Tierras de un extranjero parten en dos a Chile

Malestar castrense: la creación de un parque ecológico en las 274.000 hectáreas que posee un norteamericano en el Sur fue considerada por las fuerzas armadas una amenaza a la soberanía.
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9 de julio de 1997  

SANTIAGO, Chile, 8.- El gobierno del presidente Eduardo Frei considera que con el acuerdo alcanzado con el magnate norteamericano Douglas Tompkins para la creación de un enorme parque en el sur del país, que corta el territorio en dos, se disipará el temor de las fuerzas armadas de que la seguridad nacional pudiera estar amenazada.

"Con este acuerdo este tipo de inquietudes quedan despejadas", expresó el ministro secretario general de la Presidencia, Juan Villarzú, luego de firmar el compromiso que le permitirá al filántropo llevar adelante su plan de establecer el parque Pumalín en sus terrenos de 274.000 hectáreas, a unos 1400 kilómetros al sur de Santiago.

Tensión superada

Luego de meses de conversaciones en las que el gobierno norteamericano intervino en favor de Tompkins y el embajador de ese país, Gabriel Guerra-Mondragón, facilitó el diálogo entre las autoridades chilenas y el ambientalista, y se logró superar momentos de tensión y la guerrilla verbal que se había establecido entre los dos bandos.

Tal vez esa gestión diplomática influyó para que el gobierno desoyera los reclamos castrenses y dentro de sus propias filas.

Uno de los más enconados detractores fue el ministro de Defensa, Edmundo Pérez, quien llegó a calificar al empresario de "arrogante". El senador oficialista Gabriel Valdés manifestó que "como chileno no puedo aceptar que un extranjero tenga propiedades de cordillera a mar".

En el otro bando, los ecologistas chilenos, algunos de ellos financiados en sus actividades por el norteamericano, apoyaron resueltamente su proyecto.

Durante mucho tiempo Tompkins demoró sus planes por el entorpecimiento, según él, que debía enfrentar de parte de las autoridades. El gobierno, a su vez, sostenía que no había razones valederas para su demora.

Tompkins denunció hace dos meses un hostigamiento de las fuerzas armadas encabezadas por el general Augusto Pinochet, señalando que naves de la armada acudían a su enorme predio, que se extiende desde el mar hasta la fronteriza cordillera. Y que aparatos de la fuerza aérea solían hacer vuelos rasantes.

Una amenaza a la soberanía

Los militares no ocultaron su preocupación por lo que consideran un peligro y una amenaza a la soberanía nacional.

El comandante en jefe de la fuerza aérea, general Fernando Rojas, dijo hace unos meses que los planes de Tompkins serían analizados junto con sus congéneres argentinos.

El acuerdo suscripto esta semana restringe las adquisiciones de nuevos terrenos por parte de Tompkins, un empresario de 54 años creador de la cadena de ropa Espirit y permite el libre paso por los terrenos , que pasarán a formar parte de una fundación dirigida por siete personas, cuatro de las cuales serán designadas por Tompkins.

Las empresas eléctricas, recelosas porque no podrán usar los numerosos cauces de los ríos de la vasta zona del parque Pumalin para la instalación de centrales hidroeléctricas, también fustigaron al hombre de negocios. Los terrenos serán declarados santuario de la naturaleza, lo que impedirá que sean explotados.

La única explotación comercial que se prevé en la zona será el turismo ecológico. Pero el compromiso firmado esta semana entre Tompkins y el secretario general de la Presidencia, Juan Villarzú, permitiría la posibilidad de que las aguas sean utilizadas.

También en la Argentina

Tompkins es propietario también de una estancia de 20.000 hectáreas en una zona aledaña al parque Perito Moreno, en la provincia de Santa Cruz, distante unos 400 kilómetros al sur del parque Pumalin. Esas tierras están a unos diez kilómetros de la frontera con Chile.

Así como el parque Pumalin, que Tompkins empezó a crear hace siete años, corta al país, también sus terrenos están divididos por una hacienda de 34.000 hectáreas, propiedad de la Universidad Católica de Valparaíso, que no ha podido hasta ahora adquirir.

El empresario ha invertido hasta ahora 18 millones de dólares y con el reconocimiento oficial proyecta gastar otros 12 millones en el parque, que cuenta con extensiones de bosques vírgenes, especies autóctonas y, en su borde costero, con atractivos fiordos.

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