Redes: dos fallos ejemplares
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Dos recientes fallos judiciales contra Meta y YouTube han marcado un punto de inflexión: no solo reconocen la responsabilidad de las plataformas en el diseño adictivo de sus productos, sino que evidencian la ausencia de advertencias eficaces sobre los peligros que entraña su uso.
Uno de ellos, en el estado de Nuevo México, determinó que Meta es responsable de permitir que menores de edad estuvieran expuestos a contenidos sexualmente explícitos y a contactos con acosadores y la aplicó a la compañía una multa de 375 millones de dólares.
El otro, emanado de un tribunal de Los Ángeles, le dio la razón a una usuaria de Meta y de YouTube al considerar que ambas plataformas se benefician de diseños tecnológicos que fomentan la adicción en niños y adolescentes, con efectos comprobados en su salud mental. Las compañías fueron multadas con 4,2 y 1,8 millones de dólares, respectivamente.
Las resoluciones judiciales determinaron que estas plataformas fueron negligentes al diseñar productos que fomentan el uso compulsivo, especialmente entre menores de edad. Según el tribunal, no solo fallaron en advertir los riesgos, sino que incorporaron deliberadamente mecanismos como la reproducción automática, el desplazamiento infinito y sistemas de notificaciones diseñados para mantener la atención del usuario el mayor tiempo posible.
Quedó así evidenciado que estos desarrollos tecnológicos tienen la capacidad de interpretar cualquier señal para afinar el algoritmo y así llevarlo a mostrarle a la persona contenidos capaces de estimular cada vez más la producción de dopamina, abriendo las puertas a la dependencia.
Según los especialistas los fallos marcan algo crucial: no se cuestionan los contenidos publicados por terceros sino el diseño mismo del producto: -scroll infinito, autoplay y notificaciones compulsivas. Ello abre la puerta a formas de responsabilidad que no dependen del contenido, sino del producto en sí mismo, como sucede en otras industrias como el tabaco o ciertos productos farmacéuticos, en donde el derecho ha intervenido no solo por lo que se consumía, sino por cómo estaba concebido el producto y por los efectos previsibles de su uso.
Las empresas implicadas han rechazado las conclusiones de los fallos judiciales. Tanto Meta como YouTube han anunciado su intención de apelar, argumentando que la salud mental es un fenómeno complejo que no puede atribuirse de manera directa a una sola causa.
Las redes sociales no son neutrales ya que cuando el diseño influye de manera sistemática en el comportamiento de los usuarios, la neutralidad deja de ser sostenible. Estas plataformas están diseñadas para captar atención, prolongar el tiempo de uso y generar dependencia mediante algoritmos opacos
Regular el diseño, aumentar la transparencia algorítmica y limitar prácticas adictivas podría tener un impacto más profundo que una simple restricción de edad. No se trata entonces de frenar su desarrollo, sino de encauzarlo para que sus efectos adversos no terminen eclipsando sus beneficios.




