
¿Cómo es la vida de un joven Kennedy? Una mezcla de fama, oscuridad y trauma
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WASHINGTON.- Durante el fin de semana pasado, unos 30 integrantes de la familia Kennedy se reunieron alrededor de un fogón en Hyannis Port, Massachusetts, para contar anécdotas y recordar a Saoirse Kennedy Hill, la joven prima de 22 años que falleció el jueves 1 de agosto. El tío de Saoirse, Robert F. Kennedy Jr., compartió una borrosa foto en Instagram: varios adultos recostados con los pies a centímetros del fuego, niños que se apilan sobre sus regazos, bajo el abrigo de una enorme manta con la bandera norteamericana. Con la oscuridad de la noche como telón de fondo y los rostros iluminados por el fuego, los rostros de los miembros de la familia Kennedy resultan indistinguibles a la distancia. Junto a esa imagen sombría, RFK Jr. posteó fotos de épocas más felices: Saoirse sonriendo con sus primos en la playa, sobre la cubierta del velero de la familia, saltando al agua, compartiendo un cucurucho de helado.
"La herida abierta que deja en nuestra familia es demasiado grande para sanar alguna vez", escribió su padre junto a las fotos.
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Los Kennedy tienen muchas heridas abiertas de miembros de la familia que murieron a muy temprana edad, entre ellos, los magnicidios de JFK y RFK, y el accidente de avión que hace exactamente 20 años se cobró las vidas de JFK Jr., más conocido como "John-John", y su esposa Carolyn Bessette Kennedy. Y ahora, con la muerte de Saoirse, que según dos fuentes consultadas por The New York Times aparentemente murió de sobredosis, la tragedia ahora alcanzó a las nuevas generaciones de la familia.


Los Kennedy siguen fascinando a la opinión pública, pero ¿qué significa pertenecer a esa dinastía para los miembros de la cuarta generación de la familia? Según el recuento del diario The Boston Globe, actualmente hay más de 30 bisnietos descendientes de Joseph P. Kennedy Sr. y Rose Kennedy. La familia es tan numerosa que algunos de sus integrantes logran pasar desapercibidos hasta que los golpea la tragedia, surge algún escándalo, o se presentan como candidatos para algún cargo político.
La historia de dolor y grandeza de la familia sigue sobrevolando sobre Saoirse y sus primos, pero al igual que con las borrosas imágenes alrededor del fogón de la semana pasada, no es fácil discernir cómo son sus vidas.

Saoirse nació 29 años después del magnicidio de su abuelo Robert F. Kennedy Jr. durante su campaña por la presidencia en 1968. Su padre es Paul Hill, un irlandés que estuvo preso erróneamente durante 15 años tras confesarse culpable, bajo coacción, de atentados del Ejército Republicano Irlandés Provisional (IRA) que no había cometido. Hill se casó con Courtney Kennedy en 1993, poco después de su liberación definitiva, y cuando Saoirse cursaba la escuela primaria, la familia se mudó de Estados Unidos a un pequeño pueblo en Irlanda. "Querían que Saoirse creciera en un ambiente menos maníaco que Estados Unidos", escribió un periodista en 2002 en el periódico escocés The Herald.
Pero el legado de los Kennedy y el furor que suscita en la opinión pública la esperaban del otro lado del Atlántico.
Cuando Saoirse tenía 10 años y estaba de vacaciones en el mismo complejo de Massachusetts donde murió hace una semana, le contó a un vecino que dos hombres se habían ofrecido llevarla en su camioneta, que ella había rechazado el ofrecimiento, y eso había sido todo. Pero en cuestión de horas, la policía estatal ya estaba peinando la zona de Hyannis Port, y la revista People publicó una nota sobre el "secuestro fallido".
"Siempre intentó pasar desapercibida, al igual que su madre", escribió J. Randy Taraborrelli en su libro The Kennedy Heirs. "Pero no pueden escapar de su apellido."
Tampoco parecen poder escapar de otro aspecto del legado Kennedy: un ciclo continuo de duelos, abuso de sustancias y enfermedades mentales. David Kennedy, hijo de RFK y tío de Saoirse, falleció en 1984 a causa de una sobredosis.
"Lo que la gente no sabe es que la cuarta generación quedó afectada por la cantidad de situaciones traumáticas que vivieron sus padres y tíos", escribe Taraborrelli. "Cuando los padres están sumidos en la tristeza todo el tiempo, hay algo que indudablemente se traslada a los hijos."

