
Restablecer el diálogo rioplatense
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La Corte Internacional de La Haya ha decidido rechazar la solicitud que había presentado la Argentina para que se suspendiera, mediante una medida cautelar, la construcción de dos empresas productoras de pasta para papel en la ciudad uruguaya de Fray Bentos. El tribunal consideró que no está demostrado que la mencionada obra industrial constituya una amenaza inminente de contaminación para las aguas del río Uruguay, aunque dejó una puerta abierta para reconsiderar su decisión en el caso de que la Argentina lograse demostrar los efectos perjudiciales de ese proyecto.
Ante este pronunciamiento judicial desfavorable, es fundamental que los argentinos mantengamos la serenidad y sigamos adelante con nuestro reclamo tendiente a asegurar que habrán de adoptarse todos los recaudos técnicos necesarios para que la proyectada construcción de las pasteras no produzca efectos contaminantes ni altere las condiciones ambientales de la zona en que se ha previsto emplazarlas.
Fundamentalmente, es necesario que se restablezca plenamente el diálogo entre los gobiernos de los dos países, y que uruguayos y argentinos comprendamos, definitivamente, que de ninguna manera podemos mirarnos recíprocamente como protagonistas de dos proyectos nacionales en pugna. Al contrario, debemos mirarnos como lo que siempre fuimos y seguiremos siendo: dos naciones estrechamente unidas por la historia, por la tradición, por nuestra estrecha cercanía geográfica, por nuestros patrimonios culturales, por nuestro permanente intercambio de valores y de conceptos integrales de vida. Y también, por supuesto, por el desenvolvimiento diario de nuestras economías y de nuestras respectivas capacidades productivas, necesitadas de una integración cada vez mayor.
En sucesivas oportunidades hemos manifestado en esta columna editorial que el diferendo internacional planteado por las obras de Fray Bentos sólo podría ser superado por la vía del diálogo, y que las autoridades uruguayas y argentinas deberían esforzarse para superar el conflicto en el marco de la indestructible comunidad de afectos e intereses que vincula a las dos naciones del Río de la Plata. Ni la indiferencia ni los actos violentos -entre los cuales hay que mencionar los cortes de rutas- constituyen caminos para superar las diferencias.
En coincidencia con esa posición, varias personalidades de la vida cultural de ambos países dieron a conocer hace pocos días, justamente, un documento en el que exhortan a los gobiernos de la Argentina y de Uruguay "a una reanudación inmediata del diálogo", con el fin de superar los problemas bilaterales existentes. La declaración fue difundida con el pleno apoyo de la Red Solidaria, que conduce Juan Carr. Entre los firmantes de la declaración se cuentan figuras sobresalientes del medio artístico, periodístico e intelectual como China Zorrilla, Natalia Oreiro, Joaquín Morales Solá, Magdalena Ruiz Guiñazú, Nelson Castro, Norma Aleandro, Ricardo Darín, Felipe Pigna, León Gieco, Hermenegildo Sábat, Soledad Pastorutti y Gastón Pauls.
El documento señala que cualquier diferencia entre argentinos y uruguayos puede y debe ser resuelta mediante "una negociación generosa, amplia y respetuosa entre ambas naciones". Y afirma que ese objetivo podrá ser alcanzado si se dejan de lado "intereses mezquinos y falsas conveniencias nacionalistas que sólo han servido en la historia para dividir a los países y a sus sociedades".
Los firmantes expresan su preocupación por la escalada de tensiones entre los dos gobiernos que se ha percibido en los últimos tiempos, pero, a la vez, observan que, afortunadamente, esa crispación no ha involucrado a las sociedades de ambos países. "Creemos expresar el sentimiento mayoritario de argentinos y uruguayos -dice más adelante el texto de la declaración- cuando proponemos el diálogo en lugar de la intolerancia y la negociación en lugar de la confrontación."
En los párrafos finales se reclama de los dos gobiernos involucrados en la disputa una actitud coherente con los doscientos años de historia común que unen a los dos pueblos del Plata. Y se afirma que el camino de la democracia exige practicar el diálogo y generar consensos "aun en un contexto de diferencias".
La opinión ciudadana de ambas repúblicas no puede dejar de coincidir con este llamado a la hermandad espiritual y al diálogo, valores que de ninguna manera pueden estar ausentes cuando uruguayos y argentinos examinan sus problemas comunes. Es de esperar que las autoridades de los dos países se muestren receptivas a un reclamo que traduce -fuera de toda duda- el deseo y el pensamiento mayoritario de sus respectivas poblaciones.


