Malvinas: no es simplemente un nuevo aniversario

Solo a través de la negociación madura, paciente y de buena fe, se logrará avanzar hacia la eliminación del colonialismo y la recuperación de las islas
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14 de junio de 2019  

Nos hemos acostumbrado a conmemorar el aniversario de la derrota militar en el Atlántico Sur como un duro golpe en la historia de nuestra nación. Algo de eso hay, pero parece que pasáramos por alto que su improvisada planificación, tanto como su comienzo y conducción, estuvieron a cargo de un gobierno dictatorial militar. Este se lanzó ilegítimamente a arriesgar la vida de tantos connacionales en un enfrentamiento contra el país que ha usurpado desde 1833 nuestro archipiélago austral.

Desde aquel lejano 1982 se ha reconocido, incluso entre nuestros oponentes, la capacidad y el heroísmo de nuestras fuerzas, aun habiendo sido estas víctimas de la falta de pertrechos y hasta en no pocos casos de insuficiente entrenamiento militar. Hoy, nadie discute que las Fuerzas Armadas tuvieron un comportamiento ejemplar en el campo de batalla. Fueron la contracara de la conducción de la junta militar en el terreno de la política.

Al resultado del enfrentamiento se ha sumado una visión derrotista entre argentinos. La verdad es que no supimos agotar en su momento la vía diplomática de las negociaciones. Eso no ha afectado, sin embargo, nuestros legítimos derechos soberanos en el Atlántico Sur. Importantes tratadistas de derecho internacional así lo han demostrado, y el país ocupante, interesa destacarlo, hasta hoy no ha podido refutar tales opiniones.

Por lamentable desconocimiento, muchos de nuestros compatriotas han caído en el error de considerar afectada por la guerra la legitimidad de los derechos argentinos. Olvidan que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha ratificado la legitimidad de los imprescriptibles derechos del país. Lo ha hecho por resoluciones de su Asamblea General y decisiones posteriores al conflicto bélico emanadas de su Comité de Descolonización.

La ONU ha hecho prevalecer el concepto de integridad territorial como el principio de derecho a aplicar, y no el de la autodeterminación, que continúa pretendiendo aplicar el país ocupante. Ello no obsta, desde luego, que a los isleños les corresponda recibir nuestro mejor trato humano y social. Cabe recordar que ellos se han beneficiado, a raíz del conflicto, con el acceso a la ciudadanía británica, asociada al consiguiente reconocimiento del derecho a habitar en el Reino Unido.

La situación jurídica internacional ha evolucionado también en nuestro favor. Recientemente, en su opinión consultiva sobre Mauricio y sus islas Chagos, la Corte Internacional de Justicia ha dejado esclarecido que sus resoluciones no constituyen meras recomendaciones susceptibles de ser "graciosamente" aceptadas o desechadas por los poderes coloniales a quienes se dirigen. El 22 de mayo último, un dictamen en tal sentido de la Asamblea General de la ONU ha quedado en estado de inapelable. Por lo demás, las resoluciones de 1965 y otras ulteriores al conflicto han urgido a los dos países a resolver pacíficamente y sin demoras la soberanía sobre las islas, lo que constituyen medidas de derecho internacional y, por tanto, obligatorias para las partes en litigio.

El futuro será manifiestamente superior al presente, tanto para nuestros países como para los isleños, cuando las Malvinas sean reconocidas como argentinas por Gran Bretaña. Un auspicioso condicionante en tal sentido viene a ser la creciente camaradería entre veteranos argentinos y sus pares británicos. También los esfuerzos conjuntos que han permitido identificar a 113 soldados argentinos enterrados en las islas Malvinas .

Cabría ahora que también se acercaran entre sí los deudos de las víctimas de la guerra.

Desde 1833 ningún gobierno argentino consintió la ocupación británica. Desde 2016, la gestión de Cambiemos ha impulsado un diálogo para avanzar en temas de mutuo interés. Ha contado para ello con múltiples apoyos que propician la reanudación de las negociaciones. La cancillería argentina sostiene que "la recuperación del ejercicio pleno de nuestra soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes y el respeto por el modo de vida de sus habitantes es un objetivo permanente e irrenunciable de todos los argentinos.

Así lo establece la Cláusula Transitoria Primera de nuestra Constitución Nacional de 1994 en consonancia con el derecho internacional. En consideración a los compatriotas que dejaron su vida y a sus deudos, al igual que respecto de sus semejantes británicos, los argentinos debemos comprender que el mejor camino hacia la recuperación de los territorios en disputa es la negociación madura, paciente y de buena fe en todos los ámbitos. Solo de tal modo se podrá avanzar hacia la eliminación del colonialismo y la reivindicación de nuestra soberanía sobre las Malvinas.

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