El papa Francisco hizo un llamado contra la indiferencia y el cinismo

El papa Francisco
El papa Francisco Crédito: Europa Press
Dio un mensaje para la IV Jornada Mundial de los Pobres
Elisabetta Piqué
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14 de junio de 2020  • 00:00

ROMA.- El papa Francisco denunció ayer "la actitud de quienes tienen las manos en los bolsillos y no se dejan conmover por la pobreza, de la que a menudo son también cómplices", en un mensaje para la IV Jornada Mundial de los Pobres -una de las novedades de su pontificado-, que se celebrará el 15 de noviembre, pero que el Vaticano difundió anticipadamente.

En este mensaje, en el que reiteró la importancia de "tender la mano al pobre" y destacó el enorme trabajo de voluntariado y de solidaridad hacia los más necesitados que hay en todo el mundo, el Papa subrayó cómo, en contraste con esta realidad, muchas veces reina la indiferencia y el cinismo.

"Hay manos tendidas para rozar rápidamente el teclado de una computadora y mover sumas de dinero de una parte del mundo a otra, decretando la riqueza de estrechas oligarquías y la miseria de multitudes o el fracaso de naciones enteras", afirmó.

"Hay manos tendidas para acumular dinero con la venta de armas que otras manos, incluso de niños, usarán para sembrar muerte y pobreza. Hay manos tendidas que en las sombras que intercambian dosis de muerte para enriquecerse y vivir en el lujo y el desenfreno efímero. Hay manos tendidas que por debajo intercambian favores ilegales por ganancias fáciles y corruptas. Y también hay manos tendidas que, en el puritanismo hipócrita, establecen leyes que ellos mismos no observan", denunció.

"En este panorama, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe", lamentó Francisco.

Al evocar el Antiguo Testamento, recordó que los cristianos no pueden sentirse "bien" cuando un miembro de la familia humana es dejado al margen. "El grito silencioso de tantos pobres debe encontrar al pueblo de Dios en primera línea para darles voz, defenderlos y solidarizarse con ellos ante tanta hipocresía y tantas promesas incumplidas, e invitarlos a participar en la vida de la comunidad".

Al destacar las muchas "manos tendidas" que existen en el mundo, el Pontífice aludió a la pandemia del nuevo coronavirus, que golpea a todo el planeta.

"En estos meses, en los que el mundo entero ha estado como abrumado por un virus que ha traído dolor y muerte, desaliento y desconcierto, ¡cuántas manos tendidas hemos podido ver!", indicó, al elogiar la labor de médicos, enfermeros, farmacéuticos, sacerdotes y demás voluntarios.

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