Las intrigas contra el Papa continúan y tienen al próximo cónclave en la mira

Francisco consideró un honor los ataques que le lanzaron desde Estados Unidos
Francisco consideró un honor los ataques que le lanzaron desde Estados Unidos Fuente: AFP - Crédito: Alberto Pizzoli
Un sector de la Iglesia estadounidense lidera la resistencia contra Francisco, que dijo que no teme un cisma
Elisabetta Piqué
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23 de septiembre de 2019  

ROMA.- A más de un año de la "bomba" lanzada sobre el Vaticano por un exnuncio que acusó al Papa de encubrir a un excardenal estadounidense y hasta pidió su renuncia, las intrigas siguen a la orden del día. Ese intento de "golpe", liderado por el exnuncio Carlo María Viganò y respaldado por un rico grupo ultraconservador norteamericano que mantiene lazos con cardenales europeos, ha fracasado. Quienes investigaron esa terrible denuncia concluyeron que si el excardenal estadounidense Theodore McCarrick (expulsado del sacerdocio por Francisco) pudo hacer carrera y ser intocable pese a sus historias de abusos fue porque contó con una red de protección en Estados Unidos y en el Vaticano en los últimos pontificados. Pero la ofensiva para debilitar y, si fuera posible, llevar a la renuncia al papa venido desde el fin del mundo continúa.

"No lograron derrocar al papa Francisco con la operación Viganò, pero ahora sus opositores se están preparando para el cónclave que deberá elegir a su sucesor. Y la próxima batalla de esta guerra será el sínodo sobre la Amazonia, que empieza el mes que viene", dice a LA NACION Nicolás Seneze. Este periodista francés, corresponsal del diario católico La Croix, saltó a la fama hace unas semanas durante el vuelo papal de ida hacia África. Cuando le regaló a Francisco su último libro, Cómo los norteamericanos quieren cambiar al papa, este le agradeció al decir que para él eran un "honor" los ataques venidos desde la primera potencia mundial, una frase que dio la vuelta al mundo. Y que dio pie, en el vuelo de regreso, a preguntas sobre el mismo tema y sobre la posibilidad de un cisma en la Iglesia norteamericana. "Yo no les tengo miedo a los cismas; rezo para que no se den", aseguró Francisco, en otra declaración que llegó a los titulares.

En su libro, Seneze detalla cómo detrás del J'accuse contra el Papa lanzado el año pasado por Viganò en coincidencia con el final de un difícil viaje a Irlanda -uno de los países más golpeados por el escándalo de abusos sexuales- hay un fuerte sector económico conservador de la Iglesia norteamericana, formado también por laicos y grupos empresariales y mediáticos muy influyentes, que no digiere la visión de Iglesia de Francisco.

A través de millonarias donaciones a la Santa Sede, este grupo logró tener mucha influencia en los sagrados palacios del Vaticano durante los pontificados anteriores. Pero todo cambió con Francisco, un papa para ellos demasiado atento a los pobres, demasiado progresista, que al margen de considerarlo "hereje" por su pastoral inclusiva de los homosexuales y los divorciados vueltos a casar representa un escollo para sus intereses. Por sus ideas económicas -que no son otras que las de la doctrina social de la Iglesia-, lo consideran "comunista" y rechazan su prédica sobre el cambio climático y en contra de la pena de muerte.

"Ellos están convencidos de que tienen la verdad, y es por eso que, aunque siempre hubo oposición a los papas, con Francisco intentaron algo que nunca nadie había hecho: pedirle la renuncia al máximo jefe de la Iglesia Católica. Como, dijo el Papa en el avión de regreso de África, se trata de una lucha ideológica, porque es la ideología que entra en la doctrina", explica Seneze. "Ellos no quieren dialogar porque en la mentalidad integrista la verdad no dialoga con el error. Están convencidos de que el Papa está en el error y de que el Papa es peligroso para la Iglesia, pero es peligroso para su visión de Iglesia. Son grupos muy ricos de Estados Unidos que tienen una visión muy americana, muy liberal de la economía y muy antiliberal de los llamados 'principios no negociables': son provida, pero favorables a la pena de muerte", detalla. "Al verse desplazados, decidieron reaccionar y pasar al ataque", agrega.

