Saber estar

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17 de julio de 2020  • 00:01

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El País/España

MADRID.- El homenaje de Estado a las víctimas del Covid-19 celebrado ayer, en un momento en el que la intensidad del virus ha bajado, tiene una gran trascendencia para el país tanto en el fondo como en la forma.

La pandemia es, sin duda, el episodio más brutal de nuestra historia reciente, y ahí están la devastación económica y la vulnerabilidad de nuestro sistema sanitario, junto a la trágica pérdida de vidas humanas. Es a ellas, las víctimas, a quienes quiso reconocerse en un momento de calma y recogimiento tras los tumultuosos meses vividos, y se hizo con la primera ceremonia civil de Estado celebrada en España, la mejor manera de incluir nuestra diversidad.

El funeral fue la demostración práctica de un coherente saber estar de las autoridades públicas y dirigentes políticos, que lógicamente cedieron todo el protagonismo a quien debía tenerlo, las víctimas, pero también a quienes han estado en primera línea contra la pandemia sirviendo al bien común, según expresó el rey Felipe VI.

Dichos reconocimientos, emblemas comunes sirven para unir y construir colectivamente, para recordar a los responsables públicos su inexcusable obligación de defender la sanidad de todos, pero también para que la ciudadanía tenga presente su deber cívico y su responsabilidad en estos momentos de incertidumbre.

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