
Prevención, eficaz contra las drogas
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Otra vez la crónica periodística fue la encargada de traer a primer plano las graves consecuencias del consumo de sustancias tóxicas. Un chico de 18 años, que había ido con sus amigos al Gesell Rock, murió el lunes último al aspirar el gas refrigerante de un aerosol que usan los deportistas para calmar los dolores musculares y que, en Brasil, está entre los llamados "lanzaperfumes", drogas de abuso en aerosol, pero cuyo uso adictivo nunca había sido detectado hasta ahora en la Argentina.
Este tristísimo hecho, que debe llamarnos una vez más a la reflexión, contrasta con la buena noticia del lanzamiento de la campaña de prevención contra el consumo de drogas, destinada principalmente a los jóvenes, realizado a mediados de este mes en Mar del Plata y toda la costa atlántica, y que contó con la presencia del secretario de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), José Ramón Granero, del intendente de la ciudad, Daniel Katz, y de otras autoridades provinciales.
La iniciativa de la Sedronar -que se denomina "Hablemos" en una clara referencia a la importancia del diálogo en la prevención de las adicciones toda vez que en esta materia el aislamiento y el silencio son muy malos compañeros- busca tener fuerte presencia en los medios publicitarios, en las playas, en los locales bailables, en acontecimientos deportivos y en cualquier otra actividad que atraiga la presencia de jóvenes y adolescentes. También se realizarán conferencias, seminarios y cursos relativos a la prevención de las adicciones, y programas de formación profesional y atención comunitaria que permitan satisfacer las demandas generadas por la comunidad.
Para reafirmar la necesidad y utilidad de implementar este tipo de campañas, hace pocos días se dieron a conocer los resultados de la encuesta Monitoreando el Futuro-Uso y Actitud frente a las Drogas, realizada en 2004 por la Universidad de Michigan, entre 50.000 alumnos de 8°, 10° y 12° grado, pertenecientes a establecimientos educativos de todos los Estados Unidos. Los datos conocidos fueron satisfactorios y alentadores. En efecto, la proporción de estudiantes que utilizaron cualquier tipo de droga en el último año continuó declinando, siguiendo la tendencia insinuada en años anteriores. Así, por ejemplo, en 1996 el 23,6 por ciento de los alumnos encuestados de 8° grado admitió haber consumido sustancias estupefacientes; el 19,5 por ciento lo hicieron en 2000 y el 15,2 por ciento en 2004. En los cursantes del 10° grado se comprobó una situación similar: el 37,5 por ciento en 1996; el 36,4 por ciento en 2000 y el 31,1 por ciento en 2004.
Con relación a la marihuana, de extendido consumo entre los adictos a las drogas, se repitió la misma tendencia. En 1996 la proporción de alumnos de 10° grado que la consumieron alcanzó el 33,6 por ciento de los encuestados; un 32,2 por ciento en 2000 y un 27,5 por ciento en 2004. En tanto, los de 8° grado tuvieron una conducta similar: un 18,3 por ciento en 1996; un 15,6 por ciento en 2000 y un 1,8 por ciento en 2004. Pero, además, se verificó un aumento significativo de los alumnos que consideraron que consumir marihuana una o dos veces entrañaba un grave riesgo. Una vez más y como se comprobó en años anteriores, cuanto mayor sea el peligro que se percibe por usar drogas, menor es su consumo.
Asimismo, el estudio de la Universidad de Michigan arrojó otros resultados. En efecto, ha sido muy alentador que el consumo del éxtasis, que tuvo su año de apogeo en 2001, continúe declinando y, al igual que en el caso de la marihuana, eso tenga como correlato un incremento entre los consumidores de la noción sobre el peligro y daño que su uso ocasiona. Pero con relación a los inhalantes, su consumo ha crecido en los últimos tres años entre los alumnos de 8° grado, debido a que ha disminuido el número de jóvenes que advierten sobre los riesgos que su utilización ocasiona, entre otros motivos, por la falta de continuidad en las campañas de prevención e información, para alertar sobre los daños que dichas sustancias producen.
Según lo comprobado por la mencionada encuesta, la significativa disminución en el consumo de sustancias estupefacientes debe alentar a las autoridades nacionales, provinciales y municipales así como a las organizaciones no gubernamentales dedicadas a este tema, a seguir desarrollando y apoyando aquellas iniciativas cuya finalidad sea informar y prevenir de manera objetiva y veraz sobre las graves, cuando no irreparables, consecuencias que el consumo de drogas ocasiona.




