Empieza el juicio al exjefe de campaña

Manafort es el primer asesor de Trump en ser juzgado por un caso derivado del Rusiagate
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31 de julio de 2018  

WASHINGTON.- Paul Manafort se convertirá hoy en el primer exasesor de Donald Trump en ir a juicio, acusado de fraude bancario e impositivo por los investigadores federales que tratan de probar la intromisión rusa en las elecciones presidenciales de 2016.

A pesar de centrarse en delitos financieros, el juicio podría generar daños políticos, ya que Manafort dirigió la campaña de Trump por tres meses y asistió a una reunión en junio de 2016 con representantes rusos ofreciendo información perjudicial sobre Hillary Clinton, un punto central de la investigación del fiscal especial Robert Mueller.

Los fiscales seguramente argumentarán que el gasto de Manafort en trajes, casas y artículos de lujo no coincidía con los ingresos informados en sus declaraciones de impuestos.

Manafort, que se declaró inocente, enfrenta 18 cargos. Los nueve de fraude bancario y conspiración conllevan sentencias máximas de 30 años cada uno.

Sin embargo, dada la solidez de la evidencia, algunos expertos legales han sugerido que Manafort podría contar con un eventual perdón de Trump, que ha calificado a su exjefe de campaña como un "tipo agradable" que ha sido tratado injustamente.

Manafort trabajó durante décadas como lobista y asesor político, una labor que no le mereció una buena reputación ni mucho menos. Entre sus clientes había dictadores y regímenes de África, Asia y América Latina. En la mayoría de los casos estaba en juego mucho dinero. Manafort trabajó durante varios años como lobista para el entonces presidente ucraniano Viktor Yanukovich, prorruso.

En marzo de 2016, Trump incorporó a Manafort a su equipo de campaña y en junio lo nombró jefe del equipo. Sin embargo, ya en agosto Manafort se vio obligado a renunciar debido a su supuesta implicación en transacciones dudosas en Ucrania.

Ya durante la campaña electoral, sus posibles vínculos con Rusia habían llamado la atención. Manafort había trabajado durante varios años para un político ucraniano prorruso. Más tarde, la atención se centró también en sus relaciones con el oligarca ruso Oleg Deripaska, que mantiene nexos con el Kremlin. Según se desprende de documentos jurídicos, Deripaska prestó a Manafort diez millones de dólares (unos 8,6 millones de euros).

Los documentos también demuestran que los investigadores también estaban interesados en el papel que desempeñó Manafort durante un encuentro con una abogada rusa en la Torre Trump en junio de 2016. El hijo mayor de Trump, Donald Junior, había dado luz verde a esta reunión después de que le ofrecieron información comprometedora sobre la rival de su padre en la carrera presidencial, Hillary Clinton.

El juicio coincide con la creciente especulación de que el exabogado personal del mandatario Michael Cohen podría cooperar con los investigadores federales en un caso contra Trump, que lleva 18 meses en el cargo. El equipo de Mueller ha estimado que podría tomar de 8 a 10 días presentar su caso al jurado, sugiriendo que el juicio de Manafort puede durar al menos tres semanas.

Agencias DPA y Reuters

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