La reforma jubilatoria uruguaya
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MONTEVIDEO.- Gabriel Oddone es, sin duda, una voz autorizada de racionalidad económica dentro del gobierno. Por eso preocupa tanto su tibieza frente al documento que salió del Diálogo Social. El ministro sabe mejor que nadie -porque lo escribió, lo enseñó y lo defendió durante años- que varias de las propuestas que hoy circulan sobre el sistema previsional en general son dañinas. Y sin embargo, ahí está, defendiéndolas con liviandad, como quien negocia un precio en la feria sin que nada tan importante se estuviera jugando.
El documento presentado el 28 de abril es un compendio de palabras lindas y promesas vagas. Mucha retórica sobre solidaridad, equidad y diálogo; casi ninguna claridad sobre el financiamiento. La afirmación de Rodrigo Arim de que esta reforma puede ser fiscalmente neutra es simplemente ridícula. Bajar la edad jubilatoria a los 60 años para un tercio de los trabajadores, garantizándoles las prestaciones del régimen anterior a 2023, y pretender al mismo tiempo que las cuentas cierren solas, es un insulto a la inteligencia del lector. Los mayores gastos comprometidos arrancan en 2027, son permanentes y no tienen financiamiento. Lo único seguro es que si esto se implementa más o menos como Arim explicó, el impacto en las finanzas públicas es enorme.
Las señales del mercado son contundentes. Esta semana un agente de valores con presencia activa en deuda uruguaya criticó duramente la iniciativa ante sus inversores, advirtiendo que no prevé nada positivo de este asunto, ni desde lo macroeconómico ni desde lo político. Y este lunes 4 fue JP Morgan quien sumó su voz: “En general, en tanto los costos fiscales de las medidas mencionadas y sus fuentes de financiamiento siguen siendo inciertos, señalamos el riesgo de que los cambios en el sistema de pensiones, si no se comunican, implementan y regulan con claridad, puedan afectar la confianza de los inversores y la credibilidad institucional que Uruguay ha construido durante la última década”. Cuando Oddone insiste en que “la oposición siembra dudas”, se equivoca de destinatario. Las dudas las está sembrando el propio gobierno.





