
El vuelo de Flydubai reabre el debate sobre la seguridad aérea: ¿deberían las cabinas cerrarse desde adentro?
Desde los atentados del 11-S, las puertas reforzadas buscan impedir el ingreso de intrusos a la cabina; el apuñalamiento volvió a poner bajo la lupa un sistema diseñado para proteger a los pilotos
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TEL AVIV.- El incidente ocurrido el miércoles a bordo de un vuelo de Flydubai entre Dubai y Tel Aviv continúa bajo investigación, pero ya empezó a generar cuestionamientos sobre la seguridad aérea, con el foco puesto en las cabinas.
Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, una parte importante de las defensas de los aviones comerciales estuvo destinada a evitar que una persona no autorizada pudiera ingresar a la cabina de los pilotos. En el vuelo de Flydubai, en cambio, la amenaza surgió dentro de la propia cabina.
Las puertas de los cockpits (cabina de los pilotos) de los aviones modernos están reforzadas. Son barreras endurecidas destinadas a aislar a los pilotos de una eventual amenaza proveniente de la zona de pasajeros.
El avión de Flydubai era un Boeing 737 Max. Según un manual de Boeing para asistentes de vuelo de 2025, en condiciones normales la puerta de la cabina cuenta con un cerrojo que puede ser accionado desde adentro. La tripulación puede solicitar el ingreso desde afuera mediante un timbre y existe además un procedimiento de acceso de emergencia, a través de un código ingresado en un teclado de seis botones. Ese procedimiento genera una advertencia dentro de la cabina y, tras una breve demora, permite abrir la puerta.
Según el relato de un pasajero a la televisión israelí, el capitán, ya herido, consiguió abrir la puerta antes de desplomarse. Eso permitió que pasajeros y miembros de la tripulación ingresaran a la cabina y redujeran al copiloto. Otros pilotos de Flydubai que viajaban a bordo consiguieron finalmente tomar los controles y realizar el aterrizaje de emergencia en Arabia Saudita.
El sistema vigente desde los ataques a las Torres Gemelas no tiene consenso entre los expertos, y el episodio de Flydubai vuelve a instalar el debate sobre si la mayor amenaza está dentro o fuera de la cabina.
“Desde el 11-S, nuestro sector ha perdido más vidas en aviones comerciales a causa de suicidios desde aeronaves que a causa del terrorismo”, dijo al diario The Guardian Philip Baum, experto internacional en seguridad aérea.
“Y en la mayoría de esos casos, fue porque habíamos creado una fortaleza impenetrable para los buenos, que se encontraban fuera de la cabina de mando para neutralizar a los individuos rebeldes, generalmente pilotos dentro de la cabina de mando”, agregó.
No es la primera vez que un episodio originado desde adentro de la cabina obliga a revisar los protocolos. En marzo de 2015, el copiloto del vuelo 9525 de Germanwings quedó solo en el cockpit después de que el capitán saliera y no lo dejó volver a entrar. Luego estrelló deliberadamente el Airbus A320 contra los Alpes franceses y murieron las 150 personas que viajaban a bordo. La investigación de aquella tragedia determinó que el primer oficial había bloqueado la puerta y rechazado el intento de ingreso mediante el código exterior. Después del desastre, muchas aerolíneas y reguladores adoptaron reglas destinadas a evitar que una sola persona permaneciera en la cabina.

La desaparición del vuelo MH370 de Malaysia Airlines de 2014, uno de los grandes misterios de la aviación moderna, ya había planteado el debate sobre si el cierre total de la cabina era el mejor método de seguridad.
The Guardian destacó que en los aviones actuales las puertas de la cabina pueden abrirse en casos de “incapacitación del piloto”, como ataques cardíacos. En 2024, un avión de Lufthansa sobrevoló España durante 10 minutos sin nadie al mando cuando el capitán fue al baño y quedó fuera de la cabina tras desmayarse el copiloto.
Baum, el experto en seguridad aérea, argumentó que es necesario algún tipo de sistema de anulación para las puertas de la cabina, ya sea temporizado o desde tierra, pero la seguridad comienza antes. “El método principal consiste en asegurarse de que las personas que se contratan hayan pasado por exhaustivas verificaciones de antecedentes, exámenes médicos y evaluaciones psicológicas, y que este proceso no se detenga una vez que comience el empleo”, dijo al diario británico.
La seguridad en Israel
El incidente de Flydubai plantea además otra dimensión por la composición del vuelo: a bordo viajaban alrededor de 180 personas, en su mayoría ciudadanos israelíes. Israel cuenta desde hace décadas con un sistema de seguridad particularmente amplio para proteger su aviación civil, desarrollado en buena medida a partir de una larga historia de secuestros y ataques contra aviones con pasajeros israelíes.
Antes del check-in, por ejemplo, los pasajeros pueden ser entrevistados por personal de seguridad entrenado para detectar comportamientos sospechosos e intentos de ocultar información. Una vez a bordo, las aerolíneas israelíes cuentan con otras medidas propias.

Todas las compañías israelíes llevan agentes armados de seguridad en sus vuelos internacionales, según The Times of Israel. Los aviones de El Al cuentan además con sistemas antimisiles.
La protección alcanza también al cockpit. En los aviones de las compañías israelíes, las puertas son antibalas y deben permanecer cerradas durante el vuelo. Como los pilotos necesitan salir ocasionalmente para ir al baño o recibir comida, utilizan un sistema de doble puerta, de modo que una de ellas permanezca siempre cerrada.
A esa protección dentro del avión se suma la vigilancia desde tierra. La Fuerza Aérea israelí dispone de un protocolo para responder ante situaciones inusuales en aeronaves que se dirigen al país, desde un desvío de la trayectoria prevista o una falta de respuesta por radio hasta una señal de emergencia, una falla técnica o una urgencia médica.
Si la situación lo requiere, Israel puede cerrar su espacio aéreo y enviar cazas para identificar y escoltar una aeronave mientras determina qué ocurre.
Pero el episodio del miércoles puso el foco sobre las compañías extranjeras que vuelan hacia Israel. Estas aerolíneas pueden transportar cientos de pasajeros israelíes sin operar necesariamente bajo las mismas medidas de seguridad que las compañías del país.
Israel no puede imponer a una aerolínea extranjera que lleve agentes armados, ni determinar sus procedimientos de seguridad en la cabina o exigirle los mismos controles previos al embarque. “Puede ser un vuelo de 400 personas desde Dubái sin un agente de seguridad a bordo”, resumió un especialista israelí en seguridad aérea.
La nota también señala otra limitación: Israel no puede restringir por sí solo la nacionalidad de los pilotos de una aerolínea extranjera que vuela hacia su territorio, siempre que permanezcan dentro del avión. El copiloto involucrado en el episodio de Flydubai fue identificado en distintos reportes como ciudadano de Omán, un país que no mantiene relaciones diplomáticas con Israel.
The Times of Israel señala que las autoridades israelíes suelen alcanzar acuerdos con otros países para evitar que pilotos de determinadas nacionalidades participen en vuelos hacia Israel y sostiene que todavía quedan preguntas sin respuesta sobre cómo se aplicaron esos mecanismos en este caso. También plantea como interrogante si el atacante actuó solo o pudo existir algún tipo de participación externa.
Agencia AP y diario The Washington Post
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