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Bajo una lluvia de misiles, negocian la tregua en Gaza

EE.UU., Egipto y la ONU intentan contener la escalada
Elisabetta Piqué
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21 de noviembre de 2012  

CIUDAD DE GAZA.– Todo fue humo y estruendo ayer a lo largo del día en la asediada Franja de Gaza, donde la gente vive aterrada y bajo fuego desde hace una semana. Y en el sur de Israel, las sirenas sonaron casi sin interrupción, para alertar sobra la lluvia de misiles lanzados hacia zonas residenciales por Hamas y la Jihad Islámica: 40 en total, todo un récord, con un saldo de dos muertos.

Así, en este clima de tensión y muerte , la comunidad internacional intentaba cerrar filas para lograr una tregua.

Si bien Israel postergó su invasión terrestre para dar una oportunidad a las negociaciones, desde el aire y el mar siguió atacando esta franja donde 1,6 millones de palestinos viven hacinados y en condiciones de extrema miseria. En total murieron unas 30 personas.

Israel también sufrió ayer el impacto de los cohete de Hamas. Uno de ellos alcanzó un edificio de la ciudad de Rishon Lezion. Y por segunda vez en pocos días, en otro ataque de gran simbolismo, un cohete alcanzó la periferia de Jerusalén.

En el Negev, un mortero mató, por otro lado, a una mujer beduina, que junto con la muerte de un soldado elevó a cinco el número de muertos israelíes desde el comienzo del Operativo Pilar Defensivo. La cifra de víctimas fatales del lado palestino, en cambio, trepó a 133, 30 de ellos niños.

En Gaza, los bombardeos tuvieron su día más feroz. Las explosiones, las columnas de humo negro y el zumbido de los drones no cesaron un minuto, en especial hacia la noche de ayer y la madrugada de hoy.

Además, las fuerzas israelíes continuaron con los ataques selectivos a militantes de Hamas y Jihad Islámica y destruyeron decenas de objetivos considerados terroristas, entre los cuales había diversos túneles subterráneos de este enclave palestino gobernado por Hamas desde 2007, en los que suelen esconderse las rampas para el lanzamiento de misiles, cohetes y otros explosivos.

En la Franja de Gaza, la violencia no sólo llegó de la mano de los misiles israelíes. En un episodio tremendo, seis palestinos fueron acusados de colaborar con Israel y ejecutados por militantes también palestinos. El cuerpo de uno de ellos fue luego arrastrado por una moto por las calles de la ciudad de Gaza.

Más allá del escenario de la violencia, el día estuvo marcado por anuncios y desmentidas de una tregua, en consonancia con el aumento de la presión de la diplomacia para evitar que siga el baño de sangre.

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, llegó de urgencia anoche y se reunió con el premier israelí, Benjamin Netanyahu, en la primera de una serie de conversaciones que continuarán con dirigentes palestinos de Cisjordania, que en Gaza no tienen ningún tipo de influencia. Después viajará a El Cairo, donde el presidente egipcio, Mohammed Morsi, asumió el rol de mediador clave.

"He venido para trabajar con ustedes [Israel] y con nuestros aliados [en la región] en la búsqueda de una solución justa –declaró Clinton–. Los ataques terroristas sobre las ciudades y pueblos israelíes deben terminar."

Netanyahu se había reunido previamente con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que, a su vez, hizo gestiones diplomáticas con representantes de la Liga Árabe.

Por la mañana, el presidente egipcio había creado inmensas expectativas al asegurar que "la farsa de la agresión israelí contra Gaza terminará hoy" (por ayer).

En el momento que anunciaba eso, aviones israelíes se dedicaban a contradecirlo al lanzar panfletos sobre Gaza que advertían a los habitantes que tenían que evacuar sus casas ante nuevos y masivos ataques.

Como condición para la tregua, Israel exige que cesen los ataques con cohetes desde Gaza y el fin del contrabando de armas de Egipto a la Franja a través de túneles transfronterizos.

Por su parte, la organización palestina quiere que Israel detenga todos sus ataques contra Gaza y que suspenda sus restricciones estrictas al comercio y al movimiento de entrada y salida del territorio, vigentes desde que Hamas tomó Gaza, en 2007.

El escepticismo, en tanto, reinaba entre la gente de Gaza, aterrada por los bombardeos. "¿Dónde vamos a ir nosotros?", se preguntaban residentes palestinos de Beit Hanun, en el norte de la ciudad de Gaza, que cargaban en sus asnos sus pertenencias con rumbo desconocido y terror en el rostro.

Las dudas sobre una tregua, que según algunas fuentes optimistas podría alcanzarse hoy en El Cairo, persistían. "La verdad es que en Gaza reina la anarquía: el gobierno de Hamas está totalmente dividido y no tiene para nada el control de la situación: también hay grupos de Jihad Islámica, salafistas y de Al-Qaeda, que nunca aceptarán las condiciones que impone Israel para el cese del fuego", explicaban esos mismos pobladores a LA NACION.

También había dudas sobre la voluntad real de Israel de invadir Gaza, porque se metería en un virtual pantano e iría además en contra de toda la comunidad internacional.

"Si Israel quiere, puede arrasar en diez minutos Gaza... ¿Pero después qué hace?", se preguntaba Amus Hisham, un cirujano palestino que junto a un equipo de la Asociación Médica Palestina de Ramallah, en Cisjordania, llegó para dar una mano con los cientos de heridos, mutilados y desfigurados que entran al hospital central de Shifa.

Vocación sin límites

Tres religiosos argentinos, bajo riesgo constante

  • JORGE HERNÁNDEZ

    Sacerdote


    Nacido en San Rafael, Mendoza, tiene 38 años y desde 2009 ejerce como párroco de la Iglesia de la Sagrada Familia, fundada hace 60 años en la ciudad de Gaza
  • MARÍA DE NAZARETH

    Hermana


    También de San Rafael, se desempeña en la misma iglesia que Hernández, desde donde ofrecen asistencia espiritual a los 1500 cristianos de Gaza
  • MARÍA MADRE DEL RESUCITADO

    Hermana


    La más joven de los tres argentinos de la Sagrada Familia, María tiene 28 años y viajó –como los otros– desde el sur del país, en su caso de Río Negro
  • Del editor: cómo sigue

    Otras veces Hamas e Israel alcanzaron treguas, pero las rompieron. Para que eso no vuelva a suceder en unos años, el alto el fuego debería ser ahora un acuerdo final.

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