Empieza hoy en la ONU otra "batalla" por Irak

EE.UU. presenta su propuesta para levantar las sanciones Busca reafirmar el dominio político y económico que comparte con Gran Bretaña Intenta conquistar el apoyo de Francia, Rusia y China, que tienen poder de veto
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9 de mayo de 2003  

NUEVA YORK.- Una nueva etapa de difíciles negociaciones y posible confrontación se iniciará hoy en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas cuando el gobierno norteamericano presente un proyecto de resolución para levantar las sanciones que pesan sobre Irak desde 1990 y reforzar el control político y financiero que Estados Unidos y Gran Bretaña tienen sobre el país ocupado.

La misión norteamericana ante la ONU comenzó ayer a hacer circular el borrador de ocho páginas entre los miembros clave del Consejo, Francia, Rusia y China, que fueron los que más se opusieron a los planes bélicos de Washington y generaron tal estancamiento que Estados Unidos decidió lanzarse a la guerra de manera unilateral. En las últimas semanas, estos tres países -que junto a Estados Unidos y Gran Bretaña son los cinco que poseen derecho a veto- se mostraron reacios a siquiera discutir cualquier tipo de resolución que de alguna manera legitimara la invasión a Irak y dejara en manos de las potencias ocupantes el destino del petróleo iraquí.

Moscú, ahora a la cabeza del bloque antiestadounidense en el Consejo, ha exigido que antes de que se levanten las sanciones y se abandone el programa humanitario de "petróleo por alimentos" regresen al país los inspectores de la ONU para verificar que no existen armas de destrucción masiva, como lo requieren resoluciones anteriores.

El borrador norteamericano propone la creación de un Fondo de Asistencia Iraquí para administrar las ganancias derivadas del petróleo que se exporte cuando se levanten las sanciones y hasta que los iraquíes elijan un gobierno propio. Como consecuencia del embargo impuesto por la invasión de Kuwait en 1990, el gobierno iraquí sólo estaba autorizado a exportar crudo a través del programa de "petróleo por alimentos", que permitía al régimen de Saddam Hussein vender petróleo a cambio de utilizar esos fondos para comprar víveres para la población.

Desde el estallido de la guerra, y con fecha de expiración el 3 de junio, la administración del programa quedó en manos del secretario general de la ONU, Kofi Annan. El nuevo fondo estaría supervisado por una junta conformada por Annan y representantes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Además, se encargará al secretario general la designación de un coordinador especial encargado de las labores de asistencia humanitaria y de "aconsejar" a las potencias ocupantes.

Buscando votos favorables

Estas propuestas están destinadas a ganar el apoyo de Francia, que aunque ha aceptado la idea de una "suspensión" de las sanciones viene pidiendo que la ONU juegue un papel primordial en la reconstrucción económica y política de Irak. Sin embargo, en la práctica, la autoridad principal seguirá recayendo sobre Estados Unidos y Gran Bretaña.

Por otra parte, Washington está dispuesto a pagar una porción de los contratos que empresas rusas y francesas tienen dentro del programa de "petróleo por alimentos". Cuando estalló la guerra, el programa tenía contratos ya firmados por 10.000 millones de dólares, de los cuales Rusia poseía 1600 millones y Francia unos 300 millones.

El incentivo parece no haber tenido efecto en Moscú, donde el viceministro de Relaciones Exteriores, Yuri Fedotov, señaló que Rusia cree que las sanciones deben levantarse pero que no se requiere de ninguna nueva resolución. Es decir, como lo indican las resoluciones anteriores, el requisito para su fin es que los inspectores de la ONU confirmen que no existen armas de destrucción masiva en Irak. Estados Unidos tiene en estos momentos inspectores propios, pero ha rechazado el regreso de los inspectores internacionales, encabezados por el sueco Hans Blix.

Por ahora, a los únicos que el proyecto norteamericano parece convencer es a los alemanes, que también forman parte del Consejo de Seguridad y se opusieron a la acción militar norteamericana en Irak. Con tono conciliatorio, el embajador de Alemania ante la ONU, Gunter Pleuger, llamó ayer a "no repetir los debates del pasado" y pidió a sus colegas: "Miremos hacia adelante para resolver los problemas en el mejor interés del pueblo iraquí".

El proyecto será enviado a las capitales para su evaluación, y si bien no hay una fecha propuesta para su votación, Estados Unidos espera que sea antes del 3 de junio, cuando expira el programa de "petróleo por alimentos".

"No hay razón para que una resolución para el levantamiento de las sanciones lleve un largo período en discusiones", dijo por su parte el embajador estadounidense ante la ONU, John Negroponte. "Esto debería lograrse en las dos próximas semanas", añadió, seguro de sí mismo, el diplomático.

El borrador de EE.UU.

Sin sanciones: EE.UU. quiere levantar las restricciones impuestas a Irak en 1991, que prohibían el libre comercio (incluido el petróleo), los negocios financieros y la importación, excepto alimentos y medicinas.

Propuesta: el proyecto presentado por Washington pide el levantamiento de todas las sanciones, excepto el embargo de armas.

Control: la resolución propone que el petróleo iraquí sea controlado por un consejo asesor, que administrará los ingresos para financiar la reconstrucción.

La ONU: EE.UU. y Gran Bretaña buscan para esta nueva situación un paraguas de la ONU, a la que quieren darle un rol "vital", pero no el principal.

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