Tráfico de personas

El Nacional
El Nacional MEDIO: Venezuela
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29 de junio de 2019  

La explotación de los seres humanos que abandonan sus países de origen ha creado una aberración de proporciones mundiales, que atenta contra los principios elementales de la cohabitación civilizada.

La consecuencia mayor del tráfico de personas es su sometimiento a condiciones sobrehumanas de ocupación, a escalas de maltrato ilimitado que ha dado origen a lo que los organismos internacionales denominan "esclavitud moderna". Mientras aumenta el caudal de las migraciones masivas, se facilita la posibilidad de que la delincuencia organizada se aproveche de las descomunales desgracias colectivas para sacar provechos ilegalmente groseros: cobros escandalosos y sin garantías para pasar de un país a otro, transporte en vehículos destartalados e insalubres, hacinamiento, ausencia de alimentación, condiciones precarias de empleo y prostitución forzosa.

Venezuela forma parte del doloroso panorama, debido al éxodo masivo de sus pobladores provocado por la incompetencia y la indiferencia de la dictadura. Los integrantes de la creciente diáspora se convierten en víctimas de un doloroso destino de oprobio, que los convierte en siervos mal pagados, en el mejor caso.

Junto con países como Cuba, Arabia Saudita, Bután y Gambia, Venezuela se encuentra entre los entornos que multiplican los abandonos multitudinarios que incrementan el fenómeno de la esclavitud moderna. En la estadística de niñas explotadas en los bajos fondos, de jóvenes trabajando en los burdeles, de agricultores sometidos a pagas miserables, de personas perdidas o muertas en las fronteras y perseguidas por las fuerzas del orden, cada vez hay más venezolanos. Otro baldón de la nacionalidad, desde luego, pero también parte del contenido de la factura que debemos cobrarle a la usurpación.

El Nacional, Venezuela

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