Lula recorta la ventaja de Flavio según la última encuesta y hay un empate técnico a cuatro días del balotaje en Brasil
Tras el debate, el nuevo sondeo de Quaest mostró un escenario de máxima paridad: 45% para el senador opositor y 44% para el presidente
7 minutos de lectura'
BRASILIA.- A cuatro días del balotaje presidencial en Brasil, una nueva encuesta de Quaest mostró un escenario de máxima paridad y alimentó las expectativas del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, que logró reducir la distancia con el senador Flavio Bolsonaro a apenas un punto porcentual.
El relevamiento ubicó al candidato del Partido Liberal (PL) con el 45% de intención de voto, frente al 44% de Lula, una diferencia que se encuentra dentro del margen de error de dos puntos y configura un empate técnico de cara a la votación del domingo.
Los números representan una leve mejora para el mandatario. En comparación con la encuesta anterior, Flavio retrocedió un punto mientras que Lula mantuvo su caudal electoral, lo que permitió acortar la distancia cuando la campaña entra en sus últimas horas. El resultado confirma además una tendencia observada en otros indicadores: el oficialismo logró estabilizar su desempeño y reducir parcialmente la ventaja obtenida por el hijo del expresidente Jair Bolsonaro tras la primera vuelta.
Según la columnista de O Globo Miriam Leitão, la elección “se convirtió más bien en un empate”.
“El índice de aprobación de Flavio bajó del 46% al 45%, mientras que el de Lula se mantuvo estable. Esto es característico de estas elecciones. A favor de Lula juegan su menor índice de desaprobación y un ligero aumento en su aprobación. Es como si la contienda estuviera ahora un poco más igualada”, analizó.
La encuesta fue realizada entre el 17 y el 20 de octubre sobre 2154 entrevistas presenciales en todo el país, después de una serie de acontecimientos considerados decisivos por los estrategas de campaña. Entre ellos figuran el debate televisado por Band, las entrevistas individuales concedidas por ambos candidatos a TV Globo y la aprobación parlamentaria del fin del sistema laboral conocido como 6x1, una de las principales promesas impulsadas por Lula durante la campaña.
Uno de los datos que más llamó la atención de los analistas fue el crecimiento del segmento de los votantes que todavía no definieron su voto. En la denominada encuesta espontánea, en la que los entrevistados deben mencionar por sí mismos a los candidatos y no reciben opciones predeterminadas, Lula y Flavio aparecen empatados con el 40% cada uno. Pero el dato más significativo de esa medición fue que la cantidad de indecisos se duplicó en apenas una semana, pasando de 7% a 14%.
El fenómeno resulta particularmente relevante porque la encuesta espontánea suele ser utilizada para medir el nivel de convicción de los electores. Un aumento de los indecisos cuando faltan pocos días para la votación sugiere que todavía existen franjas del electorado susceptibles de modificar el resultado final.
De acuerdo con los datos divulgados por Quaest, el crecimiento de las dudas se registró en distintos segmentos. Entre las mujeres, el porcentaje de indecisas pasó del 8% al 17%. Entre los votantes independientes, el salto fue aún mayor, desde el 13% al 31%.

También se observó un cambio significativo entre los beneficiarios del programa social Bolsa Família, uno de los principales pilares de apoyo histórico del Partido de los Trabajadores. En ese universo, la proporción de indecisos creció del 7% al 19%, precisamente cuando el gobierno aceleró los pagos y anunció ajustes en los beneficios en plena recta final de la campaña.
El peso electoral de esos votantes explica buena parte de la ofensiva lanzada por ambos candidatos sobre las políticas sociales. Durante los últimos días, el debate político estuvo atravesado por acusaciones cruzadas respecto del futuro de Bolsa Família. La campaña de Lula intentó instalar la idea de que una victoria de Flavio Bolsonaro podría poner en riesgo el programa, mientras que el senador rechazó esas versiones y prometió mantener los beneficios.
