Estrepitoso fracaso de Haider en las elecciones en Austria

El líder de la extrema derecha cayó 16 puntos frente a un firme avance conservador
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25 de noviembre de 2002  

VIENA (EFE).- El conservador Partido Popular Austríaco (PPA), que preside el canciller federal, Wolfgang Schüssel, consiguió ayer un abrumador triunfo en los comicios legislativos, que confirmaron el anunciado y estrepitoso fracaso del Partido Liberal, del populista de extrema derecha Jšrg Haider, que a pesar de su derrota probablemente vuelva a ser parte de la coalición de gobierno.

Según los resultados oficiales provisionales, el PPA obtuvo el 42,27%de los votos, 15,36% más que en los comicios de 1999. En tanto, los socialdemócratas perdieron su condición de primer partido austríaco, a pesar de haber cosechado el 36,90% de los votos, 3,75% más de sufragios que hace tres años.

La fuerza ultranacionalista de Haider cayó a sus niveles de 1986 al perder 16,77% y situarse solamente en el 10,16%, y los Verdes tampoco cumplieron con los sondeos, pues mejoraron muy poco su resultado hasta sumar el 8,96% de votos.

La participación electoral alcanzó el 80% y los resultados otorgaron al PPA 79 escaños; a los socialdemócratas, 69, mientras que el Partido de la Libertad, de Haider, obtuvo 19 y los Verdes, 16. Quedan por escrutar los 381.000 votos por correo, tanto domésticos como desde el exterior.

A la vista de los resultados, Schüssel no sólo ha logrado convertir su formación en la primera fuerza política del país desde hace 36 años, sino que ha obtenido el mayor porcentaje de sufragios para un partido en elecciones desde la II Guerra Mundial en la república alpina.

El canciller saliente, y entrante, ha sido capaz, además, según coinciden en afirmar los analistas políticos, de acabar en dos años y medio de gestión con el mito de Haider.

El líder de la extrema derecha fue, en septiembre pasado, responsable de la ruptura de la coalición de gobierno, de la convocatoria de estas elecciones anticipadas y de la desintegración de su equipo de pupilos más carismáticos.

Aunque se esperaba un duelo reñido con los socialdemócratas, liderados por Alfred Gusenbauer, a la hora de contar los votos Schüssel se impuso con total claridad a su principal rival, aunque éste también consiguió incrementar su número de votantes.

Pocos cambios en la coalición

La amplia victoria permite al Partido Popular negociar una coalición de gobierno con cualquiera de las otras tres formaciones, socialdemócratas, liberales o verdes, si bien los primeros ya han anunciado que, a la vista de los resultados, no tiene sentido una gran coalición.

"Siempre habrá conversaciones, pero para nosotros la segunda posición significa la oposición", advirtió anoche Gusenbauer.

Los Verdes, cuya campaña se centró en la opción de una alianza rojiverde, no serán probablemente la primera alternativa de Schüssel a la hora de negociar, si bien el canciller no descartó durante la campaña la inédita formación de un gabinete de conservadores y ecologistas.

A la espera de lo que diga Haider, todo parece indicar que el líder de los conservadores reeditará la coalición con los liberales, aunque esta vez en una posición de clara superioridad, que le permitirá imponer la mayor parte de su programa y sin la amenaza de sanciones por parte de sus socios en la Unión Europea, como ocurrió en febrero de 2000.

"Vamos a ver quién quiere seguir con nuestra política de reformas. No descartamos a nadie", dijo anoche Schüssel, apenas anunciada su victoria.

El propio candidato liberal a la cancillería y presidente interino del Partido de la Libertad, el todavía ministro de Asuntos Sociales, Herbert Haupt, anunció apenas conocidos los primeros resultados parciales que su partido deseaba continuar la política de reformas iniciada hace dos años y medio de la mano de Schüssel.

Y eso, a pesar de que ha quedado en claro que prácticamente todos los votos perdidos por los liberales fueron a parar al saco de los conservadores, que supieron aprovechar las guerras internas de su hasta ahora aliado para arrastrar a sus seguidores.

Mientras los otros tres partidos ganaron en mayor o menor medida votos, el Partido de la Libertad sufrió una auténtica sangría y cayó de la segunda posición a la tercera, con los verdes pisándoles los talones, al ceder casi dos tercios de su electorado.

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