Este grupo, que tuvo a Viganò como el "coronel Tejero" de su intento de golpe, apunta ahora a influenciar en el cónclave a través de un proyecto llamado "Red Hat Report". Con muchísimo dinero, están investigando vida y obra de los cardenales electores, armando carpetas con información sobre cada uno de ellos para usar a su debido tiempo. El fin es asegurarse que el sucesor del papa jesuita sea de su agrado.

"El Papa no es eterno, en diciembre cumple 83 años y la amenaza del 'Red Hat Report' es que si Francisco muere o renuncia salgan a la luz una serie de revelaciones sobre los cardenales más considerados o papables que puedan alterar las cosas y hacer que el próximo papa sea débil o fácilmente manejable. No pienso que puedan hacer elegir a un candidato de ellos, como el cardenal Raymond Burke (punta de lanza de la oposición ultraconservadora), pero sí que pueden influir para que sean descartados los cardenales que quieren seguir con las reformas", apuntó Seneze.

Las fake news como arma

En esta batalla, todo vale. Y aunque antes se llamaban de otro modo, las fake news aparecen como un arma mortal. En el cónclave de 2005 -en el cual fue elegido Benedicto XVI y Jorge Bergoglio fue el segundo más votado-, circularon "dossiers" con información falsa sobre el exarzobispo de Buenos Aires, acusado de haber sido cómplice de la dictadura en la Argentina. En el cónclave de 2013, volvió a correr esa fake news, a la que se sumó otra: la supuesta falta de su pulmón izquierdo, cuando en verdad lo que sufrió Jorge Bergoglio a los 21 años fue la extirpación de un quiste del pulmón izquierdo, que no es lo mismo.

"La famosa carta de 11 páginas de Viganò es un claro ejemplo de fake news, ya que mezcla medias verdades con medias mentiras", indica Seneze, que advirtió que actualmente, abonando el clima enrarecido del Vaticano, pueden verse otros intentos de manipulación de la información. En los últimos días, por ejemplo, se habló del riesgo de un cisma en la Iglesia Católica alemana porque los obispos de ese país, la mayoría progresistas y liderados por el cardenal Reinhard Marz -arzobispo de Múnich y presidente de la Conferencia Episcopal alemana-, después de la crisis por el escándalo de abusos, están preparando un sínodo. En esta reunión, que durará dos años, se discutirán temas sensibles, como el celibato, la falta de vocaciones, el papel de las mujeres y la falta de aceptación de la moral sexual católica.

"El sínodo de la Iglesia alemana claramente va en contra de la visión de la Iglesia de los tradicionalistas y ultraconservadores, pero no se trata de obispos que están en contra del Papa, sino que están en la Iglesia Católica. La idea del cisma en la Iglesia alemana, alimentada por medios conservadores, para mí es como la reacción de los niños que metieron la mano en la mermelada: 'No fuimos nosotros, los norteamericanos, los que quisimos el cisma, sino que son ellos, los alemanes'", dijo Seneze. Para él, un cisma en la Iglesia de Estados Unidos fue una amenaza real el año pasado, cuando 24 obispos de ese país le dieron su apoyo a Viganò. Pero descartó esta posibilidad en la Iglesia alemana. "¿Dónde están los obispos alemanes que quieren dejar la Iglesia Católica? Lo que quieren ellos es tener una discusión abierta, que es algo que siempre alentó el Papa", apunta el periodista francés.

En un clima de guerra permanente, la próxima batalla será el sínodo sobre la Amazonia, que tendrá lugar en el Vaticano del 6 al 27 de octubre.

"Se discutirán temas sociales y ecológicos que les dan miedo a los grupos empresariales y lobbies económicos que explotan la Amazonia", advierte Seneze.

Pero lo más probable es que todo esto quede eclipsado por el debate sobre los "viri probati", es decir, la posibilidad de la ordenación de hombres maduros de probada fe, casados, para suplir la escasez de sacerdotes en lugares remotos. Una medida excepcional, que tiene que ver con la disciplina y no con la doctrina, pero considerada "herética" por quienes atacan y seguirán atacando a Francisco.

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