Monitorear las prioridades educativas
3 minutos de lectura'

Está claro que el camino de mejoras educativas que la Argentina necesita solo podrá nacer de consensos. El Acuerdo por la Educación, de cuya firma ya se cumple un año, es buen ejemplo del compromiso de más de 200 referentes de nuestro país del campo académico, sindical, social, político, religioso y empresarial. Su elaboración condujo a identificar diez prioridades que la ONG Argentinos por la Educación (AxE) propuso monitorear un año después y que repasamos someramente.
El acceso a las salas obligatorias del nivel inicial se consolidó llegando al 91,2% en sala de 4 años y 97% en sala de 5. Es la sala de 3 la que aún resta promover pues solo registra un 53% de cobertura. La meta para 2030 es alcanzar el 100% de cobertura en salas de 3, 4 y 5 años.
Cuando los resultados de evaluaciones internacionales indican, desde hace más de 20 años, que uno de cada dos estudiantes de 15 años no comprende lo que lee, apoyar la vigencia del Compromiso por la Alfabetización (impulsado por más de 130 organizaciones de la sociedad civil y expertos), es mandatorio. El monitoreo de AxE registró avances en la priorización de esta cuestión, pero con resultados que siguen reflejando que casi el 55% de los alumnos de tercer grado no logra el nivel esperado en lectura.
En el nivel secundario, la tasa de deserción acumulada a los 17 años bajó del 24% en 2018 a 15% en 2024, un dato alentador pero que vuelve a poner en el tapete la importancia de concluir el tránsito por la escuela con aprendizajes significativos.
Respecto del fortalecimiento de la educación, se señala que la última gestión educativa no estableció metas específicas a nivel nacional cuando lo recomendable sería que hubiera un plan decenal con metas definidas para el mediano y largo plazo.
Ha habido avances en la producción de más y mejor información y evaluación educativa con 24 jurisdicciones que reportan datos a la Base Nacional Homologada. Aumentar la cobertura, hoy del 91% de la matrícula, y consolidar políticas para que el uso de los resultados conduzca a mejoras en el sistema para la toma de decisiones es clave.
Para 2021 eran 183 los días de clase planificados; fueron 188 en 2024 y 187 para 2025; siempre superando el piso legal de 180 días. El desafío es poder monitorear la cantidad de días y horas efectivamente cumplidos, garantizando que se compensen los incumplimientos como marca la normativa.
Administrar adecuadamente las tareas administrativas para que las pedagógicas no queden relegadas es fundamental. Hay que optimizar el uso de sistemas más eficientes de información que permitan concentrarse en el rol esencial, traduciéndolo en mejoras educativas en las escuelas. Siendo que el 87% de los docentes recurre principalmente al diseño curricular vigente para planificar sus clases está pendiente dotar a los docentes de apoyos más consistentes para reforzar los aprendizajes de Lengua y Matemática.
Difícil resumir tan complejo escenario. Si de algo podemos alegrarnos sería de la mayor conciencia entre los argentinos sobre el estado crítico de nuestro sistema educativo y de las urgentes acciones a llevar a cabo para
modificar el statu quo. Asumir que tenemos un problema es el primer paso. Promover los consensos es el segundo. Queda mucho por hacer. En ello nos va el futuro.




