Rescate de alimentos
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El nivel de desperdicio de alimentos que produce nuestra sociedad no debería salir nunca del foco de nuestra atención. Nos preocupamos por la falta de alimentos que condena a tantos sin reparar con que bastaría rescatar los desperdicios para alcanzar a muchos más con la comida que necesitan. Gestionar responsablemente los alimentos sigue siendo una asignatura pendiente.
En tiempo de celebraciones los excesos estuvieron a la orden del día. Cocinar de más siempre es incurrir en un grave error. Al igual que no saber cómo aprovechar las sobras y usar lo perecedero, lo primero que se vence, antes. Anualmente, cada uno de nosotros desperdicia unos 72 kg de alimentos, unos 198 kilos anuales por hogar, totalizando unos mil millones de comida que van a la basura en lugar de ir a un plato. Una correcta planificación puede reducir entre el 25 y el 40% del desperdicio de una familia.
Fernando Uranga, director general del Banco de Alimentos de Buenos Aires, advierte sobre costumbres instaladas por años entre nosotros, como la de estoquearse para ganarle a los vaivenes económicos, que conducen muchas veces a que los productos se venzan o se deterioren adentro de una alacena. Lo que más se tira suelen ser frutas y verduras, seguidas por panificados y productos secos como legumbres y harinas.
Consumir productos locales y estacionales reduce la logística y la necesidad de almacenamientos prolongados.
Tirar comida impacta también en el ambiente: hablamos de uno de los mayores contaminantes del planeta. “Cuando un alimento que es apto para el consumo se descarta, no solo se pierde la comida, sino que también se desperdician los recursos invertidos en producirla como son el agua, suelo, energía, envases y transporte”, señala Uranga. Para el Banco, la seguridad alimentaria es innegociable y el trabajo generoso de más de 7000 personas que revisan, clasifican y eventualmente descartan aquello que no está en condiciones, en el Centro de Distribución Benavídez, es clave. Uno de cada tres niños, no tiene hoy asegurada su alimentación.
La eficiencia logística y una mayor concientización han hecho que el Banco de Alimentos apunte a superar las 7000 toneladas recuperadas en el año que finalizó, un récord que celebran tanto ellos como las 1280 organizaciones sociales que conforman la cadena solidaria que alimenta a más de 354.000 personas por día. Podemos también sumarnos con una ayuda mensual que le asegure a un niño un plato.
Para muchas empresas donar es más costoso que disponerse a tirar un producto, puesto que no pueden recuperar el IVA en las donaciones. Pero así y todo la seriedad y transparencia del BdA sigue convocando a la industria alimenticia, supermercados, mayoristas, productores agropecuarios y empresas de logística. Han sabido hacer de la trazabilidad un compromiso a la hora de informar a cada donante el destino final de su contribución, con profesionalismo y cuidada gestión. Ese destino final no habrá de ser otro que un plato. Ayudemos a reducir los desperdicios.






