Libertad de prensa en retroceso
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Un preocupante y franco retroceso de la libertad de prensa se registró en las Américas de acuerdo a las conclusiones de la 78ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), celebrada a fines de octubre en Madrid. Ello se evidencia en el aumento de los asesinatos de periodistas, así como en la intensificación de prácticas de persecución y criminalización judicial que desembocan en detenciones y exilios de integrantes de los medios del continente.
La Asamblea determinó que los 25 periodistas asesinados en los últimos seis meses fueron el hecho que generó mayor condena e indignación por parte de los más de 200 editores de medios que asistieron al encuentro. La cifra asciende a 40 si se considera el período desde la última asamblea de la SIP, realizada en octubre de 2021.
México fue nuevamente el país con mayor número de víctimas, con 11 homicidios de periodistas y trabajadores de medios desde abril último. Los otros países donde se registraron asesinatos fueron Colombia (3), Haití (3), Ecuador (2), Honduras (2), Estados Unidos (1), Paraguay (1), Brasil (1) y Chile (1)
No solo mediante el asesinato se intenta silenciar las voces de una prensa libre que investiga, denuncia y cuestiona. En el período en consideración, la persecución mediante intimidaciones y la criminalización judicial ha llevado al exilio a 29 periodistas y mantiene en prisión, en muchos casos en condiciones infrahumanas, a 15 comunicadores y trabajadores de medios, ya sea por expedientes en curso o por condenas dictadas sin juicios justos.
Para los miembros de la SIP el caso de Nicaragua, bajo el régimen del dictador Daniel Ortega, sigue siendo el más alarmante. Seis periodistas condenados permanecen en prisión, en tanto que dos trabajadores del diario La Prensa siguen detenidos y más de 150 periodistas se han exiliado en los últimos cuatro años. Cuba es otro protagonista crítico de detenciones y exilios forzados.
En El Salvador dos periodistas permanecen presos, en tanto que 10 más debieron huir debido a la hostilidad del gobierno de Nayib Bukele. En Venezuela, otro país que ha sido fuente de exilios en los últimos años, el gobierno de Nicolás Maduro cerró 41 radioemisoras. También intensificó su ofensiva contra el libre acceso a la información mediante el bloqueo de sitios de internet.
Por otra parte en Cuba genera temor el reciente Código Penal, el cual aumenta los castigos, que incluyen prisión, por el delito de desacato en casos de ofensas o críticas contra miembros del gobierno. Y en Chile hay alerta por la decisión de la presidencia de Gabriel Boric de crear una comisión que contempla definir estándares sobre la regulación del sistema de medios.
A partir de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en 1948, la libertad de expresión está consagrada en la mayoría de las legislaciones, incluyendo garantías como el derecho a no ser perseguido a causa de las propias opiniones, el derecho a investigar, informar y opinar, y el derecho a informar oportuna y verazmente.
Estos derechos, como así también el acceso a la información y la seguridad de los periodistas, constituyen un instrumento imprescindible en el funcionamiento de las democracias. Los autoritarios saben que la puerta al control totalitario es suprimir la libertad de expresión. Dado ese paso, las demás libertades caen una tras otra.







