
Combativa tras las violentas protestas, Meloni decreta medidas de mano dura contra los menores
Un nuevo decreto-ley aprobó la prisión preventiva de chicos de entre 14 y 18 años y el envío de 500 militares a Milán, epicentro de los desmanes
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ROMA.- “Manifestar es un derecho, devastar nuestras ciudades, no”. Después de las “inaceptables” escenas de caos, enfrentamientos y saqueos que hubo el fin de semana en ciudades como Bolonia, Turín y sobre todo Milán, la primera ministra, Giorgia Meloni, anunció este martes un nuevo decreto ley que implica una mano especialmente dura contra los menores.
Tal como se había anunciado, su consejo de ministros aprobó un paquete de nuevas medidas de seguridad que no sólo significaron una vuelta de tuerca en cuanto a la represión de los menores -inimputables cuando tienen menos de 14 años-, sino también, el envío de 500 militares a Milán, epicentro de la violencia de los últimos días.
Si bien su gobierno de derecha hubiera querido darles a los militares poder de policía y arresto, finalmente debió dar marcha atrás: desde el Palacio del Quirinal, es decir, la presidencia de Sergio Mattarella, frenaron y corrigieron tal avance.
En un video que posteó en sus redes sociales ni bien terminó la reunión de ministros que le dio luz verde al nuevo decreto, Meloni celebró el nacimiento de “un nuevo delito” que implica también a menores: la participación violenta en una manifestación.
“Si durante una marcha de protesta te unís a un grupo de 5 o más personas y comenzás a tirar piedras, petardos, palos, poniendo en peligro la seguridad de todos, arriesgas una pena de hasta cinco años de prisión y una multa de hasta 20.000 euros”, explicó, combativa y en modo campaña electoral en vista de las elecciones del año que viene. “Si llevabas el rostro cubierto o si causaste lesiones a alguien, la pena aumenta; lo mismo ocurre con las sanciones para quienes participan en actos de destrucción como parte de un grupo”, ahondó, combativa.
Manifestare è un diritto, devastare le nostre città no. Ecco le misure che abbiamo approvato per contrastare la violenza e tutelare la sicurezza dei cittadini. pic.twitter.com/kqk51X8YZa
— Giorgia Meloni (@GiorgiaMeloni) October 20, 2026
Acto seguido, subrayó que de ahora en más se aplicará un principio “simple”: “Quien rompe paga y si quien rompe es un menor, pagan sus padres”, anunció. En este punto explicó que, si el daño fue a un bien público, como por ejemplo un semáforo, el jefe de la policía mandará la factura correspondiente a pagar; si el daño es a un privado, por ejemplo, una vidriera, el dueño podrá obtener de un juez una orden judicial de cumplimiento inmediato.
En tercer lugar, adelantó que de ahora en más ya no regirá para un menor de entre 14 y 18 años el principio de imputabilidad por el cual el Estado debía demostrar en cada caso que era capaz de comprender sus actos. “Se invierte este principio, estableciendo la presunción de que el individuo era capaz de comprender sus actos, salvo que se demuestre lo contrario. Dicha disposición se encuentra actualmente ante el Parlamento, pero, en virtud del decreto de hoy, entra en vigor de inmediato”, anunció.
“Además, la prisión preventiva —que hasta ahora solo se aplicaba a los adultos— podrá aplicarse también a los menores”, siguió, en otra gran novedad del paquete. En este caso, se trata de una detención de entre 12 y 24 horas, extendida también a los menores.
“En cuarto lugar, se desplegarán 500 efectivos militares adicionales en Milán hasta fin de año para colaborar con la policía y los carabineros”, añadió. Por otro lado, se le dará más magistrados a la justicia de menores, “para que la certeza de la pena también valga para quien tiene 16 años”.
¿Acto revolucionario o delincuencia?
La líder de Hermanos de Italia subrayó que 200 agentes resultaron heridos solo en Milán y, citando a Confcommercio -entidad que reúne a comerciantes-, estimó daños por cerca de 1 millón de euros. Se trata de cifras ínfimas comparadas con lo ocurrido en Francia.
