Menores que no sucumbirán al humo
Una eficaz campaña de bien público procura evitar que los jóvenes sean víctimas de la adicción al cigarrillo
1 minuto de lectura'
Ser padres es la tarea más maravillosa y reconfortante, si estamos decididos a asumirla. Eso creen los miembros de la Fundación Proyecto Padres, que, con la invalorable participación de los profesionales del Consejo Publicitario Argentino, han logrado dar vida ahora a una serie de piezas publicitarias excelentes que, con el título de "Menores sin humo", se están dando a conocer a través de televisión, radio, medios gráficos y en carteles en la vía pública.
No es la primera vez que estas dos entidades abordan temas sociales, pero en este caso en particular es ciertamente destacable la idea de rescatar la relación que se plantea cuando un padre decide dar el ejemplo a un hijo. Así, en uno de los avisos, se puede ver a un padre varón que corre al lado de su hijo adolescente, mientras ambos juegan a la pelota, y en el costado de la imagen se lee el siguiente texto: "Decile a tu hijo que lo bueno es correr toda la cancha. No quedarse sin aire a los 15 minutos". Debajo de esta leyenda, en una letra en cuerpo menor, pero con la misma contundencia, está la siguiente frase: "No le pidas que deje de fumar. Hablá con él para que no empiece". En los otros avisos, cambian los personajes, pero la intención sigue siendo la misma, es decir, poner en marcha una inteligente cruzada de concientización e información apelando para ello -bueno es repetirlo- a la imagen del padre o de la madre que predican con su ejemplo para prevenir que los menores se inicien en la cada día más peligrosa adicción al cigarrillo.
Muchas veces desde estas columnas nos hemos referido no sólo a las múltiples complicaciones físicas y psicológicas que acarrea el tabaquismo, sino también a la increíble situación de que, aunque varias provincias y municipios del país han adoptado una posición de avanzada en su lucha contra esta adicción, la Argentina sigue sin contar con una ley nacional de control de tabaco y tampoco el Senado ratificó en su momento el Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a pesar de haber sido suscripto por nuestro país en septiembre de 2003.
Por esta última razón es que, entonces, sobresale aún más esta campaña de bien público, lanzada desde el ámbito privado. Es lógico que ante estadísticas como las dadas a conocer por el propio Ministerio de Salud, según las cuales la mortandad asociada al tabaquismo ronda las 40.000 muertes anuales, haya desde la ciudadanía una respuesta que, como esta que aquí comentamos, se caracteriza por su sentido común e imaginación.
A la realidad de las muertes y las enfermedades ocasionadas por el hábito de fumar se opone otra, igualmente poderosa pero que pasa mucho más inadvertida: hay una enorme cantidad de jóvenes y adultos que no son consumidores -mucho menos, adictos- y que tienen motivos comprobables para no serlo. Esos jóvenes y esos adultos recurren, como lo destaca Proyecto Padres, a esa "caja de herramientas" que la vida les ofreció y que ellos utilizan: amor, respeto, autoestima, estímulos positivos, confianza, límites, valoración de los esfuerzos, reconocimiento de las faltas y capacidad de tolerancia. A poco que se lo piense, este bagaje no sólo sirve para enfrentarse con tantas terribles adicciones que la vida moderna proporciona, sino también para tomar un lugar en la sociedad y ser un miembro útil a ella y a sí mismos.
La campaña de Proyecto Padres y el Consejo Publicitario Argentino servirá para que muchos argentinos recuerden que "predicar con el ejemplo no ha pasado de moda", y que combatir el hábito de fumar es respetar el derecho de la gente a una vida saludable y plena.

