Un pontífice que con algunas acciones obvias se ganó el corazón del mundo

Gail Collins
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24 de enero de 2014  

WASHINGTON.- ¡ Barack Obama irá a visitar a Francisco ! Ya estuvo antes en el Vaticano, pero nunca con este papa, tal vez la única persona del mundo que le cae bien a casi todos.

La visita del presidente norteamericano, programada para marzo, llega en un interesante momento de intersección en la carrera de ambos hombres: el papa Francisco la pega en todas y Obama no pega una. Hace poco, cuando su gobierno decidió mudar su embajada vaticana a un edificio más seguro, las quejas fueron tan intensas que cualquiera hubiera dicho que Obama había ordenado una recreación del Saqueo de Roma.

"Una bofetada en la cara de los 78 millones de católicos estadounidenses", clamó un congresista. "¿Por qué querría nuestro presidente cerrar la embajada en el Vaticano?", tuiteó Jeb Bush. "Esperemos que no sea un castigo a las organizaciones católicas por haberse opuesto al Obamacare", añadió.

Los tuits de los políticos se suceden y el tema es un golazo por dos razones. Primero, porque tenemos la oportunidad de maravillarnos, una vez más, de la capacidad de los republicanos para deslizar el tema del Obamacare en todas partes. Segundo, porque podemos dar oficialmente por terminada la carrera del ex gobernador de Florida como una opción de recambio segura y confiable para 2016.

Pero volviendo al tema de la embajada en el Vaticano: el Departamento de Estado ha intentado trasladarla al interior de un complejo en el que también está la embajada estadounidense en Italia. La mudanza ahorraría dinero y optimizaría la seguridad. En segundos, ciertos interesados olieron un complot.

Dos ex embajadores ante el Vaticano, Ray Flynn y Jim Nicholson, de las presidencias de Clinton y Bush, respectivamente, firmaron una virulenta nota de opinión en The Wall Street Journal, donde califican la mudanza de "error colosal" que pisotearía la identidad individual que tiene la Santa Sede.

Podemos saltearnos todas las demás variaciones del titular "Obama insulta a los católicos". El Departamento de Estado señaló que la nueva sede de la embajada ante el Vaticano ocuparía un edificio con entrada propia y separado enteramente de la embajada ante Italia. También informó que si bien la nueva embajada no estaría en el interior del Vaticano, la actual tampoco lo está, al igual que las del resto de los países. El Vaticano tiene menos de 45 hectáreas de superficie, y más de la mitad son jardines.

"De hecho, la nueva locación está más cerca de la Santa Sede", dijo el subsecretario de Estado, Patrick Kennedy. "Es una clara depreciación de la importancia de nuestra misión ante la Santa Sede", dijo Nicholson.

Los cínicos podrán preguntarse para qué queremos directamente una embajada ante el Vaticano, cuya población apenas supera las 800 personas, algo así como la décima parte de la platea del Radio City Music Hall. El Vaticano no tiene ninguno de los atributos de un país moderno: ni siquiera tiene su propia gastronomía.

Pero por supuesto que nadie se atreverá a faltarle el respeto al Vaticano mientras por ahí camine el papa Francisco, que se ganó el corazón del mundo haciendo un par de cosas que eran tan obvias que es asombroso que no se le hayan ocurrido a ningún papa anterior. Por ejemplo, que si uno va a hablar de los pobres todo el tiempo, es mejor evitar hacerlo desde sillones dorados.

Sin modificar ninguna de las reaccionarias normas de la Iglesia sobre la anticoncepción, la homosexualidad o el aborto, Francisco cambió el tono de las cosas diciéndoles simplemente a los católicos que dejen de obsesionarse con el sexo. Imposible sobrestimar el increíble ahorro de tiempo que eso implica.

Y en vez de pedir más caridad pa-ra los pobres, Francisco decretó que el mundo tenía que abandonar la idea de que cuando los ricos se hacen más ricos, tarde o temprano todos se benefician. La teoría económica del derrame es sinónimo de "una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes ostentan el poder económico".

Ken Langone, el multimillonario fundador de Home Depot, le dijo al cardenal Timothy Dolan que un benefactor rico que quisiera contribuir con el proyecto de reconstrucción de la catedral neoyorquina de San Patricio podría dudar de su millonario desembolso debido a la actitud del Papa. Dolan le aseguró a Langone que si bien el Papa ama a los pobres, "también ama a los ricos".

El gurú presupuestario de los republicanos, el congresista Paul Ryan, dijo que la aparente falta de entusiasmo capitalista del Papa se debía a sus desafortunados orígenes. "El tipo es argentino. Nunca tuvieron verdadero capitalismo en la Argentina", le dijo Ryan a The Milwaukee Sentinel. Y aunque Francisco criticó el capitalismo, ningún capitalista quiere aparecer como un crítico del Papa. Mientras tanto, Obama se ha pasado por lo menos los últimos cinco años esquivando los pedidos de nuevos impuestos y protegiendo al negocio de las aseguradoras del impacto de la reforma de salud. La bolsa bate récords históricos y Wall Street lo detesta.

¿Moraleja? Es mucho más fácil ser papa.

Traducción de Jaime Arrambide

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