La disputa por ese electorado se volvió aún más importante porque otros indicadores muestran que el oficialismo consiguió algunas mejoras en términos de imagen. Según Quaest, la desaprobación del presidente cayó al 47%, mientras que su aprobación alcanzó el 46%, reduciendo la distancia entre ambas variables.
Paralelamente, los niveles de rechazo hacia Flavio Bolsonaro aumentaron hasta el 52%, un dato observado con atención por los operadores del PT debido a que las segundas vueltas suelen definirse tanto por adhesiones como por rechazos.
Otro indicador que encendió luces de alerta en el comando del PL fue que, por primera vez desde agosto, el porcentaje de brasileños que afirma temer un eventual regreso del bolsonarismo superó al de quienes expresan preocupación por una nueva gestión de Lula.
Los movimientos detectados por la encuesta aparecen vinculados a una campaña cada vez más intensa. Después de un debate televisivo que fue considerado pobre por numerosos analistas y que recibió evaluaciones negativas entre los votantes indecisos, ambos equipos buscaron corregir estrategias y concentrarse en los grupos más sensibles a cambios de opinión.
Los estudios cualitativos realizados después del enfrentamiento televisivo sugirieron que ni Lula ni Flavio lograron convencer a los electores moderados. Esa percepción alentó a las campañas a recalibrar discursos de cara al último gran debate previsto para el viernes en TV Globo.
Votos huérfanos
La batalla por los votos que quedaron huérfanos tras la primera vuelta también se volvió determinante. Allí aparecen algunos de los avances más claros para el presidente.
Según Quaest, Lula mejoró su desempeño entre los electores que habían respaldado al exgobernador Augusto Cury. Actualmente, el 48% de esos votantes se inclina por el mandatario, frente a un 33% que opta por Flavio Bolsonaro. Una semana atrás, la ventaja de Lula dentro de ese segmento era considerablemente menor.
Sin embargo, el senador bolsonarista logró ampliar diferencias entre quienes apoyaron a otros candidatos de centroderecha. Entre los votantes de Ronaldo Caiado, por ejemplo, Flavio reúne el 57% de las preferencias, mientras que Lula alcanza el 21%. Un comportamiento similar se observa entre quienes respaldaron a Renan Santos en la primera vuelta: el 51% se inclina ahora por el candidato del PL y el 25% por el actual presidente.
Los números reflejan que no existe una transferencia automática de votos hacia ninguno de los dos finalistas y que buena parte de los electores de la llamada tercera vía continúa dividida entre una y otra opción o directamente evalúa abstenerse.
Precisamente, la eventual participación electoral aparece como uno de los factores que podrían resultar decisivos.
Lula mantiene una ventaja entre quienes votaron en blanco o nulo en la primera vuelta y entre los ciudadanos que directamente no concurrieron a las urnas. Dentro de ese grupo, considerado estratégico por el PT, el presidente obtiene el 40% de intención de voto contra el 36% de Flavio.
La movilización de esos sectores se transformó en una prioridad para la campaña oficialista, que durante los últimos días multiplicó actos, recorridas y campañas publicitarias en busca de reducir la abstención.
En paralelo, Lula recorrió estados del nordeste brasileño, su principal bastión electoral, donde reiteró que la actual será su última candidatura presidencial. El mandatario, de 80 años, aseguró que no volverá a competir por el Palacio del Planalto y prometió que un eventual nuevo mandato tendría como prioridades la ampliación de programas educativos y sociales.
Mientras tanto, la campaña también quedó atravesada por una creciente judicialización. Ambos candidatos presentaron denuncias ante la Justicia Electoral por presuntas irregularidades en redes sociales. Flavio Bolsonaro acusó al oficialismo de utilizar canales gubernamentales de WhatsApp con fines electorales, mientras que el PT denunció supuestos sesgos algorítmicos en plataformas de Meta que habrían perjudicado la difusión de contenidos favorables a Lula.
El Tribunal Superior Electoral intervino en la disputa y exigió explicaciones a la compañía tecnológica en medio de una batalla digital que adquirió un protagonismo inédito en la fase final de la campaña.
Diario O Globo/GDA y agencias AFP y ANSA



