La mayor donación de riqueza de la historia moderna busca transformar el mundo
OpenAI, Anthropic y Elon Musk prometieron destinar unos 300.000 millones de dólares a proyectos filantrópicos, más de tres veces el monto de la Fundación Gates
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SAN FRANCISCO.- OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, y sus rivales en el campo de la inteligencia artificial prometieron a sus inversores ganancias extraordinarias, pero también advirtieron que su tecnología transformará la sociedad al automatizar empleos y generar nuevas amenazas para la seguridad nacional.
Ahora, esas mismas empresas están destinando cientos de miles de millones de dólares a proyectos filantrópicos que buscarán amortiguar el impacto de esos cambios.
Anthropic, creadora del chatbot Claude, anunció el domingo que donará el 5% de la compañía a un nuevo fondo destinado al bien público. Según la empresa, los recursos podrían utilizarse para abordar el impacto desestabilizador de la inteligencia artificial sobre los trabajadores, incluso mediante pagos a “poblaciones específicas”. Si la compañía alcanza una valuación de 2 billones de dólares cuando salga a la Bolsa este año, como esperan algunos analistas, el fondo contará con 100.000 millones de dólares. Los siete fundadores de Anthropic, que están a punto de convertirse en multimillonarios, también anunciaron por separado que donarán el 80% de sus fortunas a causas benéficas.
Un día después del compromiso de Anthropic, el fundador de SpaceX, Elon Musk, anunció que planea entregar una de sus acciones de SpaceX “a cada chico de Estados Unidos” el año próximo y realizar más donaciones en el futuro. Más tarde, el presidente Donald Trump dijo que las acciones se distribuirán a través de Trump Accounts, un programa que ya incorporó a 70 millones de chicos desde su lanzamiento, en julio. Según la cotización de SpaceX al cierre del miércoles, las contribuciones de Musk podrían superar los 11.000 millones de dólares.
Next year, I will give one of my SpaceX shares to every kid in America.
— Elon Musk (@elonmusk) October 19, 2026
This will be the first of many.
Si se suman los recursos de la fundación filantrópica de OpenAI, que según la empresa posee alrededor de una cuarta parte de la compañía, el capital destinado a la filantropía por las tres firmas de inteligencia artificial podría alcanzar casi 300.000 millones de dólares, más de tres veces el patrimonio de la influyente Fundación Gates, dirigida por el cofundador de Microsoft, Bill Gates.
Estos compromisos de una magnitud extraordinaria podrían convertir a las empresas de inteligencia artificial en actores influyentes mucho más allá de sus intereses comerciales. Gates y otros multimillonarios, como George Soros y Charles y David Koch, provocaron grandes cambios en las políticas globales de salud y clima, así como en la política estadounidense, con sumas muy inferiores a las que las compañías de inteligencia artificial tienen ahora a su disposición.

Anthropic aseguró que su nuevo fondo no realizará donaciones políticas. Por su parte, la fundación de OpenAI, al ser una organización sin fines de lucro, según la legislación estadounidense no está habilitada para hacerlas.
Anthropic y la fundación de OpenAI ya respaldaron proyectos que trabajan en nuevos tratamientos para enfermedades respiratorias y el Alzheimer. Sin embargo, todavía no dieron a conocer planes detallados para sus enormes fondos filantrópicos.
Las tres empresas de inteligencia artificial plantearon la posibilidad de utilizar sus recursos filantrópicos para compensar la desigualdad que, según sus propias previsiones, podría generar esta tecnología, o para distribuir de manera más amplia la riqueza que produzca la inteligencia artificial.
La fundación de OpenAI identifica los efectos de la inteligencia artificial sobre el empleo y la economía como una de sus principales áreas de trabajo. En mayo destinó 250 millones de dólares a estudiarlos. Anthropic, por su parte, había reservado anteriormente 200 millones de dólares para financiar investigaciones sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo. Esta semana, la compañía anunció que su nuevo fondo abordará el mismo problema con “enfoques más ambiciosos”.
El anuncio de Musk durante el fin de semana, según el cual donará acciones al público, se suma a sus afirmaciones anteriores de que la inteligencia artificial generará tal abundancia económica que el gobierno podrá distribuir cheques y garantizar un “ingreso alto universal”.

