciones de particulares y empresas para su venta a precios sociales. Se reciben materiales de construcción, muebles, electrodomésticos que la ONG clasifica y distribuye.
¿Cuántas veces al terminar una obra nos quedan materiales que otros pueden aprovechar? ¿Qué destino darle a un mueble que ya no queremos? Basta con contactar a Vivienda Digna para coordinar el retiro sin cargo. Un prolijo sistema de trazabilidad de las donaciones acompaña el recorrido hasta que llega a una familia.
Además de donaciones, la institución necesita trabajadores sociales, arquitectos, sociólogos, abogados, diseñadores, fotógrafos que se sumen al desafío como voluntarios. Fruto del esfuerzo mancomunado, más de 45.000 familias ya consiguieron mejorar sus viviendas y optimizar los recursos. No basta con celebrar lo que Vivienda Digna hace en pos de proyectos sociales de acceso a la vivienda. Todos podemos sumarnos.



