
La casa fue construida en una loma a la que se accede en un ascensor dorado a más de 1800 metros de altura y balconeando sobre la inmensidad de los Alpes; fue un regalo del partido por el 50 cumpleaños del Führer
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Solo unos meses antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, con la invasión de Polonia, Adolf Hitler todavía se mostraba paseando por los Alpes, donde se sacaba fotos y se filmaba saludando a niños sonrientes y perros moviendo la cola. Hitler miraba con afecto a las cámaras, a la vida y a la naturaleza, en un paisaje idílico de prados y montañas. Pura propaganda, casi como el cuento de Heidi, y muy eficaz.

