
Cómo un grupo rebelde logró poner en jaque a una de las mayores potencias petroleras del mundo
Con ayuda de Irán, los hutíes de Yemen desarrollaron la capacidad de fabricar drones y misiles cada vez más sofisticados
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LONDRES.- Los milicianos hutíes, que controlan el noroeste de Yemen, atacaron durante la última semana el aeropuerto internacional de Riad y alcanzaron la sede de Saudi Aramco, la mayor compañía petrolera del mundo, en una serie de ofensivas aéreas que dejaron al descubierto la vulnerabilidad de Arabia Saudita frente a las amenazas de su enemigo vecino.
Los ataques están haciendo añicos la imagen de Arabia Saudita como un centro internacional seguro para las inversiones, justo cuando el reino intenta atraer capital extranjero y diversificar su economía para reducir su dependencia del petróleo.
Según expertos en armamento y asuntos regionales, este escenario de pesadilla para uno de los principales aliados de Estados Unidos en el Golfo se viene gestando desde hace años.
Los especialistas atribuyen la vulnerabilidad saudita frente a un grupo heterogéneo de combatientes yemeníes a una combinación de factores, entre ellos, la ayuda de Teherán para que los hutíes alcancen una autonomía casi total en la fabricación y el despliegue de armamento avanzado, y las consecuencias de la guerra de Estados Unidos contra Irán, que agotó parte de las reservas de misiles interceptores.
De la capacitación iraní a la autosuficiencia
Irán proporciona armas, dinero y entrenamiento a los hutíes, conocidos formalmente como Ansar Allah, desde hace más de una década, aunque Teherán negó oficialmente haberlos armado en violación del embargo de armas impuesto por Naciones Unidas.
Mientras Irán enfrenta sus propias dificultades financieras y militares como consecuencia de la guerra y las sanciones, los hutíes aprendieron, con ayuda iraní, a ensamblar sus propias armas, incluidos drones y misiles, según los expertos entrevistados por Reuters.
Los Guardianes de la Revolución de Irán y miembros de Hezbollah, el grupo libanés aliado de Teherán, fueron quienes inicialmente transmitieron a los hutíes conocimientos sobre los sistemas de misiles y su funcionamiento, explicó Andreas Krieg, profesor de estudios de seguridad del King’s College de Londres.
“Antiguos ingenieros militares yemeníes y una generación cada vez más numerosa de especialistas formados localmente contribuyeron a institucionalizar estas capacidades”, señaló.
“Teherán no se limitó a suministrar armas a los hutíes. Ayudó a crear un proceso de aprendizaje militar e industrial propio, que se vuelve progresivamente más difícil de desmantelar, incluso si se interrumpen las rutas de suministro directo desde Irán”, agregó.

Analistas iraníes sostienen que, de esta manera, los hutíes se convirtieron en uno de los aliados militares más valiosos y rentables de Irán.
“Los Guardianes de la Revolución tuvieron una visión de largo plazo. Se plantearon qué ocurriría si los hutíes no pudieran recibir equipos o armas directamente de Irán, o si estos fueran incautados por fuerzas aliadas de Estados Unidos”, explicó Hamid Nikou, exasesor político del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica.
Según Nikou, esa estrategia incluyó enseñarles a ensamblar componentes de doble uso —civil y militar— para fabricar drones e incluso misiles balísticos.
“Básicamente, Irán les enseñó a pescar a los hutíes”, resumió.
La coalición militar liderada por Arabia Saudita, que combate a los hutíes en Yemen, afirmó haber interceptado varios misiles lanzados contra ciudades sauditas y destruido 127 depósitos de armamento y plataformas de lanzamiento del grupo.
El vocero de la coalición, Turki al-Maliki, declaró durante una conferencia de prensa que los hutíes habían adquirido tecnología militar avanzada con ayuda de “actores regionales”, incluidos misiles balísticos, drones y lanchas rápidas cargadas de explosivos.
Diversificación de las importaciones de armas y tecnología
Una de las principales fortalezas de los hutíes para desarrollar su propio armamento es que no dependen exclusivamente de equipos fabricados en Irán ni de las importaciones procedentes de ese país.
La organización Conflict Armament Research señaló en un informe publicado esta semana que los hutíes intentaban fabricar misiles balísticos avanzados de alcance medio utilizando componentes enviados desde China, después de que el gobierno yemení reconocido internacionalmente incautara uno de esos cargamentos.
“China se convirtió en una fuente comercial particularmente importante, mientras que Irán sigue proporcionando tecnología militar especializada, conocimientos técnicos y componentes difíciles de conseguir en el mercado comercial”, explicó Krieg.
Los hutíes también experimentaron con inteligencia artificial para intentar mejorar la eficacia de sus armas.
La empresa Anthropic informó el mes pasado que “una célula de actores amenazantes con base en el norte de Yemen” había utilizado su asistente de inteligencia artificial Claude para ayudar a desarrollar software destinado a un cohete guiado, un proyecto de misil balístico con un alcance superior a los 2000 kilómetros y una variante de misil que incorporaba un vehículo planeador hipersónico.
El desgaste de la guerra y el agotamiento de las municiones
Mientras los hutíes mejoraron su capacidad de producción de armamento, los aliados de Estados Unidos en la región vieron cómo sus defensas aéreas quedaban cada vez más exigidas desde el comienzo de la guerra, desencadenada por los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán a fines de febrero.
Estados Unidos utilizó grandes cantidades de los misiles interceptores desplegados en la región para proteger sus bases y a sus aliados, entre ellos Israel y los países del Golfo. Esto dejó a algunos de esos socios más expuestos, particularmente a Arabia Saudita.
“Arabia Saudita, en términos de sofisticación militar y desarrollo de una red integrada de defensa aérea, todavía no está realmente al nivel de Israel o Ucrania, y enfrenta una tarea extremadamente difícil”, afirmó Farzan Sabet, especialista en Medio Oriente del Instituto de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo de Ginebra.
Según explicó, la enorme extensión territorial de Arabia Saudita hace que defenderla de ataques aéreos resulte mucho más complejo que proteger a Israel o una base militar estadounidense.
La experiencia adquirida en combate
Los hutíes aprendieron de la creciente violencia que sacudió la región en los últimos años, señaló Sabet.
La guerra civil yemení, en la que los hutíes combatieron desde 2014 contra fuerzas respaldadas por Arabia Saudita, entró en una frágil tregua en 2022.

Sin embargo, después de la ofensiva israelí sobre Gaza en 2023, lanzada tras los mortíferos ataques encabezados por Hamas contra Israel, los hutíes comenzaron a disparar cohetes contra territorio israelí y a atacar buques que navegaban por el mar Rojo.
Las consecuencias de la guerra entre Estados Unidos e Irán de este año reavivaron el conflicto civil en Yemen, cuando los hutíes ya habían desarrollado nuevas capacidades militares.
“No se quedaron de brazos cruzados”, afirmó Sabet.
“Básicamente, diversificaron sus cadenas de suministro y, a medida que adquirieron experiencia operativa, pudieron fabricar armas cada vez más sofisticadas”, concluyó.
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