Por una ciudad con más árboles

Debe celebrarse el programa del gobierno porteño que vincula la llegada de un bebé con el cuidado del ambiente, a través del apadrinamiento de un árbol
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14 de enero de 2020  

La ciudad tiene alrededor de 70.000 árboles que deben ser retirados por no estar aptos. El oficialismo presentó un proyecto en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para crear un "mapa de cobertura arbórea" con detalle de especies, follajes y estacionalidad, que incluye además un plan de reforestación. La iniciativa, que debería debatirse este año, contempla un incremento de plantaciones que apunte a conseguir un 40% de cobertura arbórea en el mapa urbano.

Árboles y plantas son los únicos organismos capaces de elaborar su propio alimento mediante el maravilloso proceso de fotosíntesis. Captan la luz y almacenan energía, liberando oxígeno al ambiente a través de sus hojas y retirando los crecientes niveles de dióxido de carbono de la atmósfera que impactan sobre el clima global, lo que permite mejorar la calidad ambiental, además de reducir la contaminación sonora.

El último censo de arbolado urbano en el distrito porteño, finalizado en 2018, dio cuenta de unos 431.000 árboles de 423 especies botánicas y más de 250 especies arbóreas diferentes, con el 85% de ellos en la vía pública y el resto en parques, plazas y jardines. La comuna 2, Recoleta, es la de menor densidad. La 12 (Coghlan, Saavedra, Villa Urquiza y Villa Pueyrredón) prácticamente cuadriplica a la anterior.

Lapacho, ceibo, jacarandá y tipa, en ese orden, que a veces se superponen, pintan la ciudad de rosa, rojo, lila y amarillo con sucesivas floraciones. Sin duda, una de las más maravillosas postales de nuestra ciudad, valorada por locales y visitantes, se da con la floración primaveral de los casi 14.000 jacarandás (4509 en plazas y parques), árboles versátiles y longevos, de inflorescencias entre violeta y lila, aunque también las hay blancas, con los que la naturaleza tiñe de violáceo nuestros siempre escasos espacios verdes.

Más allá del componente estético, no nos cansaremos de repetir que Buenos Aires está en deuda con áreas naturales de recreación y oxigenación, con apenas 2,5 metros cuadrados por habitante, cuando la recomendación de la Organización Mundial de la Salud es de entre 10 y 15 metros cuadrados. Una de las promesas del reelegido jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, es plantar 100.000 árboles en los cuatro años de gestión para mitigar el efecto invernadero.

En esta misma dirección, celebramos que las autoridades porteñas estén impulsando un programa, denominado Bienvenido, para acompañar la llegada de los bebés porteños. Información sobre chequeos médicos, vacunaciones, trámites y prestaciones que brinda el Estado se suman, curiosamente, a una propuesta que vincula la llegada de un niño con el cuidado del ambiente a través del apadrinamiento de un árbol. Las familias son invitadas a inscribirse para participar y acompañar así el crecimiento de distintas especies.

Fresnos -los más abundantes-, plátanos, jacarandás y ficus son algunas de las especies que ya se han plantado en domicilios cercanos a los nuevos integrantes de las familias. A la fecha, ya suman 265 en 15 comunas, bautizados con el nombre del niño que acompañará el crecimiento del arbolito, en un claro ejercicio de conciencia ecológica y compromiso familiar.

Este afán por celebrar activamente la llegada de un bebé, que aplaudimos, parece contradecirse con lo acontecido recientemente contra una de las paredes de la Maternidad del Hospital Piñeyro. Trabajadores del nosocomio consideraron que el mural allí pintado era "antiderechos", cuando precisamente rescata el primer y más elemental derecho, el derecho a la vida. Desoyendo reclamos vecinales y de ONG, el mural con la imagen de un bebé por nacer fue tapado con maderas en un burdo ataque a los valores y expresiones artísticas de muchos habitantes de la ciudad. La Democracia Cristiana denunció públicamente el hecho, mientras se aguarda que se repare este despropósito.

La vida siempre merece cuidarse y celebrarse. El medio ambiente, también. Asociarlos es una forma creativa y proactiva de poner en acción un mayor compromiso con la naturaleza. Nuestra ciudad y sus habitantes lo agradecen.

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