Nueva York, casi blindada para recibir el Año Nuevo

Por temor a ataques terroristas, declaran el alerta máximo
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28 de diciembre de 2001  

NUEVA YORK.- Los preparativos avanzan sin descanso en Times Square, donde las autoridades están casi dispuestas a blindar la ciudad contra posibles ataques terroristas para que la gente se sienta segura de festejar allí el Año Nuevo el lunes a la medianoche.

Miles de policías de civil, detectores de metales, sensores de radiactividad, cámaras ocultas, filtros de aire, escuadrones antibombas... el saliente alcalde Rudolph "Rudy" Giuliani no quiso dejar nada librado al azar y se adelantó a todos los escenarios posibles. Es que el lunes será también su último día al mando de la Gran Manzana y Rudy quiere asegurarse de que nada ni nadie -especialmente Osama ben Laden y sus fanáticos seguidores de Al-Qaeda- le estropee la gran fiesta en la que pasará la posta al multimillonario Michael Bloomberg en el medio de Times Square.

Este fin de semana, la policía pasará a estar en "nivel omega", el mayor grado de alerta posible, mientras que se aumentará el número de agentes que patrulla los lugares clave de la ciudad como puentes, túneles, aeropuertos, muelles y custodia las principales atracciones como el Empire State, la Estatua de la Libertad, las Naciones Unidas y el Rockefeller Center.

Nuevos desafíos

Sólo durante los atentados terroristas contra el World Trade Center y cuando Estados Unidos ordenó el ataque de Afganistán estuvo la ciudad en esta situación de alerta máxima.

En Times Square, ya esta semana se instalaron en varios edificios monitores para controlar que el aire no sea contaminado por agentes biológicos nocivos como el gas sarín que se usó en el ataque contra el subte de Tokio en 1995. Asimismo, decenas de policías caminarán por la zona armados con pequeños sensores nucleares de alta tecnología para proteger al público de una eventual bomba radiológica, la también llamada "atómica sucia", y la radiactividad que emite.

"Nuestra responsabilidad es que la gente esté segura. Y la Nueva York posterior al 11 de septiembre, como el resto de Estados Unidos, plantea a las fuerzas del orden desafíos totalmente nuevos", dijo el vocero del Departamento de Policía, Christopher Rising.

Más de un millón de personas se reúne anualmente en Times Square, el corazón de Nueva York y considerada el ombligo del mundo, para gritar la cuenta regresiva hasta el año nuevo y ver descender una gigantesca bola luminosa sobre uno de los rascacielos que encuadra la plaza.

Sobre Broadway y la Séptima Avenida -que se cruzan en Times Square- se colocarán diversas barricadas para controlar posibles desmanes y en las calles laterales se instalarán detectores de metales; no se dejará pasar a nadie con bolsos, mochilas o botellas. "Confiscaremos bolsos, carteras voluminosas y otros objetos similares", advirtió la policía. El vocero del departamento resaltó que se trata de medidas estrictamente precautorias y que no se basan en una amenaza específica.

Traspaso de poder

Estas excepcionales iniciativas, que sólo son comparables a las medidas tomadas para la impresionante celebración de 2000, se deben en parte a que después de la medianoche, cuando la gente haya terminado de cantar "Auld Lang Syne", se efectuará allí el traspaso de poder en la ciudad en una ceremonia sin precedente. Se espera que asistan grandes personalidades, entre ellas el ex presidente Bill Clinton y su esposa, la senadora Hillary Rodham Clinton.

Hasta ahora, los alcaldes siempre han jurado sus cargos en sencillos actos en el interior de la Alcaldía (a pocas cuadras de donde se erigían las Torres Gemelas), pero con esta puesta en escena de alto perfil, Bloomberg -que gastó 70 millones en su campaña política- quiere demostrar que "Nueva York está abierta para los negocios", según no se ha cansado de repetir estos días.

"De esta manera -señaló a LA NACION Ed Skyler, vocero de Bloomberg- queremos dar a todos el mensaje de que Nueva York es un lugar seguro, que Times Square es "el" lugar para estar, y que la continuidad del gobierno nunca estará en duda."

La despedida de Giuliani

  • NUEVA YORK (EFE).- Emocionado, Rudolph Giuliani se despidió ayer de los neoyorquinos con un discurso en el que señaló a la inmigración como el factor principal en el éxito de la ciudad. "La clave de nuestro éxito como ciudad, por lo que somos la más famosa en el mundo, la capital del mundo, es sólo una: la inmigración", dijo Giuliani en la iglesia de San Pablo, a una manzana de distancia del lugar donde se hallaban las Torres Gemelas. Añadió que "la diversidad es nuestra mayor fortaleza", y que cada grupo étnico, religioso o racial tiene "alguna gente muy mala", pero que no por ello hay que culpar a todo el grupo.
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