El Parlamento rechaza los planes de Johnson por el Brexit y se agrava la crisis

Boris Johnson deja el Parlamento, ayer, tras recibir dos votaciones en contra de sus proyectos
Boris Johnson deja el Parlamento, ayer, tras recibir dos votaciones en contra de sus proyectos Fuente: AFP
Luisa Corradini
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5 de septiembre de 2019  

PARÍS.- Un día después de sufrir una devastadora derrota en el Parlamento, Boris Johnson pareció anoche quedarse sin opciones para ejecutar su Brexit antes del 31 de octubre "cueste lo que cueste", luego de que los Comunes aprobaron un proyecto de ley que prohíbe al gobierno dejar la Unión Europea (UE) sin acuerdo y lo obliga a negociar una postergación con el bloque. Los diputados también decidieron negarle la posibilidad de llamar a elecciones para el 15 de octubre.

El proyecto de ley contra un no deal pasó anoche a la Cámara de los Lores, que debería aprobarla hoy. En una segunda votación, también fue rechazada una moción gubernamental para convocar a elecciones el 15 de octubre. La propuesta de Johnson obtuvo solo 298 votos a favor, menos de la mayoría calificada de dos tercios necesaria.

Johnson quedó atrapado después de que una alianza heterogénea de legisladores tomó anteayer el control de la Cámara y consiguió hacer aprobar un proyecto de ley contra la salida sin acuerdo.

Esa serie de reveses fue posible a pesar de que un primer ministro casi fuera de control excluyó del Partido Conservador a una veintena de diputados rebeldes y advirtió que ese pronunciamiento "hundiría" sus posibilidades de obtener un nuevo acuerdo con Bruselas en las próximas semanas.

"Es muy triste que los diputados hayan votado así. Creo que es un renunciamiento a sus deberes democráticos", afirmó Johnson apenas concluyó la primera votación, ganada por sus adversarios por una diferencia de 28 votos.

De nada habían servido sus arengas. Según el texto votado, Johnson estará obligado a solicitar a la UE una postergación del Brexit hasta el 31 de enero, si no se logra un acuerdo antes del 19 de octubre.

Y es probable que así sea. Fuentes europeas en Bruselas informaron anoche off the record que, después de cuatro horas de reunión con David Frost, jefe de negociadores de Johnson, el gobierno británico no hizo ninguna nueva propuesta, contrariamente a lo que afirma el primer ministro.

Johnson, que repite una y otra vez que "nunca solicitará una postergación", presentó antenoche al Parlamento una moción para convocar a elecciones anticipadas para el 15 de octubre. Esa moción también fracasó anoche, pues no obtuvo dos tercios de una Cámara de 650 miembros en la que no tiene mayoría y en la cual se abstuvo el Partido Laborista, principal formación de oposición. Tampoco votaron a favor los diputados liberales-demócratas (LibDem), y el Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés), ambos proeuropeos.

Sus adversarios esperan concesiones antes de aceptar un nuevo calendario electoral. "Queremos una elección para liberarnos de este gobierno", dijo el líder laborista Jeremy Corbyn. A su juicio, el llamado a elecciones de Johnson fue solo "un gesto cínico ejecutado por un cínico primer ministro, que está tratando de imponernos un no deal".

Lo que pretenden Corbyn y sus colaboradores es obtener una garantía contra una eventual salida sin acuerdo el 31 de octubre. Es decir, esperar hasta que el texto votado anoche sea aprobado por los Lores y sea ley.

Los partidarios del premier intentaban ayer bloquear el tratamiento del texto en la Cámara alta. Pero esta es mayoritariamente proeuropea y el proyecto debería ser aprobado sin problemas. A juicio de los analistas, Johnson se encuentra "en una terrible situación". Tal vez peor que la que tuvo que enfrentar su antecesora, Theresa May.

Por la tarde, en su primera participación en la tradicional sesión de "preguntas al primer ministro" del Parlamento, Johnson se describió como un líder "sensible, moderado y conservador" que pretende respetar el mandato popular antes del 31 de octubre, aunque eso signifique un no deal. También acusó a sus adversarios de "demorar y confundir", lo que provocará más años de debate e incertidumbre, y desechó todas las previsiones de derrumbe económico en caso de una salida sin acuerdo de la UE.

Su frustración quedó al descubierto en la sesión parlamentaria, donde fue capaz de lanzar un shit (mierda), totalmente inédito para un jefe de gobierno en Westminster. Entre otros insultos, también trató a Corbyn de "pollo desabrido".

Corbyn respondió en el acto: "Si el primer ministro le hace al país lo que ha hecho con su propio partido en las últimas 24 horas, creo que mucha gente tiene sobrados motivos para inquietarse por su incompetencia y su vacilación".

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