Como todos los observadores, Meloni destacó que lo que se vio en los últimos días forma parte de un fenómeno distinto, con “centenares de jóvenes, muchísimos de ellos, menores, llegados en pequeños grupos, convocados por un video en las redes sociales, chicos que llegan a las plazas para romper, robar y filmarse mientras lo hacen”.
“Se trata de un fenómeno que debemos abordar con seriedad, entre otras razones para evitar que esas imágenes se conviertan en un modelo a imitar”, advirtió.
“No hay nada de revolucionario en causar devastación y robar. Causar devastación y robar no es una forma de protesta; es delincuencia, y la respuesta del Estado debe ser firme”, sentenció.
Remarcó que durante el fin de semana las fuerzas del orden detuvieron a 330 personas y detalló que “la mitad es de origen extranjero ya sea porque nacieron en el extranjero o porque nacieron en Italia en el seno de familias extranjeras”. Finalmente, se mostró consternada al haberse enterado de que, entre los chicos identificados en Milán, el más pequeño tiene 11 años.

La aprobación del nuevo decreto ley ocurrió en un clima de gran tensión. Al disponer la cárcel para cuatro jóvenes (no menores, sino de entre 18 y 21 años) detenidos en los desmanes del sábado pasado en Milán, en efecto, el juez de instrucción preliminar de esta ciudad, Fabrizio Filice, alertó que existe “un riesgo extremadamente alto de que esto pueda volver a ocurrir a corto plazo”.
“Basta con considerar que, al día siguiente de los hechos —el domingo 18 de octubre—, surgió una situación similar y que, en los días posteriores, han circulado a través de las redes sociales nuevos llamamientos a la acción” por parte de las cuentas “Italia in piazza” y “Movimento 17 ottobre”, actualmente bajo investigación, que pretenden mantener “un carácter decididamente violento e insurreccional”.
“Resulta evidente, a la luz de la campaña que se desarrolla en las redes sociales para convocar nuevas protestas durante los próximos fines de semana, que existe un plan deliberado para desestabilizar el orden público; un plan que se apoya, precisamente, en la participación espontánea de muchos jóvenes quienes, al verse inmersos en una situación marcada por una desahogo colectivo de ira y violencia, pierden por completo el control de sus impulsos y se transforman, a su vez, en actores violentos y antisociales”, ahondó. Filice incluso destacó la “euforia de poder entrar en un negocio y poder adueñarse de ropa y zapatillas sin pagarlos”.
Antes, el ministro de Defensa, Guido Crosetto, hasta relacionó el nuevo fenómeno con “una guerra híbrida”. “Los hechos de Milán y otros lugares de Italia son profundamente distintos a los vividos en otras épocas; son el resultado de lo que denomino ‘guerra híbrida’, una forma de conflicto que se libra contra nuestras naciones mediante herramientas no convencionales como TikTok, las redes sociales y YouTube, todo ello mientras Occidente permanece, en gran medida, ajeno a la situación y no logra articular ninguna respuesta significativa”, aseguró, al hablar en un seminario.
Como todos los referentes de la oposición de centroizquierda, que criticó duramente el nuevo decreto, el alcalde de Milán, Giuseppe Sala, que admitió estar preocupado por lo que puede llegar a pasar el próximo fin de semana, no ocultó su perplejidad ante el despliegue de 500 militares. “No es sólo un problema de represión”, advirtió. “Lo que me preocupa es que esta situación, que surge de un malestar que nadie puede permitirse no ver, se esté planteando únicamente en términos de violencia y de la represión de dicha violencia”, afirmó”. “Quienes toman las decisiones políticas deben actuar con sensatez, abordando las causas profundas y analizando el origen de estos problemas”, consideró.
El alcalde subrayó que se trata de un “fenómeno mucho más amplio” y hasta aludió a la situación de París. “Así son las grandes ciudades: crecen y, al hacerlo, albergan tensiones sociales que luego hay que gestionar”, añadió, al llamar a reflexionar también sobre la procedencia de estos jóvenes –“muchos no son de Milán”, así como sobre el rol de las redes sociales. “Tenemos a cuatro estadounidenses obscenamente ricos que controlan el mundo de las redes sociales, mientras el resto de la sociedad paga las consecuencias. Creo que los responsables políticos deberían tener la sensatez de reconocer esto”, disparó.