Identificar las causas de una enfermedad mental suele ser complicado, pero ya en su último año en la Academia Deerfield, en el oeste de Massachusetts, Saoirse confesó estar luchando con la depresión, que según ella se había manifestado en la escuela secundaria. "Aunque tuve mayormente una infancia feliz, sufría de brotes de profunda tristeza que eran como una piedra en el pecho", escribió Saoirse en un ensayo publicado en el periódico estudiantil, y agregó que durante esos periodos difíciles se aislaba en su cuarto, "me alejaba de todo el mundo y no hacía la tarea".
Saoirse también cuenta que alguien a quien conocía y quería había traspasado "serios límites sexuales" con ella. "Y yo hice lo peor que una víctima puede hacer y fingí que no había pasado nada. Hasta que no pude más e intenté quitarme la vida."
Tras su intento de suicidio, Saoirse se tomó licencia de sus estudios, y finalmente se recibió en 2016.
"Se la recuerda por ser extremadamente inteligente y amable", dijo tras su muerte David Thiel, subdirector de la Escuela de Estrategia y Planificación de la Academia Deerfield.
Patrick J. Kennedy, hijo de Ted, excongresista y activista de la lucha contra las enfermedades mentales, dijo ante la cadena NBC que "Saoirse era la verdadera heroína de nuestra familia, por haber salido a hablar de esos problemas que padecía y haber alentado a otros a hacerlo".
Su tía Kerry Kennedy posteó en Instagram que Saoirse había sido vicepresidenta de la Juventud Demócrata del Boston College y que le daba "mucha satisfacción el voluntariado solidario y trabajar con comunidades indígenas para construir escuelas en México".
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Como la familia se fue extendiendo, a la opinión pública le cuesta identificar a los Kennedy de la generación de Saoirse. Durante un discurso de apoyo a la candidatura de Obama en 2008, el entonces joven de 28 años Matt Kennedy bromeó sobre esa peculiaridad de ser conocido como "ese Kennedy".
Matt, que luego sería funcionario del gobierno de Obama, dijo en aquella oportunidad que entre la multitud de los presentes seguramente habría alguien desilusionado y perplejo, "porque pensaba que el que iba a venir era un Kennedy importante".
El mellizo de Matt, Joe Kennedy III, es el más exitoso de su generación en la arena política: desde 2012, es representante demócrata por el estado de Massachusetts.
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Otros nietos Kennedy se han diversificado hacia un amplio espectro de profesiones y formas de vida, algo que podría aplicarse a cualquier otra tradicional familia acaudalada de Estados Unidos, pero que en el caso de los Kennedy exhibe una marcada tendencia a ser blanco de los rumores.
Están los que viven de fiesta y llenan regularmente las páginas de los tabloides, como la hija de Robert F. Kennedy Jr., Kyra Kennedy, cuyas fotos de fashionista y sus aventuras bolicheras han sido comentadas en Harpers Bazaar y el diario The New York Times. Conor, hermano de Kyra, a veces es descripto en las revistas de chismes como "Kennedy Segundo" y como exprimer amor de Taylor Swift.
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En cuanto a los tres nietos de John Fitzgerald Kennedy –todos de su hija Caroline–, Rose Schlossberg se dedicó a la actuación, mientras que su hermana periodista, Tatiana, está de gira para promocionar la inminente aparición de su libro sobre cambio climático. Ambas son reacias a usar el apellido familiar para publicitar su trabajo.
Pero su hermano Jack Schlossberg no tanto. Durante las elecciones de 2016, publicó columnas de opinión de izquierda en Político y The Washington Post, y en ambos medios se presentó como el nieto del fallecido presidente norteamericano.

Hay ramas de la familia que se unieron a otros clanes de ricos y famosos. Katherine Schwarzenegger es nieta de la hermana de JFK, Eunice Kennedy Shriver, e hija de Maria Shriver y Arnold Schwarzenegger. En la introducción de su libro de 2010, Rock What You’ve Got, Katherine no menciona su legendario apellido de su línea materna, pero sí cuenta que es hija de Terminator.
Cuando describe su infancia en alguna entrevista, Schwarzenegger repite la palabra "normal": "Mis padres nos criaron a los cuatro de manera muy normal, para que tuviéramos una infancia normal", le dijo a la revista People.
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En junio, Schwarzenegger se casó con el actor Chris Patt, consolidando de esa forma sus vínculos con Hollywood. Su hermano Patrick Schwarzenegger salió unos meses con Miley Cyrus en 2015, en la misma época en que los tabloides informaban que su hermana Christina estaba manteniendo un romance con el hermano de Cyrus.

Dos de los hijos de Robert F. Kennedy Jr. trabajan en el mundo del espectáculo. Robert "Bobby" Kennedy III es actor, guionista y productor. Kathleen "Kick" Kennedy es actriz de teatro y televisión, con apariciones en series como Gossip Girl y The Newsroom. "Kick" lleva ese nombre en honor a su tía abuela Kathleen Kennedy, la hermana menor de JFK, que enviudó a los 24 años y murió trágicamente a los 28 en un accidente aéreo. Tal vez el apellido Kennedy sea sinónimo de dinero, pero lo cierto es que la riqueza de la familia ha mermado. Según Newsweek, Joseph P. Kennedy Sr. tenía al morir, en 1969, una fortuna estimada en 400 millones de dólares, o sea unos 2.800 millones de dólares en términos actuales. Pero según la revista Forbes, a fines de 2017 la suma total de bienes de los 30 miembros más importantes de la familia ascendía a unos 1.200 millones de dólares.
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"La gente piensa que porque sos Kennedy estás nadando en dinero pero que no querés ostentar. ¡Ja!", se reía Maeve Kennedy McKean en una entrevista de 2008 con la revista Glamour. "Tengo un gran apellido, pero cuando llegas a la cuarta generación, el dinero se acaba. Somos privilegiados en comparación con el promedio, pero pensar que soy uno de esos chicos que tiene un enorme fideicomiso, ¡no es verdad!".
The Washington Post
Traducción de Jaime Arrambide
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