Nicolás Maduro militariza las calles para evitar que se encienda la chispa opositora

Nicolás Maduro
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Guaidó apuesta a que la salida de Evo renueve el entusiasmo de cara a una manifestación prevista para mañana
Daniel Lozano
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15 de noviembre de 2019  

LA HABANA.- Nicolás Maduro ha ordenado a sus milicianos bolivarianos que se desplieguen por las calles del país con la excusa del Plan de Fortalecimiento y Reforzamiento del Patrullaje para las Navidades de Paz y Felicidad. Un propósito muy revolucionario que no puede esconder el principal objetivo del Palacio de Miraflores: controlar a los opositores que acudan mañana a la gran marcha nacional de protesta en Caracas, y, llegado el caso, reprimirlos.

Poder de fuego y, sobre todo, capacidad de amedrentamiento y disuasión de un cuerpo civil conformado por seguidores y militantes de la revolución, cuyo número real es un top secret en el país petrolero. El "hijo de Chávez" anunció también el reparto de 321.433 fusiles entre sus filas.

"Si [Juan] Guaidó se come la luz, habrá justicia y legalidad en el país", amenazó directamente ayer el "presidente pueblo" al presidente encargado y del Parlamento, además de decretar máxima alerta para "ir detrás de los terroristas que pretenden venir desde Colombia".

Del contagio de las protestas al efecto rebote de la caída de Evo Morales. Las novedades políticas en América Latina también han alterado los pronósticos de cara a la protesta nacional convocada mañana por la oposición venezolana. La reacción revolucionaria confirma la preocupación que ha invadido el Palacio de Miraflores, cuyo principal inquilino mostraba su euforia con los terremotos políticos de la región hasta hace solo unos días.

El miedo a que las calles se prendan de nuevo, como ya ocurriera a principios de año con el pulso entablado por el Parlamento democrático y en 2017 con las protestas opositoras, ya habían forzado la puesta en marcha de la llamada "Operación Centurión", denunciada por diputados de Primero Justicia. La Policía recibió órdenes de acuartelarse y prepararse para cualquier incidencia y el propio Nicolás Maduro se reunió en las últimas horas con su Alto Estado Mayor para arengarlo s: "Estoy sumamente orgulloso de los hombres y mujeres de armas, bolivarianos, revolucionarios y profundamente chavistas. Integran una Fuerza Armada cada vez más fortalecida, unida y con una altísima moral combativa. Llevan alto el amor por la patria. ¡Leales siempre, traidores nunca!".

Tanto la policía como el ejército fueron fundamentales para provocar el cese de Evo Morales, tras 21 días de protestas en las calles provocadas por el fraude electoral confirmado por la Organización de los Estados Americanos (OEA). "La incorporación de milicianos a las labores de patrullaje es la continuación de la militarización de la sociedad. Maduro, por esta vía, apela a individuos altamente partidizados y adoctrinados en defensa de la revolución, entregando armas a grupos armados al margen de la Constitución. Una amenaza más para la población", denunció Rocío San Miguel, presidenta de la ong Control Ciudadano y principal experta militar del país.

"Mauro envía un mensaje claro de que continuará reprimiendo violentamente a aquellas personas que demanden el respeto de sus derechos humanos", añadió Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

Brisa

La euforia de las autoridades chavistas ante lo que consideran es la "brisa bolivariana" que recorre América Latina no ha relajado, ni mucho menos, sus planes para anestesiar la realidad de un país en destrucción. Maduro adelantó las fiestas de Navidad a principios de este mes y repartió bonos de dinero entre los "patriotas" que poseen el carnet de la Patria, herramienta de control político y social a través de la cual también se distribuye la comida subvencionada. Las famosas cajas CLAP, la actualización bolivariana de la libreta cubana de racionamiento, es hoy fundamental para la supervivencia: con el salario mínimo sólo se alcanza para cubrir el 2% de la canasta básica alimentaria.

La última iniciativa económica es la distribución desde el martes pasado del bono denominado Paz y Felicidad, de 75.000 bolívares, algo más de dos dólares al cambie en la calle del billete verde americano.

Junto a las iniciativas militares y económicas tampoco falta la habitual persecución. "El régimen está amenazando y persiguiendo con renovada fuerza a opositores de todo rango en la víspera del 16-N. En principio, al menos una quincena de personas sufrieron el embargo de sus cuentas tras ser acusadas desde los medios públicos de "financiar al terrorismo", subrayó el dirigente exiliado Ramón Muchacho. Entre ellos el diputado Marco Aurelio Quiñones, dirigente de Voluntad Popular (VP), partido de Guaidó y de Leopoldo López, quien permanece refugiado en la Embajada de España en Caracas desde hace casi siete meses.

"¡Llegó la hora de la justicia! Los violentos recibirán una respuesta inmediata!", clamó Cabello a través de sus redes sociales. Una mensaje encabezado por una etiqueta que lo dice casi todo: Aquí los vamos a joder.

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