La matanza profundiza aún más las divisiones en la política norteamericana

Obama atacó con furia a Trump, que había insistido en prohibirles el ingreso al país a los musulmanes; el presidente defendió su estrategia para derrotar a EI
Rafael Mathus Ruiz
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15 de junio de 2016  

Obama criticó con furia el discurso antiislámico de Trump y defendió su estrategia militar para derrotar a EI
Obama criticó con furia el discurso antiislámico de Trump y defendió su estrategia militar para derrotar a EI Fuente: AP - Crédito: Susan Walsh

ORLANDO.- Barack Obama desató su ataque más brutal contra el virtual candidato presidencial republicano Donald Trump furioso por su reacción a la masacre de Orlando, una tragedia que ha profundizado las divisiones en el arco político del país y en la campaña presidencial.

Tras una reunión con su equipo de seguridad nacional, Obama brindó un discurso en el Departamento del Tesoro en el que defendió su estrategia para derrotar al grupo terrorista Estado Islámico (EI) y advirtió que la mentalidad de Trump es "peligrosa", alimenta el radicalismo y "traiciona" los valores defendidos por Estados Unidos.

Obama reaccionó con inusual furia al inflamado discurso de Trump de la víspera, en el que atacó a musulmanes -insistió en su idea de impedirles el ingreso al país-, refugiados e inmigrantes, acusó a Obama de debilitar a Estados Unidos y prometió discutir con la Asociación Nacional del Rifle "cómo garantizar que cada norteamericano tenga los medios para protegerse en esta era de terror".

La respuesta de Obama no se hizo esperar.

"Uno escucha un lenguaje que apunta a inmigrantes y sugiere que comunidades religiosas enteras son complacientes con la violencia. ¿Dónde para esto?", preguntó. "¿Vamos a empezar a tratar a los musulmanes norteamericanos de manera diferente? ¿Vamos a vigilarlos de manera especial? ¿Vamos a discriminarlos por su fe? Escuchamos estas sugerencias en la campaña, ¿los republicanos de verdad coinciden con esto?", desafió.

"Hemos atravesado momentos en los que hemos actuado por miedo, y hemos llegado a arrepentirnos", advirtió Obama. Luego, se preocupó por recordar que Estados Unidos era un "país fundado en libertades" y que abandonar los pilares fundacionales conllevaba un costo: apartarse de la democracia y tener un país más inseguro, no menos.

"Si alguna vez abandonáramos los valores, no sólo facilitaríamos mucho que la gente se radicalizara aquí y en todo el mundo, sino que estaríamos traicionando las mismas cosas que estamos tratando de proteger", remarcó el presidente.

La masacre de Orlando, un tiroteo en el que murieron 49 personas y otras 53 resultaron heridas, ha generado reacciones antagónicas, en tono y sustancia, de los dos bandos políticos del país. Además de las disparidades en política exterior, la lucha contra el terrorismo y los controles de las armas de fuego, la discusión política se ha centrado en los últimos días en el uso del término "terrorismo radical islámico", un debate que despuntó tras los ataques en París, a fines de 2015.

La Casa Blanca ha eludido de manera explícita esa calificación para desvincular al islam, una religión pacífica, que no pregona la violencia, de los ataques terroristas. Hillary Clinton se ha plegado a esa política, aunque en los últimos días dijo que no tenía problemas en decir esas palabras. Trump utiliza la etiqueta cada vez que puede: anteayer, en su discurso, lo hizo en cuatro ocasiones.

Ayer, Obama recogió el guante.

"¿Qué lograría exactamente por utilizar esa etiqueta? ¿Qué cambiaría exactamente? ¿Llevaría a EI a matar menos norteamericanos? ¿Nos daría más aliados? ¿Hay una estrategia militar que podría usar esto? La respuesta es nada de eso. Llamar a una amenaza por un nombre diferente no hace que se vaya. Eso es una distracción política", fustigó.

"No hay magia en la frase «islam radical» -insistió-; es un mensaje político. No es una estrategia."

Antes de desplegar su ofensiva contra Trump, Obama se tomó unos minutos para explicar una vez más su política contra Estado Islámico (EI), además de asegurarles a los norteamericanos que, si bien es probable que no se puedan prevenir todos los atentados dentro de las fronteras del país, la estrategia oficial está funcionando.

Recordó, con nombre y apellido, algunos de los líderes del grupo terrorista que han sido asesinados, y que ya han muerto más de 120 comandantes y jefes.

Señaló también que ya ha habido más de 13.000 ataques aéreos, que los bombarderos B-52 siguen atacando blancos de Estado Islámico y que esta agrupación ya ha perdido más de la mitad del territorio que controlaba en Irak, además de "millones de dólares mensuales" en ingresos de petróleo porque se ha destruido parte de la infraestructura que controlaba.

"Su moral se está hundiendo", afirmó Obama.

Por último, el presidente insistió en el control de las armas de fuego, el otro tema candente alrededor de la masacre de Orlando. Obama insistió en exigir que se prohíban los rifles de asalto y en que una persona que tiene prohibido abordar un avión debería, también, tener prohibido comprar un arma. Ninguna de esas medidas se implementará en su presidencia.

Obama arremetió contra Trump

El jefe de la Casa Blanca se pronunció en contra de las declaraciones del magnate, que volvió a reflotar su agenda antimusulmana presentada en la campaña

"Hemos atravesado momentos en los que hemos actuado por miedo y hemos llegado a arrepentirnos"

"Uno escucha lenguaje que sugiere que comunidades religiosas enteras son complacientes con la violencia. ¿Dónde para esto?"

"Llamar a una amenaza por un nombre diferente no hace que se vaya. No hay magia en la frase islam radical, es un mensaje político"

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