Arvind Narayanan, profesor de informática de la Universidad de Princeton, sostuvo que las últimas propuestas filantrópicas de los gigantes de la inteligencia artificial revelan “la gran desconexión entre la manera en que los líderes de la industria ven los posibles efectos de la inteligencia artificial y cómo los ven las personas comunes”. Encuestas recientes muestran que los estadounidenses quieren tener un trabajo real que hacer, y no vivir de subsidios, señaló.
“No creo que automatizar y compensar vaya a ser el camino a seguir”, afirmó Narayanan.
Un vocero de la Fundación OpenAI dijo que su misión consiste en beneficiar a las personas mediante el uso de la inteligencia artificial y ayudar a “la sociedad a prepararse y desarrollar resiliencia frente a los nuevos desafíos a medida que avanza la inteligencia artificial”. La organización distribuyó 855 millones de dólares desde marzo de 2026, según el vocero. En febrero, OpenAI había informado que la participación de la fundación en la empresa tenía un valor superior a los 180.000 millones de dólares. Anthropic no hizo comentarios.
Sam Manning, investigador sénior del centro de estudios sin fines de lucro GovAI, especializado en gobernanza de la inteligencia artificial, afirmó que es poco probable que las propias empresas puedan mitigar por sí solas las consecuencias disruptivas de su tecnología.
“La principal herramienta que debe ponerse en marcha para que todo esto salga bien en Estados Unidos es la política pública, tanto a nivel federal como estatal. Y eso no es algo que pueda resolverse simplemente con dinero filantrópico”, dijo Manning, quien anteriormente estudió las consecuencias económicas de la inteligencia artificial como contratista de OpenAI.
Las donaciones tampoco pueden resolver algunos de los efectos más importantes de una inteligencia artificial capaz de desplazar a las personas de sus empleos, agregó. Los trabajadores cuyas carreras se vean profundamente alteradas por máquinas más inteligentes podrían sufrir una pérdida de identidad, y no solamente de ingresos, señaló Manning.
Los críticos de la industria de la inteligencia artificial sostienen que los compromisos benéficos son, en realidad, una campaña de marketing destinada a ganar aceptación pública para una tecnología que genera un amplio rechazo. Una encuesta de The Washington Post, ABC News e Ipsos, publicada el miércoles, reveló que la mayoría de los estadounidenses cree que la inteligencia artificial destruirá muchos empleos y perjudicará a la sociedad.
Al mismo tiempo, las donaciones privadas, como la promesa de Musk de entregar acciones, generan un entusiasmo genuino entre muchas personas que atraviesan dificultades económicas, afirmó Linsey McGoey, profesora de Sociología de la Universidad de Essex, en el Reino Unido.
“Las cuentas de inversión, como Robinhood, son populares por una razón”, dijo. “En lugar de reprender a los votantes por esto, quienes queremos una economía más justa deberíamos aprovechar y redistribuir el poder del mercado de maneras novedosas”.

Gene Sperling, economista que supervisó el plan de ayuda por 1,9 billones de dólares durante la pandemia de coronavirus bajo el gobierno de Joe Biden y fundó el Laboratorio de Dignidad Económica de la Universidad de Georgetown, advirtió que entregar acciones a los ciudadanos tiene sus limitaciones.
El valor de esas acciones no se convierte en dinero disponible hasta que se venden. Además, las donaciones masivas de acciones podrían servir para “comprar el apoyo del público” a una empresa, afirmó Sperling, y debilitar los intentos de introducir regulaciones razonables que puedan afectar sus negocios.
Independientemente de la forma que adopten sus donaciones, las empresas de inteligencia artificial prometieron destinar recursos suficientes para tener un impacto significativo en el mundo.
Brian Galle, profesor de Derecho de la Universidad de California en Berkeley especializado en impuestos y organizaciones sin fines de lucro, afirmó que las empresas podrían generar un efecto positivo considerable si concentran sus recursos en objetivos específicos.
Como ejemplo, mencionó el financiamiento que la Fundación Ford destinó a la investigación agrícola en la década de 1960, que contribuyó a desarrollar cultivos más productivos para los países en desarrollo. “Lograron convertir esa inversión en un programa que, a largo plazo, evitó que miles de millones de personas murieran de hambre”, afirmó Galle.
Anthropic y OpenAI podrían hacer algo similar para el mundo, sostuvo, si deciden hacerlo. “Esto les da a los financiadores la oportunidad de alcanzar una escala extraordinaria en un problema que ellos elijan, de una manera que casi nadie ha tenido la posibilidad de hacer”.
Una de las alternativas para las empresas de inteligencia artificial sería cubrir las necesidades humanitarias que quedaron desatendidas tras el desmantelamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) por parte de la administración Trump, a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), el organismo que anteriormente estuvo bajo la supervisión de Musk, planteó Galle.
Hacerlo probablemente ofrecería “un rendimiento social muy elevado por cada dólar invertido”, afirmó.
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