Los nuevos padrinos, cultos y con la laptop bajo el brazo

El capo Bernardo Provenzano busca refundar la Cosa Nostra
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13 de diciembre de 2001  

ROMA.- Doctos, cultos, irreprochables. Si tienen un título universitario, mejor.

Así tienen que ser los "bosses" de la nueva mafia, según los ambiciosos planes de Bernardo "Binnu" Provenzano, el "capo di tutti i capi" prófugo de la Justicia desde hace 38 años y que ahora quiere refundar la antigua Cupola.

Provenzano, jefe absoluto e indiscutido de la mafia siciliana, pretende revertir la situación de la Cosa Nostra, debilitada y golpeada en la última década por arrestos masivos y las revelaciones de cientos de mafiosos arrepentidos. Según el último informe de la Dirección de Investigaciones Antimafia (DIA) dado a conocer esta semana por el Corriere della Sera, Provenzano habría encargado a un "comité de sabios", un grupo selecto y restringido de hombres de honor con gran experiencia, manejar esta fase de transición, indispensable para una virtual reconstrucción de la mafia. Una mafia que pueda contar no sólo con una cúpula culta y preparada, sino también con las "viejas reglas" de la Cosa Nostra. Esas que la convirtieron durante décadas en una organización invisible e imbatible.

Perfil bajo

Además de refundar la Cosa Nostra, el objetivo fundamental del buscadísimo boss de Corleone, que el 31 de enero cumplirá 69 años, es minimizar su "visibilidad". ¿Cómo? A través de la continuación de una estrategia de perfil bajo, que prevé en primer lugar el restablecimiento de las "viejas reglas", que permitían a los mafiosos "moverse silenciosamente y sin conflictos internos" entre las varias familias. En segundo, la drástica reducción del número de hombres de honor, algo que, según los analistas antimafia, daría a luz una suerte de elite del crimen y evitaría deserciones de los famosos "pentiti", los arrepentidos traidores que suelen "cantar" a la Justicia los secretos más jugosos de Cosa Nostra. Y en tercer lugar, y esto es lo más llamativo, que aspira a una tener una elite más culta: "Elevar el nivel cultural de la dirigencia de la Cosa Nostra, con la intención de confiar los cargos más importantes a los hombres de honor que tengan títulos de estudios calificados, insertados en una buena posición social", indica el informe de la Dia.

Las antípodas

La nueva estrategia de Provenzano, que pretende una mafia de "cuellos blancos", más presentable y menos violenta, se encuentra en las antípodas del modelo de línea dura del famoso Salvatore "Tot˜" Riina, el capo, también corleonés, arrestado en 1993.

A diferencia del prófugo Binnu Provenzano, que pretende no ir al choque sino convivir con el Estado, Riina les declaró la guerra a las instituciones italianas, algo que produjo una "estrategia del terror", con sangrientos atentados en Sicilia en 1992 y en el continente, en 1993.

Según la DIA, los tiempos han cambiado, y Provenzano apunta a una mafia sutil, de aparente cara limpia, antigua y moderna al mismo tiempo, que lucre con las licitaciones públicas, como la construcción o las operaciones inmobiliarias, además de sus negocios tradicionales, como la usura, el narcotráfico y el reciclaje de dinero sucio.

"La perspectiva de que próximamente en la Cosa Nostra tengan una posición importante aquellos hombres de honor con títulos universitarios, profesionales, revela que la organización quiere infiltrarse en todos los sectores de la vida económica y social", advierte el análisis de la antimafia.

"Los hombres de honor -prosigue el informe- parecen destinados a transformarse en un grupo de hombres de negocios más presentables en público a medida que avanza el recambio" de la Cúpula.

Doctos, irreprochables y cultos. Posiblemente con una laptop bajo el brazo, así serán los invisibles padrinos del siglo XXI si prosperan los planes de Provenzano.

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