Destrozos en EE.UU. por el paso de Rita
Arrancó árboles, causó inundaciones y dejó sin energía a un millón de personas, pero los daños fueron menores a los temidos
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BEAUMONT, Texas.- El huracán Rita azotó en la madrugada de ayer la costa de Texas y de Louisiana, donde destrozó ventanas, causó incendios y dejó a más de un millón de personas sin electricidad, pero no dejó víctimas mortales ni sumió a la región en el colapso, como sucedió con Katrina hace casi un mes.
El Centro Nacional de Huracanes de Miami informó que el huracán tocó tierra como tormenta de categoría 3 (de una escala de 1 a 5) en la frontera de Texas y Louisiana, con ráfagas de viento de 193 kilómetros por hora, aunque pocas horas después se hallaba en la categoría 1 y a última hora de anoche había sido degradada a tormenta tropical.
Persistían, sin embargo, los temores de graves inundaciones. Partes de los condados de Jasper y Tyler, en el este de Texas, habían recibido entre 25 y 30 centímetros de lluvia, según señaló el Servicio Meteorológico Nacional.
Rita dejó además a más de un millón de personas sin luz en Texas, Louisiana y Mississippi, según informó el Departamento de Energía. El daño mayor al tendido eléctrico ocurrió en Houston, donde medio millón de personas quedaron a oscuras. Sin embargo, la ciudad salió bastante ilesa del embate del huracán, no así algunos pequeños pueblos costeros, que resultaron arrasados. Calles anegadas y cubiertas de cables de electricidad, árboles arrancados y enseres domésticos esparcidos e incendios en negocios pudieron observarse en la madrugada de ayer en esos sectores.
No hubo inicialmente informes de víctimas, aunque las cuadrillas de rescate en muchas zonas debieron aguardar a que amainaran los vientos para iniciar sus operativos de búsqueda.
La industria petrolera
En tanto, el Departamento de Energía dijo que al parecer la industria petrolera, todavía tambaleante por el azote del huracán Katrina, no había sufrido daños graves, especialmente en la concentración de refinerías en la zona de Houston. No obstante, las compañías informaron que serían necesarios varios días para evaluar el impacto total del nuevo huracán.
Más de dos millones y medio de personas tuvieron que abandonar un tramo de costa de 800 kilómetros entre Texas y Louisiana antes de la tormenta, ante temores de que se repitiera la devastación causada por el huracán Katrina.
El gobernador de Texas, Rick Perry, pidió ayer a todos aquellos que evacuaron Houston y otras zonas que no retornaran de inmediato, pues se temen inundaciones en las rutas y desabastecimiento en las estaciones de servicio, de modo de no entorpecer las tareas de reparación del tendido eléctrico y otros equipos técnicos.
"Sean pacientes; esperen", exhortó. "Si están en un sitio seguro con alimentos, agua y alojamiento, es mejor que permanezcan allí por ahora."
Por otra parte, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, viajó ayer desde la base militar de Colorado Springs, en Colorado, a la ciudad tejana de Austin, para informarse personalmente de los daños causados por Rita.
"Aunque la tormenta ya pasó, la situación todavía es peligrosa por posibles inundaciones", advirtió Bush.
La baja de la intensidad del huracán alivió la situación política del presidente, quien perdió popularidad por las fallas en la respuesta del gobierno federal a la catástrofe que causó Katrina en Nueva Orleáns. No obstante, la desordenada evacuación por la llegada de Rita hizo que se renovara la inquietud por la efectividad de los operativos oficiales en casos de desastre.
Al amanecer, cuando la magnitud de los daños en la región de Port Arthur y Lake Charles -donde tocó tierra Rita- no estaba del todo clara, Bill White, alcalde de Houston, fue el primer funcionario en mostrar cierto alivio. Ya estaban en camino los primeros vehículos militares para llevar agua, alimentos y medicamentos a la población necesitada.
Había fuego en la ciudad, vidrieras destruidas, ramas esparcidas en las calles, pero todo esto estaba acorde con las expectativas que habían llevado al éxodo masivo. Un funcionario local expresó la sensación generalizada en forma aún más clara: "Podemos considerarnos afortunados". Incluso la vecina localidad de Galveston, escenario en 1900 de la peor tragedia hasta la fecha causada por un huracán, logró salir al paso sin mayores perjuicios.




